España

Marchena ya tenía pensado renunciar el pasado jueves

El magistrado trasladó a sus compañeros en el desayuno informativo de Marlaska sus dudas sobre si aceptar su nombramiento ante el malestar en el ámbito judicial por la filtración. El WhatsApp de Cosidó fue la última gota

El magistrado trasladó a sus compañeros en el desayuno informativo de Marlaska sus dudas sobre si aceptar su nombramiento ante el malestar en el ámbito judicial por la filtración. El WhatsApp de Cosidó fue la última gota.

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«Anticipo públicamente mi decidida voluntad de no ser incluido, para el caso en que así fuera considerado, entre los candidatos al puesto de presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Judicial». Con estas frases Manuel Marchena ponía punto y final a su más que probable nombramiento para esos cargos, renunciando a tal posibilidad después de que se hubiese cuestionado su candidatura antes de la elección de los vocales y tras el WhatsApp del portavoz del PP en el Senado, Ignacio Cosidó, en el que, además de aplaudir el pacto con los socialistas para renovar el Consejo, aludía a que con la presidencia de Marchena se podría «controlar la Sala II –del Supremo, la encargada de investigar y juzgar en su caso, a los aforados– desde atrás», además de presidir la Sala del 61, encargada, entre otras funciones, de resolver todas las cuestiones relativas a peticiones de ilegalización de partidos. Había sido, añadía Cosidó, en ese mensaje dirigido a los senadores del PP, una «jugada estupenda. Nos jugábamos las renovaciones futuras de 2/3 del Tribunal Supremo y centenares de nombramientos en el Poder Judicial». Un decisión que causó un tremendo «terremoto» tanto el ámbito político como judicial, donde ya se daba prácticamente por cerrado la renovación del CGPJ e incluso se barajaba que en la primera quincena de diciembre podrían estar nombrado los nuevos 20 vocales del órgano de Gobierno de los jueces y magistrados

El pasado día 12, populares y socialistas pactaron la elección de los nuevos vocales del Consejo, que se plasmó en la presentación de los ocho consejeros que debían ser elegidos mañana por el Senado, donde cinco eran a propuesta del PSOE y tres del PP; mientras que faltaban los nombres de los electos por la Carrera Judicial, donde tanto un partido avalarían a seis candidatos. Todos ellos serían elegidos, ya que el pacto excluía cualquier tipo de veto.

La decisión de Manuel Marchena pilló por sorpresa a prácticamente todo el mundo, y aunque el detonante se sitúa en el citado WhatsApp de Cosidó, desde días antes venía ya dándole vueltas a aceptar de forma definitivamente la propuesta o, por el contrario, dar un paso atrás y continuar en su cargo como presidente de la Sala II del Tribunal Supremo y, por tanto, presidir el juicio por el «procés» y mantener la ponencia de la sentencia final.

En concreto, según fuentes jurídicas, el pasado jueves, día 15, en el que acudió a un desayuno informativo del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, «ya tenía sus dudas y no estaba nada seguro sobre si tenía que aceptar o no».

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Poco después, la decisión de la Asociación Judicial Francisco de Vitoria de recurrir al Tribunal Supremo si se llegaba a consumar su nombramiento, las críticas en el mismo sentido y la «culminación» de sentirse víctima de los intereses políticos es lo que le ha llevado a tomar una decisión inédita en la Justicia, de renunciar al más alto cargo del Poder Judicial e España.

Ha sido, por tanto, una decisión que ha pillado por sorpresa a políticos y a gran parte de los miembros del Poder Judicial, aunque no a quienes confirman su núcleo más próximo, quienes ya conocían que no se sentía nada, pero nada cómodo, al estar en el centro de las críticas por haber sido pactado su nombre y dado a conocer antes de la elección de vocales. «Es, ante todo y por encima de todo, un profesional independiente a carta cabal y con un prestigio dentro y fuera de España más que reconocido y no le han gustado nada» las críticas recibidas a la forma de su propuesta, según señalaron las fuentes consultadas por este diario.

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A estos puntos, precisamente, alude Manuel Marchena en su comunicado, donde renuncia a ser elegido presidente del Consejo y del Supremo: «Jamás he concebido el ejercicio de la función jurisdiccional como un instrumento al servicio de una u otra opción política para controlar el desenlace de un proceso penal», y que sus resoluciones, especialmente como presidente de la Sala de Admisión de las causas contra los aforados, son «la mejor muestra de que jamás he actuado condicionando la aplicación del derecho a la poción política del querellado o denunciado». Y, por ello, añade al respecto, su trayectoria como magistrado del Tribunal Supremo «siempre ha estado presidida por la independencia como presupuesto de legitimidad de cualquier decisión jurisdiccional».

Este documento, inédito hasta ahora en la historia del Poder Judicial, era la respuesta de Manuel Marchena a «las noticias divulgadas en los últimos días acerca de mi posible designación como presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial». De aquí se desprende que el tan controvertido WhatsApp de Cosidó a los senadores de su grupo no ha sido más que el detonante de una decisión que ya venía sopesando días atrás y ayer tomó en forma de renuncia.