Sánchez rompe con Iglesias y aviva el 10-N tras ver al Rey

Tras su audiencia con Felipe VI en Palma, el presidente en funciones se aferra a la llamada del Rey a una «solución de gobierno» para reactivar su exigencia al PP y a Cs para que se abstengan.

El Rey Felipe VI y el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, en la entrada del Palacio de Marivent donde han celebrado el tradicional despacho de verano/Efe
El Rey Felipe VI y el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, en la entrada del Palacio de Marivent donde han celebrado el tradicional despacho de verano/Efe

Tras su audiencia con Felipe VI en Palma, el presidente en funciones se aferra a la llamada del Rey a una «solución de gobierno» para reactivar su exigencia al PP y a Cs para que se abstengan.

Vía cerrada. La del Gobierno de coalición con Podemos. «La desconfianza con Iglesias es recíproca». Pedro Sánchez se mostró así de contundente ayer tras el despacho veraniego con el Rey en el palacio de Marivent. El presidente del Gobierno no dudó en culpar directamente al líder de Unidas Podemos de la investidura fallida del pasado julio. «El Gobierno de coalición fue rechazado por el partido de Iglesias y por eso ahora no tenemos gobierno», sentenció Sánchez para señalar a renglón seguido que «tanto insistía Iglesias en que no confiaba en el PSOE, que ahora somos nosotros los que acabamos desconfiando de él».

Tras el encuentro de aproximadamente una hora con el jefe del Estado, el líder socialista se apoyó precisamente en la petición lanzada por el monarca el pasado domingo de lograr «una solución de gobierno» para evitar elecciones el próximo 10 de noviembre, para reclamar «el consenso social que expresó el otro día acertadamente el Rey: los españoles no quieren elecciones».

A partir de ahí, arrimó a sus ascuas las declaraciones de Felipe VI para recordar que tanto en los pasados comicios generales como en los autonómicos, «la ciudadanía dijo claramente un gobierno progresista liderado por los socialistas» por lo que reclamó apoyo de manera «urgente». «No pierdo la esperanza no tiro la toalla», reiteró en varias ocasiones el presidente con la mirada puesta en lo que denominó el «deadline» del 23 de septiembre.

«Hemos planteado una fórmula de gobierno plural y Podemos quiere dos gobiernos unidos», criticó en nuevo envite a Iglesias el también secretario general socialista, que acusó a la formación morada de apostar por lo que calificó «un gobierno de compartimentación más que de coalición». En esta línea, sin aludir directamente al reparto de carteras ministeriales, sí le echó en cara a Podemos que su objetivo de negocación pasa por «crear las bases de un programa abierto para una propuesta política progresista común». También pasó de puntillas sobre el pacto de izquierdas que repite Baleares, con presidenta socialista, Francina Armengol, y vicepresidente morado, Juan Pedro Yllanes.

«Explorar nuevas fórmulas»

Estas premisas le sirvieron a Pedro Sánchez para escenificar el fin de todo hilo de comunicación directa con Iglesias: «Hemos decidido empezar de cero las negociaciones». Frente a ello, dejó caer la posibilidad de explorar «fórmulas más allá de la danesa y la portuguesa para sacar adelante la investidura». Sin pronunciarse sobre ninguna de ellas y con el término «cooperación» sepultado, el presidente del Ejecutivo, señaló que considera «evidente» que deben explorarse nuevas «fórmulas». «Hay muchas opciones para poder entendernos y materializar ese gobierno progresista», mencionó sin concretar.

Donde sí aterrizó fue al dejar claro que no quiere depender «de fuerzas independentistas en la investidura ni en la gobernabilidad, por eso pido de nuevo el apoyo a Podemos y la abstención, al Partido Popular y a Ciudadanos».

Así recordó cómo la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, ejerció de interlocutora con los independentistas catalanes antes de la investidura fallida mientras «yo –apuntó el presidente– me centré en el diálogo con las tres fuerzas que tienen la llave y así lo haré de nuevo con Iglesias, Casado y Rivera». Entre tanto, aprovechó para lanzar un dardo al presidente de Ciudadanos: «Espero que el señor Rivera se digne a hablar conmigo».

«Los españoles quieren que se materialice el mandato del 28-A. Eso no solo interpela a Podemos, también a PP y Cs, que deberían no bloquear la formación de un Gobierno, porque saben que no hay alternativa», alertó.

Preguntado sobre el cambio de tercio en torno al hecho de que gobierne la lista más votada y si se arrepiente de las consecuencias del mantra del «no es no», Sánchez disparó al partido de Pablo Casado: «El PSOE nunca ha eludido nunca sus responsabilidades y el PP en 2016 sí las eludió al no presentarse a la investidura. Hay diferencias sustanciales en los comportamientos de unos y de otros».

En los seis minutos que duró su encuentro con los medios, Sánchez parecía empeñado en rebatir el ambiente preelectoral que parece respirarse en el entorno de Moncloa y Ferraz y que esta semana parece querer rebatir con las múltiples reuniones sectoriales mantenidas en pleno agosto.

El martes, con el tercer sector y la sanidad; ayer con el sector de la industria, el turismo el comercio; y hoy con los sindicatos. «En todas las reuniones me he encontrado con la petición urgente de la constitución de un gobierno que puede tener su materialización en unos nuevos presupuestos o en cambio legislativos», se justificó.

Antes del turno de preguntas, Sánchez sacó pecho del crecimiento económico español «por encima de la media europea y de las previsiones de los organismos internacionales», especialmente «satisfecho de que el número de cotizantes mujeres estén en máximos históricos y de que haya un mayor número de contratos indefinidos».