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Sólo Castilla-La Mancha y La Rioja sobrevivirían al complot

El PP cedería plazas esenciales como Madrid o Valencia

Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

25 de abril de 2015. 04:17h

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Madrid. 25/4/2015

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Si el pacto que firman hoy los cuatro grandes partidos políticos de Murcia -Ciudadanos se descolgó a última hora- contra el PP se extrapolase al terreno postelectoral, la formación que dirige Mariano Rajoy afrontaría con serias dificultades el 24 de mayo. Si bien el acuerdo alcanzado atañe a un aspecto muy concreto –la regeneración de la vida pública– y que cuenta con una postura común que trasciende a las siglas, la formación de un gobierno en una coalición tan numerosa supondría un escenario de inestabilidad e ingobernabilidad dado las diferencias de planteamientos entres los distintos socios. Además estos acuerdos marcarían las coaliciones de cara a las generales.

Pero asumiendo la hipótesis de que el complot contra el PP arraigase en los territorios, los populares encajarían un duro golpe y sólo mantendrían sus feudos más consolidados: Castilla-La Mancha y La Rioja. Con Cospedal a la cabeza, Castilla-La Mancha es uno de los feudos populares que aportan tranquilidad electoral al partido. Según la última encuesta realizada por NC Report para LA RAZÓN, si hoy se celebrasen elecciones, los populares volvería a revalidar la mayoría absoluta que obtuvieron en 2011, con 17-18 diputados. El resultado holgado que obtuvieron entonces –25 escaños– les permite no acusar en exceso la caída, y no necesitarían pactar con otras fuerzas para gobernar. Por el contrario, si el PSOE (10-11 escaños) se alineara con Podemos (2-3) y Ciudadanos (2-3 parlamentarios) tampoco lograría una coalición de gobierno.

El mismo patrón se reproduce en La Rioja, donde la hegemonía popular se perpetúa desde 1995. Pedro Sánz no tiene rival en el Valle del Ebro y sus entre 17 y 18 escaños se imponen sobre la suma que PSOE (10-11), Ciudadanos (2-3) y Podemos (2-3) pudieran urdir.

A partir de aquí, el mapa territorial español sufriría un profundo cambio de color político. El PP cedería plazas tan trascendentales como Madrid, Valencia, Extremadura o Aragón, donde a pesar de ser la fuerza más votada perderían la posibilidad de formar gobierno a manos de coaliciones en su contra.

Tras 20 años de gobiernos populares en Valencia y con la garantía de mantenerse como el partido más votado, sin el apoyo de Ciudadanos el PP no podría alcanzar la mayoría absoluta suficiente para gobernar. Si los de Albert Rivera, que serán esenciales, se alinean con el bloque de izquierdas lograrán «derrocar» la hegemonía popular en Valencia, mientras que si le ofrecen su apoyo a Alberto Fabra mantendrán cuatro años más el gobierno popular. En Madrid la situación se repite. Cristina Cifuentes está obligada a pactar si quiere mantener la presencia popular en la Puerta del Sol, algo que sería inviable si el socialista Ángel Gabilondo lidera una coalición de izquierdas para cambiar el signo de la capital 20 años después. Tampoco el extremeño José Antonio Monago podrá hacer frente a la unión de PSOE, IU, Podemos y Ciudadanos, si decidieran concurrir juntos a la formación del gobierno. En Aragón, Luisa Fernanda Rudi se enfrenta a un escenario complicado, pues no sería necesaria ni siquiera una coalición de todos los partidos para descabalgarla del poder. El mismo patrón se reproduce en la Comunidad Foral de Navarra, en Castilla y León, en las Islas Baleares y en la Región de Murcia. Asturias y Canarias, se mantendrían bajo dominio socialista.

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