¿Pero por qué están tan “locas” de querer parir sin epidural?

No es una moda ni es postureo. Parir sin epidural por voluntad propia tiene una explicación científica

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Tiempo de lectura 8 min.

01 de marzo de 2018. 11:01h

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Gema Lendoiro Madrid. 1/3/2018

Seguramente más de una vez habrá escuchado que se ha puesto de moda que unas mujeres deciden dar a luz sin epidural. Lo más probable, si no se tiene una idea muy científica y adecuada de qué es exactamente un parto y todo lo que conlleva, es decir frases tipo: “pues no veo la necesidad de sufrir hoy día” o “¡claro, y que se quiten también una muela o se operen de apendicitis sin anestesia!”. Es lógico decir estas frases si se asocia epidural a un parto normal. Sin embargo un parto normal no es lo mismo que uno habitual, al menos hoy día y lo normal, lo que la naturaleza ha dispuesto es parir sin analgesia...al menos artificial. De hecho todos y cada uno de los mecanismos de un parto (si no viene nadie a invadirnos la intimidad) están diseñados para que la madre dé a luz con el menor dolor posible.

Pero vayamos por partes. Sobre las frases que se dicen, en primer lugar habría que explicar porqué son tan erróneas y demuestran un profundo desconocimiento médico. Efectivamente hoy día disponemos de analgesia suficiente para poder evitar dolores muy fuertes y los del parto lo son. Sin embargo todo dolor tiene una razón de ser. Igual que la fiebre. Y en el parto el dolor tiene una explicación muy sencilla: abre el canal del parto. Su presencia no es baladí. Y es por eso, porque tienen un significado y una explicación, que muchas mujeres, generalmente que se han informado muy bien, deciden, de forma muy valiente intentarlo sin epidural.

Pero ¿cuál es ese significado tan importante para que una mujer decida pasar por ese calvario? Pues ni más ni menos que no romper con todo el proceso que la naturaleza ha diseñado de manera minuciosa para que la madre se enamore del bebé y el bebé de la madre. Digamos que la epidural es una suegra que se apunta al viaje de bodas en los dos primeros días. Sabemos que después se irá pero esas 48 horas ya nos ha invadido. La epidural hace exactamente eso:

Según la Dra. Sarah Buckley, autora de Gentle Birth, Gentle Mothering, sus efectos pueden alterar significativamente el curso del nacimiento e impactar la capacidad de la mujer de criar a su bebé después del nacimiento. “Transforma el parto en un procedimiento médico porque altera las hormonas que afectan la experiencia del parto, las hormonas liberadas tras el nacimiento y en la maternidad temprana, y tal vez a más largo plazo también. Nos estamos entrometiendo en un sistema antiguo diseñado para brindarnos éxito reproductivo. Es parte del diseño de la madre naturaleza que la madre se enamore del bebé. Hormonalmente, lo que está sucediendo es que los centros de recompensa y placer de la madre se activan poderosamente para que el bebé sea una fuente de placer que motive a la madre a darle el cuidado continuo que necesita“. Sin embargo, la Dra. Buckley lo que en realidad quiere decir es que una epidural interfiere con ese vínculo al causar una caída medible en las hormonas, particularmente la hormona del amor, la oxitocina.

Parece que una vez explicada la parte más científica del significado del parto ya nos parece tan descabellada la idea de las que deciden enfrentarse al parto sin dolor. En todo caso diremos de ellas que soy muy valientes porque pensamos que no seríamos capaces de hacerlo nosotras mismas. Sin embargo muchas mujeres que hoy día han dado a luz sin epidural relatan que les dolió muchísimo pero que fue un dolor de momentos muy puntuales y que enseguida se fue. Otras admiten que no ha sido para tanto y otras relatan que fue el dolor más intenso que han sentido jamás.

Por supuesto una vez explicado de manera científica qué importancia tiene el dolor (que no el sufrimiento) en el parto, resulta de lo más ridículo pensar que “podrían quitarse una muela sin anestesia” ya que en la extracción de una muela no hay hormonas de oxitocina ni nadie se enamora de su muela recién extraída ni se espera que nos hagamos cargo de ella.

