Rajoy intenta unir a patronal y sindicatos a su pacto por España

Garzón sigue la estela de Iglesias y se excluye de la foto de unidad. Cifuentes arropa el acuerdo

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sigue con su ronda de contactos exploratorios con partidos y presidentes autonómicos para intentar construir un pacto de mínimos en defensa de la Constitución y de la legalidad vigente, y que coloque el problema independentista fuera de la batalla electoral. Mañana por la tarde llegará otra foto cargada de simbolismo, la de Rajoy con los empresarios y con los sindicatos, según confirmaron fuentes de la patronal y de las dos principales centrales sindicales, CC OO y UGT.

Ayer fue el turno para el candidato de IU a las elecciones generales, Alberto Garzón, que optó por autoexcluirse del consenso que está intentando articular el presidente del Gobierno en respuesta al golpe a la democracia que plantea el desafío independentista. Garzón visitó por la mañana La Moncloa y siguió un guión parecido al que el viernes pasado presentó el líder de Podemos, Pablo Iglesias. Garzón justificó su «no» al acuerdo en que éste busca «confrontar». Las bases de ese pacto son la defensa de la Ley en Cataluña, la defensa de la unidad nacional y la defensa de la igualdad entre españoles. Esto, según el dirigente de izquierda, «confronta» a los españoles con los catalanes.

Garzón se suma así a los líderes que salen de La Moncloa manteniendo inamovible su postura y reivindicando su discurso de siempre, al margen de la urgencia y la gravedad del reto que plantea Cataluña. A su juicio, este acuerdo para anteponer a cualquier otra consideración política el principio de que el bloque secesionista tiene primero que someterse a la ley supone ir a «un callejón sin salida». «En lo único en lo que hemos estado de acuerdo es en que hoy llovía», bromeó el líder de IU. Garzón no apoya que se actúe judicialmente para hacer frente al órdago rupturista, no respalda el recurso ante el Tribunal Constitucional (TC) ni ninguna otra medida, y, por supuesto, tampoco la aplicación del artículo 155 de la Carta Magna, que habilita la suspensión de competencias de una comunidad en el caso de que ésta incumpla con sus obligaciones legales o estatutarias. A su juicio, estas decisiones, para hacer que la Ley se cumpla en Cataluña, son sólo «una fábrica de independentistas». Para el político de IU, la solución es el diálogo y evitar la sobreactuación que detecta en el bloque constitucionalista que está intentando liderar Rajoy.

Por tanto, IU se desmarca del «teatro» que entiende que están representando PP, PSOE y Ciudadanos. Y su propuesta es que se constituya una mesa de diálogo, en la que también estén sentados los que quieren incumplir la ley, para negociar la celebración de un referéndum de autodeterminación en Cataluña.

Ayer también pasó por La Moncloa la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, quien arropó el consenso en defensa de la legalidad que la semana pasada bendijeron el líder del PSOE, Pedro Sánchez, y el «número uno» de Ciudadanos, Albert Rivera. Aunque desde el PSOE ya han puesto algunas interferencias al pacto que respaldaron la semana pasada. Por su parte, y respecto a la cuestión catalana, sobre la que Cifuentes encontró a Rajoy «no preocupado, sino ocupado», la presidenta madrileña quiso advertir de que la función de las autonomías no es «diluir la cohesión territorial». Así, indicó que la obligación de las comunidades es resolver los problemas no sólo de sus ciudadanos, sino de todos los españoles: «Hay que hacerlo mediante la colaboración, no con el enfrentamiento», añadió la dirigente madrileña quien mostró en su encuentro con el presidente un «apoyo indiscutible a la unidad de España».

Rajoy también recibió ayer al presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, que volvió a acudir en taxi al Palacio de la Moncloa y obsequió con anchoas a su anfitrión, y al presidente valenciano Ximo Puig, que mostró su apoyo a Rajoy en favor de la unidad y la legalidad pero le pidió diálogo.