Sánchez pone la presión en Ciudadanos

Los socialistas piden a Rivera que no «insufle aire a Vox» permitiendo su entrada en las instituciones y recetan «humildad y realismo» a Iglesias, enfriando la eventualidad de un futuro gobierno de coalición.

Ábalos, Narbona y Adriana Lastra, ayer, en la Ejecutiva que se celebró en Ferraz para analizar el resultado. Foto: Alberto R. Roldán
Ábalos, Narbona y Adriana Lastra, ayer, en la Ejecutiva que se celebró en Ferraz para analizar el resultado. Foto: Alberto R. Roldán

Los socialistas piden a Rivera que no «insufle aire a Vox» permitiendo su entrada en las instituciones y recetan «humildad y realismo» a Iglesias, enfriando la eventualidad de un futuro gobierno de coalición.

El PSOE inició su ofensiva hacia Ciudadanos (Cs) hace diez días. En una estrategia coordinada, Ferraz y Moncloa comenzaron a descentralizar la presión sobre la investidura de los independentistas a Cs y el PP para que favorecieran el gobierno de Pedro Sánchez. Una salida para que los socialistas no tuvieran que recurrir a «apoyos espurios». El mapa que dibujaron las urnas el 26-M ha servido para apuntalar una espita que se empezó a abrir sin la certeza que dan los resultados electorales escrutados. Los socialistas miran ahora a la formación de Albert Rivera como una suerte de salvavidas para materializar una victoria que no ha tenido la contundencia que se esperaba. El primer paso en esta dirección lo dio el propio Sánchez en la misma noche electoral, cuando la Comunidad de Madrid todavía estaba al alcance con un pacto con Ciudadanos. El presidente en funciones llamó a Rivera a levantar el «cordón sanitario» que impuso antes de los comicios del 28-A, una tesis que los naranjas ya parecen repensar, al menos en el ámbito territorial. Los socialistas necesitan a Cs para retener Aragón y para gobernar en Castilla y León y Murcia. «La campaña ya acabó es momento de resetear las estrategias pensando en el interés general y en la gobernabilidad», apuntan en Ferraz. En el PSOE dicen «no dar nada por perdido» en alusión a la Comunidad de Madrid.

El secretario de Organización y ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, se dirigió «expresamente» ayer a la formación de Rivera para que «no insufle aire a Vox en las instituciones», después de que hayan perdido la mitad de los apoyos que obtuvieron el 28-A, y que «no sean la llave que les permita la entrada en los gobiernos». «Los españoles han pinchado la burbuja de Vox en las urnas y no entenderían que un partido liberal les de entrada en las instituciones», resaltó Ábalos. Desde el PSOE se apela a la «coherencia» del partido que vino a regenerar la vida pública para que, con el mismo argumento con el que propició el «cambio de régimen» en Andalucía, lo haga ahora en territorios como Castilla y León, Aragón y Murcia. «Las diferencias son legítimas, pero no pueden servir para poner palos en las ruedas en la gobernabilidad», destacó.

Los socialistas han puesto en marcha una comisión de seguimiento y evaluación de las propuestas de acuerdos de pactos a nivel municipal y autonómico, que estudiará los casos de manera individualizada. En todo caso, a nivel nacional, Sánchez está dispuesto a «hacer valer y prevalecer la posición que le han otorgado los ciudadanos», esto es, se reafirma en su idea de impulsar un gobierno en solitario sin Unidas Podemos, cuya posición ha quedado muy debilitada tras los comicios. «Todos debemos saber valorar qué es lo que nos han encomendado y dónde nos han situado los ciudadanos», destacó Ábalos en alusión a las pretensiones de Iglesias de entrar en el Gobierno, al que consideró como «socio preferente», pero pidió le «humildad y realismo» tras sus resultados.

La estrategia de presión a Ciudadanos no se circunscribe únicamente a las declaraciones públicas. Sánchez también la exportará a nivel europeo para visualizar la aberración que supone que en España la derecha se apoye en la ultraderecha para formar gobierno, cuando en Europa se ha establecido un cordón sanitario en torno a estas formaciones para aislarlas y frenar su avance. «No se puede normalizar lo que en Europa es absolutamente alarmante», sostienen en el Gobierno. Con esta intención viajó ayer Sánchez a París para participar en una cena de trabajo en el Elíseo con Emmanuel Macron, una cita por la que anuló su participación en la Ejecutiva del PSOE. El presidente en funciones también se reunirá bilateralmente con Angela Merkel hoy en el marco de la cena informal con los Jefes de Estado y Gobierno de la UE que tendrá lugar en Bruselas.