Rajoy resta relevancia a la irrupción de Aznar y no alterará su política

Mariano Rajoy conversa con el primer ministro de Italia, Enrico Letta
Mariano Rajoy conversa con el primer ministro de Italia, Enrico Letta

Mariano Rajoy minimizó ayer la importancia de la irrupción en escena del ex presidente del Gobierno José María Aznar en una entrevista en Antena 3, en la que enmendó el proyecto político y económico del Ejecutivo, haciéndose eco del sentir de un importante sector del partido y de la militancia. Y no sólo eso, sino que además no descartó el regreso a la política en el futuro.

Mariano Rajoy minimizó ayer la importancia de la irrupción en escena del ex presidente del Gobierno José María Aznar en una entrevista en Antena 3, en la que enmendó el proyecto político y económico del Ejecutivo, haciéndose eco del sentir de un importante sector del partido y de la militancia. Y no sólo eso, sino que además no descartó el regreso a la política en el futuro.

Pero Rajoy dejó de puertas adentro su malestar por estas declaraciones, y en público eludió pronunciarse sobre ellas. Ya ha demostrado reiteradamente que cree que ante un posible problema, lo mejor es ganar tiempo y esperar a ver si el problema se apacigua o el adversario se equivoca. Desde Bruselas, donde participó en la cumbre de líderes de la Unión Europea (UE), esquivó la respuesta a las críticas del ex presidente. «No respondo a declaraciones de ex presidentes del Gobierno», dijo ante la insistencia en las preguntas. El presidente prefirió evitar la confrontación directa y colocarse de perfil, para no alimentar más la polémica. Con un gesto dirigido además a escenificar que quita relevancia a las declaraciones de Aznar y que él no se va a apartar de su rumbo. Para ello tiene una mayoría absoluta que le acompaña, elemento muy importante también en clave interna. Esa mayoría absoluta es la que da margen a Aznar para manejar su crítica: con un Gobierno en minoría su poder desestabilizador hubiese sido mucho mayor.

«Hay que mantener el rumbo marcado y no voy a cambiar la política porque, si no, estaría engañando a los españoles», sentenció Rajoy en Bruselas. «Tengo por norma no comentar jamás las opiniones de ex presidentes del Gobierno y, por tanto, no lo voy a hacer», añadió. El presidente defendió la «buena dirección» de su política y apartó las palabras de Aznar de lo que considera importante. «Tengo que preocuparme de lo que tengo que preocuparme».

Ahora bien, aunque Rajoy no constestó a Aznar, sí lo hicieron otros por él desde las filas del Gobierno, aunque sin llegar a verbalizar el alcance del malestar que desde primera hora de la mañana rezumaba en La Moncloa. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, fue el encargado de dar réplica a su petición de que se bajen los impuestos y se cumpla el programa electoral para reducir la presión sobre la clase media. Sin citar tampoco ni una sola vez a Aznar, el ministro dijo que «estaría encantado de bajar los impuestos ya», pero que «no hay margen» por la recesión económica. «Lo digo para las voces que insisten en que hay que bajar impuestos ya. Les aseguro que yo estaría encantado de promover en la Cámara y ante la sociedad una bajada de impuestos, pero no hay margen. Las añoranzas y melancolías, me las dejo para otro día, pero ésta es la cuenta que tenemos que presentar al país», precisó.

Sin micrófonos delante, desde el Ejecutivo filtraron ayer el mensaje de que Aznar había sido «desleal» y que es «muy fácil» criticar cuando se está fuera de responsabilidades de gobierno. Ya con luz y taquígrafos, los ministros evitaron la confrontación. La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, explicó que respeta «las opiniones de todos y cada uno», aunque precisó, con evidente intencionalidad, que el Ejecutivo agradece especialmente las aportaciones que se puedan hacer para volver a crear empleo. «España vive un momento muy difícil y este Gobierno está trabajando para sacarla adelante», comentó. Otros miembros del Gabinete, como el ministro Luis de Guindos, colocaron el acento en la capacidad de Rajoy para sacar a España de la crisis. Y otros, como la ministra de Sanidad, Ana Mato, hicieron una particular lectura de las declaraciones del ex presidente. Así, la enmienda a Rajoy que la mayoría interpretó de sus palabras en la entrevista Antena 3, para la ministra de Sanidad, Ana Mato, no fueron una crítica, sino «el sentir de todo el Gobierno» de acabar con la crisis. La ministra defendió que Aznar es un referente en el partido y dejó sin responder la pregunta de si le gustaría que Aznar volviera a la primera línea política.