Conciliación

«El icono de la mujer-ambiciosa tipo "Armas de mujer"nos dio tan mala fama como Homer Simpson a los hombres»

Carla de La Lá, empresaria y madre

«El icono de la mujer-ambiciosa tipo "Armas de mujer"nos dio tan mala fama como Homer Simpson a los hombres»
«El icono de la mujer-ambiciosa tipo "Armas de mujer"nos dio tan mala fama como Homer Simpson a los hombres»larazon

Carla Merino Fernández-Pellón, alias Carla de La Lá, es directora y socia de la oficina en Madrid de Globe Comunicación.

Carla Merino Fernández-Pellón, alias Carla de La Lá (así es conocida en las redes sociales y en los artículos que publica en medios), es la directora de la oficina en Madrid de Globe Comunicaciónde la que es socia. Actualmente la empresa cuenta con 15 empleados y nunca se han financiado con inversión ni pública ni de bancos.

Casada en segundas nupcias, aporta dos hijos al matrimonio y su marido otros dos, lo que hace que sean familia numerosa de hecho. Se caracteriza por tener un lenguaje inteligente, incisivo y mordaz. Hoy es la protagonista de la sección mujeres que son madres y empresarias.

-¿Cómo es su día a día? ¿Puede llevar y recoger a sus hijos al colegio, por ejemplo?

-Soy una trabajadora incansable y en general muy autoexigente, de esas personas que se mudan hoy y en 24 horas tienen hasta el último cuadro colgado... en términos de estrés y mindfulness es una tara tremenda pero como empresaria y madre funciona estupendamente.

Mi día consiste en trabajar todo el tiempo; algunos momentos de “descanso” son, por ejemplo, a las 9 cuando llevo a los niños al cole y a las 5 que los recojo y los llevo a extraescolares, antes y después estoy trabajando y a veces durante: “Mamá, siempre estás hablando por el móvil”... Mientras duermo, creo que también estoy trabajando, desarrollando y creando nuevas estrategias para la notoriedad de nuestros clientes, por supuesto, cuando camino por la calle estoy trabajando, cuando me lavo los dientes, estoy trabajando, y supongo que cuando muera y esté en el cielo junto a Dios_soy absolutamente creyente_también estaré trabajando.

Sin embargo, ser madre y empresaria nunca me ha impedido cuidar de mi pareja, de mis amigos y del resto de mis familiares como se merecen... Valoro enormemente la amistad y el mundo de los afectos, el intercambio de ideas, la buena conversación, el arte, la belleza, la literatura, el deporte y ¿por qué no? La diversión.

-¿Cómo se organiza en el día a día para trabajar? ¿Necesita ayuda?

-Sí claro, hemos tenido una persona de apoyo logístico los últimos 10 años. Afortunadamente, los niños crecen y un día ocurre lo imposible, te levantas y ¡milagro! De pronto dejan de pedirte insistentemente “un vasito de agua”, “una galleta”, o “loquesea” porque aprenden y se hacen independientes e incluso puedes pedirles que te preparen un té.

A partir de los 8 los niños, si están bien educados y tienen una buena directora de orquesta (es decir, yo) son perfectamente autónomos, se duchan, escogen su ropa, se visten, se organizan....y la melodía es armoniosa ¡los niños son inteligentísimos! por eso ahora sólo tenemos una señora que se ocupa de la limpieza unas pocas horas. Mis hijos no quieren saber nada de “cuidadoras” porque son “mayores” y con suerte, dentro de poco tiempo irán solitos al cole.

-¿Cree que las pymes o autónomas son las grandes perjudicadas en cuestiones impositivas?

-Sí, montar una empresa hoy en día, contratando empleados, proveedores etc... es temerario... de optimista irredento, de soñadores...como nosotros... No hemos recibido jamás ninguna ayuda de nadie.

-El hecho de ser madre, ¿le aporta mayor empuje que antes de serlo a la hora de trabajar?

