Política

Sánchez e Iglesias piden un cheque en blanco a sus bases para gobernar

Los militantes desconocen el programa de gobierno, el nombre de los ministros y sus carteras, así como los partidos en los que tendrán que apoyarse para superar la investidura.

Los militantes desconocen el programa de gobierno, el nombre de los ministros y sus carteras, así como los partidos en los que tendrán que apoyarse para superar la investidura.

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Una semana después de firmar su preacuerdo para el primer gobierno de coalición de la izquierda en democracia, PSOE y Unidas Podemos ponen en marcha sendas consultas a bases e inscritos para que den plácet a lo ya rubricado. El orden de los factores parece no alterar el producto y no lo hace, en definitiva, porque en ambas formaciones dan por supuesto que el apoyo a sus posicionamientos será mayoritario. Y lo será, a pesar de tratarse de un cheque en blanco en el que los simpatizantes no conocen, ni el programa de Gobierno de la futura coalición, ni el nombre de los ministros que Podemos aportará al Ejecutivo, ni las competencias de las que éstos se ocuparán, ni las formaciones en las que tendrán que apoyarse para poner en marcha la gobernabilidad. Algo especialmente llamativo después de que en julio fueran precisamente las competencias el argumento utilizado por Iglesias para no aceptar la oferta del PSOE para ocupar una Vicepresidencia social y tres carteras (Vivienda, Igualdad y Sanidad) y el hecho de tener que apoyarse en los independentistas, lo que el PSOE exhibió como argumento para repetir las elecciones.

En un proceso en el que se pactan hasta los comunicados conjuntos, cada formación se ha tomado además sus libertades en la redacción de la pregunta que trasladarán a los militantes. En el caso de los socialistas («¿Apoyas el acuerdo alcanzado entre el PSOE y Unidas Podemos para formar un Gobierno progresista de coalición?») se ha buscado hacer especial hincapié en lo «progresista» de un «acuerdo» casi definitivo y se traslada la responsabilidad del mismo a los partidos, mientras que los morados («¿Estás de acuerdo en que participemos en un Gobierno de coalición en los términos del preacuerdo firmado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias?») prefieren personificar el pacto en las figuras de sus líderes, dan cierta transitoriedad al pacto calificándolo de «preacuerdo» y obvian cualquier referencia al «progresismo» que sí mencionan los socialistas.

Sí habrá cierta coincidencia en las fechas, pues la del PSOE se celebrará de forma telemática los días 22 y 23 de noviembre, éste último también en urna presencial. Por su parte, los morados lo harán en un plazo más amplio del 23 al 26 de noviembre, por lo que los inscritos morados votarán conociendo ya el resultado de la consulta en el PSOE. A las urnas están llamados 380.000 afiliados, 190.000 socialistas, en las que están incluidos los 17.300 del PSC, y unos 190.000 inscritos activos en Podemos. La formación morada, no obstante, realizará tres consultas simultáneas, pues buscarán que se pronuncien por separado las bases de Podemos, Izquierda Unida y En Comú Podem. Esta es, además, la segunda consulta que plantean a sus bases sobre una coalición con el PSOE.

De este modo, ambos partidos avanzan hacia un refrendo interno de su iniciativa, solventada en una hora y un café, de tejer un gobierno de coalición. En el PSOE existen más reticencias y algunos barones y viejas glorias del socialismo mantienen viva su ofensiva para que Sánchez vire en su estrategia, hacia un pacto con PP y Ciudadanos, y no dependa de los partidos independentistas para gobernar.

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