Mas no renuncia a las sanciones lingüísticas, pero anula más de 800

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La Generalitat no piensa renunciar a imponer multas lingüísticas, pero dejará sin efecto todas aquellas sanciones que los ciudadanos recurrieron en el período 2003-2010. No se trata de ninguna medida de gracia, sino que la anulación de estas multas responde a la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatut, que finalmente la Generalitat ha decidido observar. Cabe recortar que en este período 2003-2010, el Gobierno catalán tramitó un total de 813 multas por un importe de 901.450 euros. El consejero de Empresa y Empleo, Felip Puig, confirmó que dejará todas estas sanciones sin efecto, pero no porque el TC cuestione la posibilidad de multar por razones lingüísticas, sino porque el estatuto del consumidor –la norma que facultaba a la Generalitat para imponer sanciones a los comercios que no rotulaban al menos en lengua catalana– vulneraba el principio de seguridad jurídica al no especificar las infracciones en su categoría de leve, grave o muy grave. «¿El TC dijo de alguna manera que no se podía sancionar por tema de derechos lingüísticos? No. No tergiverse. Únicamente dijo que hacía falta dar mayor seguridad jurídico», afirmó Puig en el Parlament en respuesta a Inés Arrimadas, diputada de Ciutadans. El consejero subrayó que el estatuto del consumidor fue derogado en el año 2010 y sustituido por el código de consumo de Cataluña, el cual también recoge la posibilidad de imponer multas por razones lingüísticas, tal y como la Generalitat continúa realizando. En todo caso, las sanciones del periodo 2003-2010 quedarán sin vigor. «Hemos dado instrucciones para aceptar las demandas y, por tanto, es evidente que a aquellos expedientes que llegan con una reclamación en este sentido, es obvio que les damos la razón y que se retira el expediente sancionador», explicó Puig, para alivio de todos aquellos ciudadanos que emprendieron una lucha legal para despojarse de las multas que la Generalitat impuso a comerciantes por infracciones como, por ejemplo, un letrero en castellano donde se leía «prohibido fumar».