¿Pero por qué están tan “locas” de querer parir sin epidural?

Volviendo con la doctora Buckley y sus explicaciones acerca del trabajo de parto “hay un ciclo de retroalimentación en el que las sensaciones del parto envían mensajes al cerebro y el útero para producir contracciones más fuertes de manera que si eliminamos las sensaciones con la epidural, anulamos el ciclo de retroalimentación y el trabajo se ralentiza, lo que hace que necesites una dosis de oxitocina sintética. ¿Qué pasa entonces con tu cuerpo cuando recibe la oxitocina sintética? Pues que en presencia de la “intrusa”, la local se echa hacia un lado, es decir, la oxitocina endógena liberada en el cerebro y que tiene efectos calmantes y analgésicos y activa la maternidad instintiva dando el “encendido” automático de los centros de placer y recompensa.

Tal y como se recoge en la imprescindible página web del Instituto Europeo de Salud Perinatal capitaneado por la psiquiatra Ibone Olza y la periodista Isabel Fernández del Castillo: “El presidente del Colegio de Obstetras y Ginecólogos de Nueva Australia y Nueva Zelanda, el profesor Stephen Robson, dijo que siempre se habla sobre los pros y los contras de una epidural con sus pacientes. Hay muchas implicaciones con la epidural, pero a veces es lo que le permite tener un parto vaginal”, dijo. “En algunas circunstancias, ralentiza el trabajo de parto, pero a veces el bebé puede estar en una mala posición y le permite rotar. Existe la posibilidad de que necesite un parto instrumental, pero también permite a las mujeres tener un parto vaginal. El llamado efecto sobre las hormonas es variable. Le digo a la gente que puede ser un poco impredecible y que no hay dos personas que tengan la misma experiencia”

¿Significa entonces que si doy a luz con epidural no voy a conectar con mi bebé?

No. En absoluto. No hay dos partos iguales. Ni siquiera en la misma mujer. La epidural influye pero no determina. Digamos que sería lo mismo que afirmar que si viene la suegra las 48 horas al viaje de novios, ese matrimonio está condenado a no quererse cuando no es así. En esta vida, salvo la muerte, casi todo es reversible o subsanable. Por lo tanto si se comprueba que, efectivamente, el efecto de la epidural junto a su buena amiga la oxitocina sintética, hace de las suyas, siempre se pueden hacer un montón de cosas que mejoren ese enamoramiento que se ha visto “invadido”.

¿Qué se puede hacer?

Pues lo primero no separar a la madre del bebé. Dejar que esté en su pecho nada más nacer sin interferir con pruebas y baños (innecesarios porque la vernix caseosa es beneficiosa para la piel del recién nacido.) Obviamente, si el bebé nace con problemas y los neonatólogos los consideran necesario por su salud, sí habrá que separarlos para dichas pruebas. Estamos hablando de nacimientos sin incidencias.

La Dra. Buckley recomienda hacer lo siguiente:

· Tener un contacto inmediato y continuo piel con piel desde el momento en que nace el bebé. Esto también ayudara a contrarrestar los efectos de los medicamentos en el bebé y ayudará a instaurar la lactancia materna

· Amamantar lo más posible porque esto ayudará a poner en marcha todas las hormonas;

· Tener a mano una consultora de lactancia en el hospital para garantizar que la lactancia materna se desarrolle de manera rápida y sin problemas.

· No colocar un gorro en la cabeza del bebé, ya que reduce el contacto piel con piel y su impacto sobre las feromonas, que están diseñadas para aumentar las hormonas liberadas

· Tener al bebé siempre contigo en la habitación mientras estés en el hospital. Y evitar, en la medida de lo posible, que el bebé vaya de brazos en brazos. Mejor en los de la madre.

¿Pero por qué están tan “locas” de querer parir sin epidural?

Y los ginecólogos, ¿qué dicen de esto?

Hemos preguntado a Miriam Al Adib Mendiri una ginecóloga muy comprometida con los partos donde la mujer sea la verdadera protagonista. “Lo más importante es que la mujer pueda elegir. