Rajoy anuncia que las elecciones generales serán el próximo 20 de diciembre

«La razón es que si fueran el 13 de diciembre tendríamos que constituir el Parlamento prácticamente en plenas Navidades», ha dicho

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, despejó anoche en la entrevista que concedió a Gloria Lomana en Antena 3, que las próximas elecciones generales serán el 20 de diciembre.

En la primera entrevista al presidente del Gobierno después de las elecciones catalanas, Rajoy dijo que su decisión de convocar los comicios a sólo cuatro días de la Nochebuena permite no constituir el Parlamento en mitad de las Navidades.

Según explicó a la directora general de Antena 3 Noticias, Gloria Lomana, «la razón es que si fueran el 13 de diciembre tendríamos que constituir el Parlamento prácticamente en plenas Navidades. Así hay un poco más de margen, hay hasta el 14 de enero. Por tanto podemos aprobar los Presupuestos, hacer las elecciones y luego tener un margen para, después de las fiestas, constituir el Parlamento».

Tras los comicios del pasado domingo en Cataluña, Rajoy cree que hay menor peligro de declaración unilateral de independencia, aunque en su opinión «nunca hubo gran riesgo».

Una vez que el Congreso de los Diputados aprobara ayer la reforma del Tribunal Constitucional –que castigará a los cargos públicos que incumplan sus sentencias–, el presidente del Gobierno aseguró que respaldaría una suspensión al presidente de la Generalitat, Artur Mas, aunque apuntó que espera que «no se llegue a esa situación».

«Pero es que respaldo cualquier decisión de cualquier tribunal, me guste o no. Estamos en un Estado de Derecho», dijo Rajoy, que recordó que la obligación del Gobierno y de cualquier ciudadano es atacar lo que digan los tribunales, por eso acataría lo que decidiese el Constitucional, porque si no «no sería un demócrata». E insistió: «Espero que no lleguemos a una situación de estas características» que «no conduce a nada» y que «vuelva el sentido común».

Acerca del riesgo de que se avive el proceso independentista con la imputación de Mas, el presidente explicó que «la decisión es del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, es injusto transmitir que es una decisión del Gobierno. Hay que acostumbrarse a respetar las decisiones de los tribunales. Yo no voy a jugar con eso, sería un disparate».

Mariano Rajoy apostó además por una solución «política, pero esto no quiere decir que la Ley no haya que cumplirla», advirtió.

En este sentido, e interpelado por el diálogo con el presidente catalán, el jefe del Ejecutivo afirmó haber «hablado con él siempre que ha querido, no podrá decir lo contrario. Si me llama, hablaremos». Y avisó: «Convergència ha tenido el peor resultado de su historia, eso debería servir de reflexión».

En ningún caso quiso Rajoy hablar de «fracaso» a la vista de los resultados del 27-S. Admitió en cualquier caso que tras las elecciones catalanas hay que «hablar más», y consideró que se deben explicar mejor las cosas, y hay que hacer «pedagogía» y contar lo que «une» a Cataluña y España, pero también para rebatir ideas «falsas» como la de que España «roba» a Cataluña. «Esto no es cierto, queremos vivir juntos» fue su mensaje de concordia, pero también de firmeza: «Hay que dar la batalla a quienes plantean algo ruinoso».

El presidente del Ejecutivo aseguró que estaría dispuesto a hablar de una reforma de la Constitución, algo a lo que, dijo, nunca se ha negado, «pero siempre que no afecte a la unidad de España y a la igualdad de todos los españoles, vivan donde vivan».

Respecto a qué piensa de la fortaleza de Ciudadanos, Rajoy afirmó que se ocupa «de lo que se tiene que ocupar. Yo presido el PP, que ha sido el partido más votado en las municipales, en diez autonomías y en las europeas».

Sobre su balance de la crisis económica, el presidente dijo que «han sido cuatro años durísimos», pero que ahora tiene una «satisfacción extraordinaria» al constatar que puede empezar a cumplir todas las promesas que incluyó en 2011 en su programa electoral y que no había podido acometer por la «dificilísima» situación que España ha atravesado.

La entrevista continuó en la calle. Antena 3 habló con los ciudadanos para saber qué le preguntarían al presidente del Gobierno. Como cabía esperar, lo que más les preocupa es cómo repercuten las reformas que se han llevado a cabo en la situación de sus hogares. Rajoy aseguró que, por un lado, se ha criticado a su Gobierno por hacer demasiadas reformas, pero consideró que, de no haberlas hecho, se le hubiera censurado igualmente una postura de «Don Tancredo». Lomana rescató las elecciones del pasado domingo y le planteó el hecho de que la mayoría de los jóvenes catalanes estén a favor de una secesión en la región. «Yo no tengo claro que la mayoría esté a favor de la independencia», replicó Rajoy. Y reconoció el «esfuerzo» que todos los españoles han hecho: «El Gobierno catalán no podía ni pagar a los proveedores. Ahora Cataluña se financia a un interés del 0%». El presidente afirmó que dicho esfuerzo ha sido recíproco. Concretamente, habló de «solidaridad».

Carmen Lomana le propuso hacer más gestos hacia Cataluña, de lo que han hablado algunos dirigentes, como trasladar el Senado a Cataluña. «Si trasladando el Senado a Cataluña resolvemos el problema, yo me quedaría asombrado», afirmó Rajoy. Y aseguró que la «singularidad» de la región está más que reconocida, como se refleja en que tiene un derecho foral reconocido por la Constitución. E insistió en que él aprobaría una reforma de la Constitución, pero que le gustaría que aquellos que inciden en ello digan exactamente qué es lo que quieren hacer, porque, según afirmó, el líder de la oposición, Pedro Sánchez, aún no ha sido capaz. Y le pidió «seriedad». Lomana proyectó un vídeo, precisamente de Sánchez, en el que le solicitaba más negociación. «Negociación, por supuesto», replicó el presidente, «pero sólo le veo con Podemos y con la CUP para quitarle al PP las alcaldías».

La entrevistadora volvió al asunto de la reforma de la Carta Magna para preguntarle si alcanzaría un acuerdo con Albert Rivera y Pedro Sánchez, que Rajoy no descartó, siempre y cuando se respeten los principios de igualdad, unidad de España y soberanía nacional. El presidente negó que se les acuse de no haberse reunido con Pablo Iglesias, y puso como ejemplo para mostrar que no tiene ningún inconveniente en hacerlo su pasado viaje a Cádiz, en el que estuvo con el alcalde de Podemos. Al hilo de las últimas declaraciones de Aznar en las que afirmó que «ya va el quinto aviso» respecto a la estrategia del Ejecutivo, Rajoy rehusó hacer ninguna declaración. La economía, para el final.

Ante la pregunta sobre la afirmación del gobernador del Banco España respecto a que nuestro país podría convertirse en un «corralito», incidió en su «respeto» hacia Luis María Linde, y aseguró que España en conjunto gana si suma, como es el hecho de que seamos «el segundo país después de China en temas del AVE, o en turismo». Lomana puso sobre la mesa el que se pueda ralentizar el crecimiento económico con estos problemas políticos. «Es del 3,4%, siendo el país que más crece de la UE». Y aseguró que en esta legislatura se han creado más de un millón de empleos». Pero fue más allá al poner cifra a la revitalización del mercado de trabajo: «Crearemos dos millones de empleos, 500.000 por año, en la siguiente legislatura», se comprometió el presidente.

Rajoy dio un titular respecto a la propuesta de algunos bancos de cobrar dos comisiones en los cajeros. El presidente anunció que el sábado se publicará en el BOE la normativa aprobada por el Ejecutivo para impedirlo.