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El PSOE se hunde en País Vasco y queda tras En Marea en Galicia

El PSOE se enfrenta a otra debacle en las urnas: sufre el «sorpasso» de En Marea en Galicia y perdería casi la mitad de escaños en el País Vasco, según NC Report.

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Madrid.

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22 de septiembre de 2016. 14:32h

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Madrid. 18/9/2016

El resultado de las elecciones gallegas y vascas se ha marcado en el mapa político como un posible punto de inflexión en la gobernabilidad nacional. Septiembre, de hecho, ha quedado como un mes perdido en el debate nacional porque todos los partidos han estado pendientes de estas elecciones del próximo domingo. La encuesta de NC Report para este periódico confirma lo que esperan en la sede nacional del PP y lo que temen en Ferraz, un batacazo socialista en estas dos citas electorales, su peor resultado histórico, que, inevitablemente, caerá sobre las espaldas del secretario general socialista, Pedro Sánchez. Y que llega en un momento político muy complicado para el PSOE porque está ante la encrucijada de tener que gestionar la decisión de si mantiene su «no» al Gobierno de Rajoy, pese a que tras su acuerdo con C’s y CC esté a seis escaños de la mayoría absoluta, o bien opta por la abstención.

Si las elecciones del próximo domingo acaban decidiendo la gobernabilidad de España se verá a partir del lunes en función de cómo evolucione el PSOE y, si acaso, si hay movimientos en el PNV. Muy improbables estos últimos si, como dice este sondeo, mantienen su actual representación en el Parlamento vasco.

País Vasco

De lo que no hay duda es de que este mal resultado que el sondeo de NC Report pronostica para los socialistas tanto en el País Vasco como en Galicia agravará la debilidad de su líder y, en consecuencia, la confusión y la crisis interna que tiene que resolver el principal partido de la oposición. Con el 11,4% de los votos en el País Vasco, el PSE registraría su peor resultado de la historia. Su máximo lo tuvo en 2009 con el 27,8%. Y en Galicia, con el 18,8%, también estaría en su momento más bajo de todas las elecciones gallegas celebradas. Su mejor resultado fue en 2005, con el 33,6%. En el País Vasco, el PSE perdería siete escaños, frente a los dos que se dejaría en el camino el PP. El PNV aguanta con 27 escaños, mientras que EH Bildu no consiguiría rentabilizar la campaña victimista de Arnaldo Otegi, que ha hecho bandera de su inhabilitación judicial para combatir la presión de la alianza de izquierdas dirigida por Podemos. Los abertzales pierden cinco escaños con respecto a las autonómicas de 2012. La novedad de estos comicios, Elkarrerin Podemos, confirma los buenos pronósticos e irrumpiría en el Parlamento vasco con 15 parlamentarios, uno menos que la marca Batasuna.

En este mapa político, el gran perdedor es el PSE, que se deja 85.809 votos. Y el otro principal damnificado de la entrada de Podemos en el Parlamento vasco es EH Bildu, que pierdería 42.923 votos. Mientras que sus rivales en la izquierda consiguen 210.000 votos y casi el 19 % del apoyo popular, C’s recibiría 21.000 papeletas, insuficientes para que consigan representación. La derrota socialista la lidera Idoia Mendía, un «peón» de Sánchez, de su equipo más cercano y que defiende a ultranza la estrategia de Ferraz del «no es no» a Rajoy. Por tanto, su estrategia y sus resultados no pueden disociarse de la figura del líder nacional de su partido.

La encuesta se realizó entre el 6 y el 14 de septiembre en 87 municipios de la comunidad autónoma. Ya le había estallado el «caso Soria» al PP, que obligó a rectificar el nombramiento de José Manuel Soria para el Banco Mundial y forzó al ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos, a comparecer en el Congreso.

Galicia

En Galicia, con un trabajo de campo realizado también entre el 9 y el 16 de septiembre, los socialistas perderían su condición de segunda fuerza del Parlamento gallego en beneficio de En Marea, agrupación que incluye a la marca de Pablo Iglesias. También aquí, como en el País Vasco, los socialistas siguen viéndose golpeados por la izquierda. Y esto tiene, inevitablemente, una lectura a nivel nacional dentro de la competencia entre el PSOE y Podemos por la hegemonía de ese sector del electorado.

En el 26-J, cuando la dirección socialista cayó por debajo del peor resultado electoral que ya habían conseguido en las elecciones de diciembre, Ferraz, sin embargo, se atrincheró en el escudo de que habían conseguido evitar el temido «sorpasso» por parte de los de Iglesias. Así fue. Pero las elecciones del domingo puede que confirmen que el PSOE no ha sabido encontrar la estrategia ni el discurso que frene la pérdida de votos por ese flanco. En Marea, con el 22 por ciento de los votos, entraría en el Parlamento gallego con 17 escaños, uno o dos más que el PSOE, que se quedaría en el 18,8 por ciento de los votos.

El PP, según este sondeo, mantendría la mayoría absoluta que necesita para seguir gobernando la Xunta. Podría quedarse con los 41 escaños que tiene en la actualidad o ceder uno de ellos, pero siempre por encima del listón de los 38 en un Parlamento de 75. En el PP se manejan con mucha cautela porque son conscientes de que los sondeos sitúan a su candidato gallego, Alberto Núñez Feijóo, en la zona de incertidumbre del sistema electoral gallego, entre el 44 por ciento y el 45% de los votos. Manuel Fraga llegó al poder con un resultado peor del que obtuvo cuando lo perdió. En 1989 sacó 38 escaños, con el 44 por ciento de los votos válidos, y en 2005 obtuvo 37, con el 45,2 por ciento. Es la particularidad del sistema electoral gallego por su forma de digerir la fragmentación.

Sánchez ha tenido que hacer campaña en estas elecciones con un PSdG roto. Este partido arrastra una grave crisis interna, y la última ha tenido como escenario la decisión de la Ejecutiva gallega y del Comité Federal de listas de alterar las candidaturas de las provincias de Pontevedra y Orense para las autonómicas. José Manuel Besteiro tuvo que dimitir cercado por las imputaciones.

Los populares se quedarían con el 44,7% de los votos, un 1,1% menos que en 2012, mientras que los socialistas perderían el 1,8%, y entre dos y tres escaños, en el marco de una participación cinco puntos más alta que la de las elecciones de octubre de 2012. Esto último explica que el PP gallego reciba 48.719 papeletas más que hace cuatro años, y los socialistas, 416. Según esta encuesta, sí se produciría el temido «sorpasso» que relegaría a los socialistas a la tercera posición, mientras que el partido instrumental liderado por Luis Villares se convertiría en la segunda fuerza en el Parlamento gallego. C’s recibiría 57.000 votos, pero inútiles, igual que en el País Vasco, porque no le darían representación en la Cámara autonómica.

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