-Claro, el hecho de tener hijos es lo que me hace estar aquí sentada respondiendo a esta entrevista... es lo que me hace llevar zapatos...Si no tuviera hijos, viviría desnuda, saltando bajo epifitas y lianas, en la jungla. Pero los tengo.

Ahora en serio, la maternidad es inclemente y requiere de una fortaleza y una creatividad bárbaras, tengo la certeza de que todas las madres somos listísimas y además unas bestias pardas; por otra parte, si pudiera mantenerlos y educarlos (hay quienes creen que tener hijos es parirlos) tendría 7 u 8 hijos más.

El sentimiento de utilidad y de pertenencia que te proporciona la familia, aunque trabajes mucho, te mantiene estresada, sí, pero casi nunca deprimida o desesperanzada, el sentimiento de utilidad, al final, es lo que garantiza la salud mental y la alegría ...

-¿Cree que las mujeres que trabajan siguen teniendo doble carga con respecto a los hombres?

-Una madre es una profesional multifoco repleta de aplicaciones descargables automáticamente donde destacan la resolución de conflictos y «feedback», frente a los hombres que, por lo general, acomplejados en todo lo referente a expresar sus verdaderos sentimientos, son proclives a resolver los conflictos desde el silencio, lo que deviene en que el problema se enquiste y crezca.

Por eso, la capacidad de la mujer de desarrollar eficazmente muchas tareas de forma simultánea ha sido idealizada por la sociedad actual, ocasionando una distribución injusta de las cargas laborales y familiares. Mi problema es que además soy hiperactiva y, como aderezo, me cuesta delegar. Mi marido tiene una suerte inmensa...y yo con él, claro. (Pero él, más).

-¿Se ha sentido alguna vez discriminada por ser mujer? ¿Y por ser madre?

-Sí claro, lo curioso es que a mí me han discriminado mujeres. Los hombres, salvo algún moscardón o algún acomplejado inofensivo, me han tratado siempre como una reina.

Cuando tenía 28 años me contrataron para dirigir la oficina de Madrid de una pequeña agencia de comunicación de Lifestyle; los socios eran una mujer, divorciada, con niños (se le presupone cierta empatía) y un chico gay elegantón. A los pocos meses de trabajar con ellos me quedé embarazada, pues bien, Caroline (la socia directora, que no se llama así exactamente) me dejó de hablar y con ella el resto de la oficina. Su secretaria, que era como un Rotweiller atado bien corto y presto al ataque para satisfacer a su ama, era una jovencita uruguaya, resentida y amarga que se afanó en acosarme hasta que me marché (entiendo que no por placer sino por encargo). Por las mañanas, cuando tenía náuseas me decía sonriendo: “¿Y por qué no abortás?” Tenía que tragarme mis palabras y mis lágrimas... Un buen día tuve un sangrado atroz, allí mismo, en la oficina, debido a la tensión que estaba soportando, solamente por ser mujer y estar embarazada. Y acosada por mujeres... El médico me pautó reposo absoluto y nunca volví.

En otra ocasión, esta vez de Directora de comunicación de una empresa muy lujosa, una de las clientas principales, directamente pidió mi cabeza. El director, con muchísima vergüenza me pidió que no volviera, que me seguiría pagando mi sueldo íntegro sin trabajar, hasta que encontrara otro trabajo. Me dijo que Laura, así se llamaba_es la directora de una Fundación muy notable_ no quería trabajar con una mujer más joven y guapa que ella. Así.

Con esto no quiero apoyar el viejo tópico de que las mujeres son despiadadas en el trabajo... Está demostrado que la lucha por el poder y el cargo son prioridades mucho menos acusadas, en general, en las mujeres que en los hombres, el icono ochentero de la mujer-ambiciosa recién incorporada al mundo directivo tipo “Armas de mujer” nos dio tan mala reputación como Homer Simpson a los hombres con respecto al sofá, la tele y la cerveza.

