Webber saca los colores a Sánchez por apoyarse en separatistas

El presidente del Gobierno pide una UE más social en su discurso del pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo

Pedro Sánchez, durante su intervención en el Parlamento Europeo

El presidente del Gobierno pide una UE más social en su discurso del pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo

Pedro Sánchez era esperado con interés en Estrasburgo. Un día después del rechazo al acuerdo del Brexit, en tiempos convulsos por las incertidumbres sembradas por nacionalistas o la inmigración, era el primer dirigente europeo que visitaba el Parlamento Europeo, que esperaba un discurso a favor de obra. En esa línea, el presidente español no defraudó, ateniéndose al guión previsto y en la defensa de los ejes que han definido su discurso en los últimos meses.

Defendió el espíritu europeo como motor de cambio y como escudo de los derechos de los ciudadanos ante los populismos y amenazas externas. Fue felicitado por la Cámara por ese espíritu, pero con matices. Varios de los grandes partidos mostraron su preocupación con sus aliados en el Parlamento español.

El líder del Partido Popular Europeo en la Eurocámara, Manfred Weber, criticó a Sánchez por apoyarse en los separatistas catalanes y en los extremistas de izquierda para sacar adelante los presupuestos, algo que aún no ha conseguido. Esta situaicón de inestabilidad, añadió Webber, preocupa mucho en Europa porque “España es la cuarta potencia económica y un país muy importante para la Unión”.

El jefe de los liberales europeos, Guy Verhofstadt, en cambio, le ha reprochado a Sánchez que debería respetar la opinión de los catalanes y ser más receptivo a sus demandas. Algunos eurodiputados le han pedido incluso al jefe de Gobierno español la libertad de los presos del “procés”.

Sánchez ha esgrimido que España es un estado de Derecho consolidado que se rige por la separación de poderes y donde se cumplen las leyes. Puso como ejemplo Baviera y el Veneto, donde los procesos rupturistas fueron rechazados por los tribunales y donde todos los sectores acataron las leyes, algo que no ha sucedido en Cataluña. “El problema en Cataluña no es de democracia, es de convivencia”, dijo Sánchez.

Esteban González Pons, portavoz PP en el Parlamento Europeo, le reprochó que no haya defendido la unidad de España en un discurso tan señalado como el de la Eurocámara y añadió que le parece preocupante que saque los presupuestos con “el apoyo de terroristas, la extrema izquierda y los separatistas”.

Por su parte, Pedro Sánchez, tras recordar la transición española y la no vuelta atrás en el rumbo democrático del país a partir de entonces, pidió que se le considere “un apasionado europeísta. Orgulloso de lo que ese atributo representa, precisamente ahora, cuando algunos esgrimen el antieuropeísmo como supuesto activo electoral”.

Respecto al Brexit, además de lamentarlo, se alineó a pies juntillas con la posición de la Comisión (anoche habló con Juncker): “Corresponde al Gobierno de Reino Unido adoptar las decisiones que considere oportunas sobre los pasos a dar”. Es una “decisión soberana que no podemos sino respetar. Por ello deseo que Reino Unido elija mantener una relación lo más estrecha posible con la UE. La decisión es de ellos, pero nuestros principios son claros: la integridad del mercado interior, la indivisibilidad de las cuatro libertades y la autonomía de decisión de la UE”.

Sánchez habló también de la necesidad de “movilizar” Europa y de “relegitimar” Europa frente a desafíos, especialmente el de quienes quieren destruirla. Como idea central de su intervención, una frase: “Para que Europa proteja, nos toca proteger Europa”. ¿En base a qué? En la defensa de los derechos de los más vulnerables, los jóvenes y los parados de larga duración. Con base en la Europa social, garantizando “la seguridad y la defensa de sus ciudadanos”, “reafirmando nuestros compromisos con los Acuerdos de París en materia climática y en la culminación de la unión económica y monetaria.

“No es momento de vacilar”, dijo, “nuestra convicción y determinación vencerán al autoritarismo” frente a los enemigos de Europa deben guiar el futuro de la UE. Y fijó en la desigualdad social el abono de los mensajes antieuropeístas. “Estamos ante un cambio de época, y el próximo 26 de mayo abrirá un nuevo ciclo político en Europa. La prioridad debe centrarse en regular la globalización para garantizar la vigencia del modelo social europeo. Debemos consolidar los cimientos de la Unión Económica y Monetaria, completándola como base indispensable de una unión política, social y medioambiental”, resumió, para después atacar la política de la austeridad, de la que derivó, según él, como consecuencia directa, la “desigualdad, en especial la intergeneracional y de género, la precariedad laboral y el debilitamiento del Estado de bienestar”.

“Es el momento de cerrar esa etapa”, afirmó, con un nuevo contrato social, apostando por la conciliación laboral, combatiendo la precariedad en el empleo y avanzando en la igualdad de género.

Respecto al papel global y las reformas de la UE, apostó por “la soberanía europea”, protegiéndola con “herramientas ágiles en la toma de decisiones”, eliminando la regla de la unanimidad contra la que combate la actual Comisión, “no sólo en política exterior, también en fiscalidad, presupuesto y verificación del Estado de derecho”. E insistió en la reforma del sistema financiero, la integración fiscal y el apoyo del euro.

Y antes de abordar la despedida, dedicó un capítulo aparte a la emigración, reiterando las posiciones españolas sobre el enfoque global en esta materia, la “gestión multilateral del asunto”, dando la gracias “expresamente” al “papel clave” del Reino de Marruecos, defendiendo la emigración regular y ayudando a los países del continente africano. “Un espacio único, sin fronteras exteriores, requiere una política migratoria conjunta, en la que la reforma del sistema común de asilo ocupa un lugar central”, y “dos principios deben servir de guía a esta reforma: responsabilidad y solidaridad”.

Como alegato final, Sánchez alertó contra las fuerzas antieuropeas, llamando a la UE a “resistir los cantos de sirena del autoritarismo. “Durante los próximos años, nuestro proceso de integración avanzará... La Unión es la síntesis de ideas distintas... contamos con una sólida base, solidaridades de hecho... son el germen de una ciudadanía europea real.” “Nos enfrentarmos a un autoritarismo que vive de la nostalgia inventada”. “Es el momento de movilizarse por Europa. Es el momento de proteger y defender los valores que hacen del nuestro un proyecto único en el mundo”.