Mas amaga con otro plantón si no le dejan hablar en un acto

El presidente de CiU y de la Generalitat, Artur Mas, sale de la sede de Unió tras la reunión de comisión ejecutiva nacional de CiU
El presidente de CiU y de la Generalitat, Artur Mas, sale de la sede de Unió tras la reunión de comisión ejecutiva nacional de CiU

Pocas áreas se libran ya de la tensión que atraviesan las relaciones entre el Gobierno y la Generalitat a raíz del proceso soberanista. En un momento en el que se necesitan grandes dosis de diplomacia, el arte de la dialéctica escasea.

Artur Mas dio la instrucción a sus consellers de mantener abiertas todas las vías de diálogo con Madrid para resolver divergencias rutinarias. Aunque lo suyo no es predicar con el ejemplo. Después de plantar a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, en la entrega de premios de la patronal Foment del Treball, la semana pasada, ahora amaga con desairar a Mariano Rajoy. Sopesa no actuar como anfitrión y no asistir al Foro Económico del Mediterráneo Occidental, que mañana se inaugura en Barcelona en el Palacete de Pedralbes, porque el programa, diseñado por los servicios de Protocolo de Presidencia del Gobierno, no contempla en ningún momento su intervención.

Nuevo choque institucional

Como en otras ocasiones en las que el foro euromediterráneo se ha reunido en Barcelona, Mas tenía pensado pronunciar unas palabras de bienvenida. «No más de tres o cuatro minutos», concretó ayer Josep Antoni Duran Lleida, que añadió que «entenderíamos como un veto del Estado que no lo puediera hacer».

No sólo Duran, también el PSC y ERC reclamaron al Gobierno que no veten la intervención de Mas en el foro. Pero poco después de que Duran lanzara la advertencia, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, telefoneó al conseller de la Presidencia, Francesc Homs, para ratificar que los servicios de Protocolo del Palacio de la Moncloa invitan a Mas a acompañar a Rajoy, pero no tienen intención de darle la palabra para que intervenga.

La respuesta de García Margallo llega una semana después de que Homs enviara una carta al ministro preguntando por qué no se había invitado a participar al president de la Generalitat en la inaguración del encuentro. En el acto de posesión del nuevo secretario general de la Unión por el Mediterráneo, Yusef Amrani, hace dos años, Mas tuvo un papel destacado. También intervino en la posterior reunión del Foro Euromediterráneo de la Energía, aunque en ambas ocasiones no participó el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Moncloa alega que se trata de una intervención de estados y la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, remata que Mas «es presidente de una comunidad autónoma, no de una nación» y que «ya ha provocado algunos problemas internacionales».

El encuentro de mañana reunirá al grupo 5+5, a los ministros de exteriores de la ribera norte y su del Mediterráneo (España, Francia, Italia, Portugal, Marruecos, Túnez, Mauritania, Libia, Argelia y Malta). Rajoy inaugurará el foro y aunque no está previsto en el programa la intervención del president, Sánchez-Camacho, ha pedido a Mas que no repita el ridículo que hizo con Sáenz de Santamaría, ejerza de anfitrión y participe en la cena de bienvenida que esta noche se ofrece a los titulares de exteriores en el Palacete Albéniz.

Pero Mas se siente el blanco de una estrategia contra el proceso soberanista. Hace una semana, con Rajoy en Panamá, no admitió que Sáenz de Santamaría presidiera el acto de Foment del Treball en el que asistía como presidenta en funciones. Según el protocolo de la Generalitat, Mas debe presidir los actos salvo cuando asisten el president del Gobierno o el Rey. Pero ahora, no acepta no intervenir como anfitrión.