PSOE y Podemos: Bloqueados en el bloqueo

Podemos y PSOE encallan. A pesar de prolongarse hasta entrada la noche, la primera reunión para desbloquear la investidura se cierra sin avances y con un clima de desconfianza. La coalición sigue siendo innegociable

El trio negociador de Sánchez. Carmen Calvo, Adriana Lastra y María Jesús Montero minutos antes de que diera comienzo la primera reunión con UP que se negó a hacerse la habitual fotografía de la mesa
El trio negociador de Sánchez. Carmen Calvo, Adriana Lastra y María Jesús Montero minutos antes de que diera comienzo la primera reunión con UP que se negó a hacerse la habitual fotografía de la mesa

PSOE y Unidas Podemos no lograron despejar ayer durante su primer encuentro la creciente sensación de que el país está abocado a la repetición de elecciones en noviembre. Ambos líderes de la izquierda calentaron el inicio de la reunión en el Congreso con declaraciones que dejaban claro que les interesa más gsetionar el reparto de culpas que la consecución de acuerdos que saquen al país del bloqueo institucional en el que se encuentra actualmente.

Al cierre de esta edición PSOE y Unidas Podemos acababan de dar por finalizada una reunión que terminó prolongándose durante casi cinco horas y aun no había trascendido ni acuerdos ni acercamiento de posiciones. Todo lo contrario: Ione Belarra, portavoz de Podemos, trasladó a la medios frente al palacio de la Carrera de San Jerónimo que su partido salía «preocupado» de la reunión por lo «inamovible que se había mostrado el PSOE» durante el encuentro. La dirigente del partido de Iglesias reprochó al Partido Socialista que se hubiera «limitado a exponer su programa electoral». En cualquier caso ambos partidos, según trasladó Belarra, se han aplazado a continuar unas negociaciones en los próximos días sin concretar fecha.

Poco después de que finalizara la primera reunión, fuentes del partido confirmaban a LA RAZÓN que Podemos había constatado que el PSOE no estaba dispuesto a consentir ningún tipo de Gobierno que no fuera en solitario y que todo apunta a que el presidente en funciones, Pedro Sánchez, no está dispuesto a exponerse al desgaste que supondría un segundo debate de investidura. UP considera esta actitud socialista «arrogante» y no está dispuesto a que «todo le salga gratis» a Sánchez.

Por su parte el PSOE «constató las diferencias» que existen entre ambos partidos pero el juicio fue menos pesimista que el de Podemos y se centró en el hecho de que las negociaciones no están rotas.

Por no ponerse de acuerdo, ayer no hubo consenso ni siquiera en el formato de la mesa de negociaciones. Los socialistas quisieron que se produjera una foto conjunta de los equipos como suele ser habitual en este tipo de ocasiones pero los de Unidas Podemos (y sus confluencias) se negaron argumentando que se trata de una reunión de trabajo. Sea como fuere tres mujeres integraron el equipo negociador socialista, la vicepresidenta Calvo, la ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero, y la portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra. El equipo enviado por Iglesias a la reunión fue más nutrido. Bajo el liderazgo de Pablo Echenique incluyó a la portavoz adjunta del grupo en la Cámara Baja, Ione Belarra, y representantes de las confluencias En Comú Podem, Jaume Asens; Equo, Juantxo Uralde; Izquierda Unida, Enrique Santiago; y Galicia en Común, Yolanda Díaz.

El clima enrarecido que marcó el comienzo de las negociaciones no fue producto del azar o herencia envenenada del historial de desencuentros entre las dos principales formaciones de la izquierda española. Fue provocado directamente por el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, que realizó a los medios unas duras declaraciones en las que responsabilizó sin ambages al presidente en funciones de que no se haya llegado a un acuerdo transcurridos meses desde las elecciones generales de abril. «El problema es él», llegó a decir. Iglesias continuó su argumentación recordando que «Sólo hemos tenido algún problema con Pedro Sánchez» ya que se han producido pactos en Valencia, Aragón, Baleares, Navarra y La Rioja. «En todos los sitios donde no está Pedro Sánchez, incluso donde hay barones muy a la derecha, nos pusimos de acuerdo. El problema es Sánchez», recalcó. Para Iglesias el fondo del asunto es que «hay algo en él que le hace muy difícil entender que tenga que compartir responsabilidades o que alguien le pueda hacer sombra en el Consejo de Ministros».

El líder morado también dejó claro que sigue siendo una línea roja que se llegue a un Gobierno de coalición y que su partido detente competencias en materia de políticas activas de empleo y en todo lo relacionado con la transición energética. En cuanto a la propuesta de Carmen Calvo de que Podemos se integre a través de responsabilidades en el CIS, o en la CNMV, Iglesias fue igualmente tajante en su negativa: «Nosotros no queremos que haya políticos en el CIS, queremos que haya profesionales de reconocido prestigio», dijo al respecto.

El tono –y solo el tono– fue algo más conciliador en el desayuno en la agencia Efe celebrado ayer con Pedro Sánchez como protagonista. El presidente en funciones recordó a Pablo Iglesias que «saber negociar es querer negociar, no tiene que haber vencedores y vencidos». Sin embargo no hubo ningún movimiento significativo en cuanto a los planteamientos de fondo de los socialistas de cara a la negociación, por lo que el guión escenificado ayer por las fuerzas de la izquierda recuerda peligrosamente el que tuvo lugar antes del verano: una auténtica comedia de enredo política que terminó en el fracaso de la investidura de Pedro Sánchez.

Los socialistas acudieron a la cita de ayer en el Congreso con la necesaria abstención del PNV y de ERC prácticamente bajo el brazo y, además, con éste último partido presionando fuertemente a Iglesias para que ceda en la negociación. Pero sin la aquiescencia de éste de poco valdrán estás abstenciones mientras para la fecha límite del 23 de septiembre cada vez se acerca más, encontrándose ya a tan sólo tan solo 17 días.

LAS POSTURAS

PSOE

-Sánchez ha puesto encima de la mesa 370 puntos programáticos, la mayoría de índole social en principio fáciles de aceptar para Podemos.

-Los socialistas no están dispuestos a incluir a miembros de Podemos en el Consejo de Ministros. El apoyo se ha de dar desde fuera.

-A cambio ofrecen puestos de segundo nivel como el CIS o la CNMV pero sin poder directo en políticas de empleo cruciales para UP.

-El presidente en funciones presiona a Iglesias con la abstención de los nacionalista que apunta a que es UP quien está bloquendo el acuerdo.

PODEMOS

-El Gobierno de coalición sigue siendo irrenunciable para el partido de Iglesias que considera apoyar desde fuera dar «un chaque en blanco» al PSOE.

- Los morados no quieren puestos en organismos públicos porque consideranque deben ser ocupados por «profesionales de prestigio».

- Los 370 puntos socialistas son «un paso atrás» en referencia a lo pactado en la moción por lo que se negociarán uno a uno.

- Liderar las políticas activas de empleo y la transición energética son demandas irrenunciables para la formación de Pablo Igelsias.