Mas pide usar menos médicos que enfermeras para ahorrar

¿Se puede dar más por menos? Si la respuesta es afirmativa, ¿cómo se logra sin rebajar la calidad? Es el gran quid de la cuestión, especialmente en materia de salud, cuya Consejería se lleva el 40% del presupuesto de la Generalitat.

¿Se puede dar más por menos? Si la respuesta es afirmativa, ¿cómo se logra sin rebajar la calidad? Es el gran quid de la cuestión en todos los ámbitos y especialmente en materia de salud, cuya Consejería se lleva el 40 por ciento del presupuesto de la Generalitat de Cataluña.

La reordenación del sistema sanitario catalán desde que Artur Mas asumió las riendas del Ejecutivo autonómico se ha basado en la «eficiencia», principio que ha llevado, por ejemplo, a que los ambulatorios o centros de atención primaria asuman funciones hospitalarias, a la par que se han cerrado las urgencias nocturnas en los centros de este tipo de toda la autonomía en que la ratio de visitantes no era la adecuada para el Gobierno autonómico.

Las líneas rojas

Las medidas de contención en el ámbito sanitario afectan tanto a la sanidad pública como a la concertada en Cataluña, donde el debate ahora se centra en si el Govern puede apretar más sin afectar a la calidad de un sistema de referencia que podría haber llegado al límite. La consejería de Salud que encabeza Boi Ruiz apuesta por seguir ahondando en este modelo y, según la «Política de contratación de servicios sanitarios 2013», a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, las reformas en la sanidad catalana continuarán. Las notarán los ciudadanos y los profesionales del sector sanitario, uno de los más activos contra los recortes porque considera que se están cruzando las líneas rojas.

Entre las actuaciones previstas para este año llama especialmente la atención la apuesta de la Generalitat por «fomentar el pleno desarrollo de las capacidades, conocimientos, habilidades y actitudes de cada ámbito profesional», lo que se traduce en la «reasignación de roles y, sobre todo, aumentar el grado de resolución del personal de enfermería en atención de patología aguda, prescripción y petición de determinadas pruebas complementarias y consultas especializadas» en el marco de la atención primaria. En definitiva, el sector de la enfermería tendrá que asumir nuevos trabajos habitualmente realizados por los médicos en la medicina ambulatoria, que se quiere seguir potenciando con procesos cada vez más elaborados para evitar al máximo que el paciente llegue al hopistal. El CatSalud contextualiza la iniciativa de dar mayor responsabilidad al colectivo de enfermería «en el marco del trabajo en equipo y de los protocolos consensuados».

Las medidas de contención en la asistencia primaria pasan, además, por «incentivar la capacidad de autonomía de gestión» de los centros y realizar trabajo preventivo, entre otras.

También muy ambiciosos son los objetivos en materia de atención hospitalaria, donde el gran quebradero de cabeza de la Generalitat son las listas de espera, el termómetro que se suele utilizar para medir la salud del sistema. En este sentido, Salud pide a la red de hospitales concertados la «depuración, con criterios de calidad, de los registros de listas de espera de los centros». Para los profesionales consultados, se trata de un eufemismo que esconde reordenar las listas de espera para reducirlas de cara a la luz pública. La reordenación implica también la implantación de un nuevo sistema de priorización no por procedimiento sino por paciente.

La Generalitat, de hecho, ya ha tenido que hacer malabarismos a la hora de presentar las listas de espera de la sanidad pública de los dos últimos años. En 2011, el Govern aceptó un incremento del 10 por ciento, frente al 45 por ciento que denuncia el sector, puesto que se llegó a 82.000 personas, 25.000 más que en 2010. Respecto a los datos de 2012, la Generalitat insistió en que se ha priorizado a la gente que esperaba más y se han reducido hasta las 70.800 personas pendientes de operación. Con todo, Cataluña, junto con Canarias y Galicia, son las tres comunidades autónomas con las listas de espera quirúrgica más largas, según la asociación del Defensor del Paciente. En Cataluña, la media es de 120 días.

Los planes de la Generalitat están causando estupor entre los profesionales del sector, de manera que el sindicato mayoritario de la sanidad catalana, Metges de Catalunya, ha convocado por primera vez el día 30 de mayo asambleas en toda la red concertada –56 hospitales y 70 centros de atención primaria– para ver qué medidas toman ante el recorte del 4,6 por ciento para este año. Consideran que se trata de «la gota que colma el vaso».