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Las ventajas de dar el pecho más allá de los seis meses

La leche materna después de los 6 meses aporta a los bebés los nutrientes necesarios para su desarrollo y moléculas bioactivas que ayudan al correcto funcionamiento de su organismo y refuerzan el sistema inmune.

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    / EFE
Madrid.

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06 de febrero de 2018. 10:34h

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larazon.es.  Madrid. 4/2/2018

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La lactancia materna aporta beneficios al desarrollo, salud y bienestar del bebé hasta el final de su segundo año de vida. Durante estos años la alimentación juega un papel fundamental en el crecimiento de los bebés, motivo del que deriva la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Estrategia Mundial para la Alimentación del Lactante y Niño Pequeño de alimentar a los recién nacidos con leche materna hasta los 2 años o más de edad. Desde Medela, Leon Mitoulas, director de Investigación en el área de Leche Humana de la compañía, expone los beneficios de la lactancia materna más allá de los 6 meses tanto para los bebés como para las madres.

Aunque a partir de los 6 meses la OMS recomienda introducir alimentos sólidos apropiados para la edad del niño en cada periodo, no establece un tiempo máximo de lactancia. “Desde una perspectiva antropológica, la lactancia entre los 2 y los 7 años sería óptima, pero por motivos culturales actualmente el destete se produce mucho antes” sostiene Mitoulas. En España la duración media de la lactancia materna se encuentra en torno a los 4,2 meses, siendo una de las principales causas de su abandono el regreso a la madre a su puesto de trabajo.

Nutrición completa y eficiente

Entre los 6 y los 24 meses la lactancia materna continúa aportando múltiples beneficios a los niños. Su combinación con alimentos sólidos completa sus necesidades nutricionales para un correcto desarrollo físico y mental. Según diversos estudios, los bebés que con 2 años aún toman al menos 448 ml al día de leche materna están cubriendo el 29% de su ingesta calórica diaria por medio de la lactancia. Las tomas se reducen desde 5 al día a los 12 meses hasta 3 al día superados los 2 años. Esta pequeña cantidad de leche materna aporta a los bebés el 43% de las proteínas que necesitan, así como el 60% de vitamina C, el 75% de Vitamina A, el 76% de ácido fólico y el 94% de vitaminas B12. Además de ser componentes clave en su desarrollo cumplen funciones vitales del organismo, como es el caso del ácido fólico que ayuda a la formación de glóbulos rojos y al crecimiento de los tejidos.

A su vez, los componentes de la leche materna protegen al bebé de enfermedades y refuerzan su sistema inmune. “Aunque el calostro presenta la concentración más alta de agentes inmunitarios y protege a los bebés durante los primeros días tras su nacimiento, en sus primeros años siguen estando expuestos a enfermedades e infecciones de gravedad en cuya prevención está implicada la lactancia sostiene el director de Investigación en el área de Leche Humana de Medela. La evidencia científica demuestra que, a largo plazo, la leche materna protege contra infecciones del tracto respiratorio inferior e infecciones del oído medio, además de proteger a los bebés frente a la diarrea, la leucemia linfocítica aguda, el linfoma de Hodgkin’s y contra la obesidad.

En los países subdesarrollados se ha demostrado incluso que los bebés que no son alimentados con leche materna entre los 6 y los 24 meses tienen mayores probabilidades de morir por culpa de una infección que los niños que si han sido amamantados hasta una edad más tardía.

Las ventajas de dar el pecho más allá de los seis meses

Niños con mayor coeficiente intelectual

Una lactancia prolongada en el tiempo no solo repercute beneficios a corto plazo, sino que mejora la salud de los niños a futuro. Ejemplo de ello es el aumento del coeficiente intelectual de los pequeños en hasta 3 puntos por encima de los niños que no han recibido leche materna. La investigación avala que este incremento no solo se materializa en un mejor rendimiento escolar, sino que también influye en la salud mental de los futuros adultos.

Al mismo tiempo, las miles de moléculas bioactivas que contiene la leche materna cumplen diferentes funciones para contribuir al correcto funcionamiento del organismo de los bebés. Desde las enzimas que facilitan la digestión de las grasas hasta las hormonas que regulan el apetito, cada molécula sigue un camino. Junto con las células, incluidas las células madre, que los bebés ingieren en cada toma, constituyen un perfecto indicador para la investigación científica actual en la búsqueda de los beneficios concretos de cada componente en los lactantes.

Protección también para las madres

Desde Medela remarcan que los beneficios de una lactancia después de los 6 meses no repercuten solo en los niños, sino también en las madres que dan el pecho. A nivel inmunitario, se ha demostrado que la lactancia prolongada es más efectiva en la protección contra el cáncer de mama. Con efecto acumulativo, las madres que dan el pecho durante más meses reducen el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Como también se ha evidenciado una mayor tasa de supervivencia en pacientes de cáncer de mama entre las mujeres que han dado el pecho. Asimismo, se habla de una protección moderada, de en torno al 30%, frente al cáncer de ovario.

La pérdida del peso acumulado durante el embarazo es una de las preocupaciones más habituales de las madres. El índice de masa corporal también se relaciona con la lactancia. Concretamente, por cada 6 meses de lactancia se pierde un 1% de masa corporal.

En última instancia, Leon Mitoulas destaca que la lactancia también refuerza el vínculo entre la madre y el bebé”. Una lactancia materna prolongada durante más de 2 años induce una mayor sensibilidad de la madre durante la infancia del niño.

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