-¿Cree que la maternidad está poco protegida en España?

-No. Aunque existen países con mayores indicadores de bienestar.

-¿Qué le gustaría que se modificase?

-Me gustaría que los hombres tuvieran el mismo nivel de implicación que nosotras con el desarrollo de nuestra especie, pero lo veo complicadísimo, empezando por el embarazo, donde recibimos la mayor parte de la carga física y mental... Supongo que las cosas se irán ajustando con el tiempo y se llegará a una situación mucho más equitativa y sostenible.

-¿Qué opina de la “conciliación”?

-Parafraseando a Wilde: ¡Mucho cuidado con lo que deseáis! Y no es que esté mal, ni que no sea un mal necesario pero... yo, como mujer y madre independiente profesional y socialmente, liberada y liberal... no dejo de aceptar que ofrece también sus molestias y que este hermoso jardín donde nos hemos instalado dispone de muchos terrenos estériles y algunos pantanosos.

El derecho a estar en casa y teletrabajar es muy bonito pero también el derecho a no estar en casa e incluso a no trabajar mientras una no está en casa.

-¿Disfrutó de su baja por maternidad o no le quedó más remedio que seguir trabajando?

Disfruté largamente en ambos casos.

-¿Se siente culpable por no pasar más tiempo con sus hijos?

-No, soy una privilegiada y tengo la suerte de pasar todo el tiempo que yo quiero con ellos. Además hablamos muchísimo y de cosas importantes. Hace poco, horas después de la macro huelga y manifestación feminista, celebrando el cumpleaños de Inés, hice algunas preguntas “inofensivas” de tanteo a sus muchas amiguitas. Pues bien, ninguna de ellas sabía ni remotamente lo que significaban las palabras feminismo o machismo, ¿un tipo de pasta? ¿Un medio de transporte? ¿una raza de perro? ¿un país africano? Mis hijos tienen esos y otros conceptos clarísisimos desde hace años. Hablamos de filosofía y ética a diario entre otras muchas cosas. Hay que dirigirse a los niños con respeto, como iguales, concediéndoles el privilegio de la inteligencia, de la argumentación y el disentimiento.

-¿Cree que en muchas cosas nos han “mentido” a la hora de hablarnos de la liberalización de la mujer que compagina casa, maternidad y un trabajo?


-Nos mentimos nosotras estupendamente. La mayoría de las madres_somos demasiado altruistas y abnegadas_ lo que tenemos que hacer es echarle más psicopatía, así en general. Resultará muy liberador y nos re-Conciliaremos con nosotras mismas, que es lo que hay que hacer para después conciliar lo que haya que conciliar con los demás.

Ahora bien, desde todos los frentes nos llegan tips de dudosa credibilidad científica sobre lo que tenemos que hacer o dejar de hacer, casi siempre asociados a alguna marca o producto que se nos quiere hacer consumir. No se puede tomar leche, no se puede tomar azúcar, no se pueden tomar cereales, no se puede ver la tele... Hay que relajarse un poco y ser profundamente incrédulos con la publicidad: yo les tenía prohibida la tele a mis hijos como si fuera plutonio, como si les fueran a dar ataques epilépticos o los fuera a dejar bizcos... hasta que me di cuenta de que yo me crié viendo la tele, los mejores recuerdos de mi infancia probablemente sean películas o capítulos de algo y los mejores momentos de mi vida probablemente los haya pasado mirando un televisor...

-¿Le gustaría que en España disfrutásemos de otros horarios más tipo nórdicos?

-La magia y mística de lo nórdico la ha desvirtuado Ikea. Lo que me encantaría es tener más tiempo; rezo para tener más, para que se alarguen mis días. Además tengo idealizado eso de “no hacer nada”, hacer una pelota con todo tu narcisismo y sentarte a mirarla sin pestañear ¡Tiempo de calidad!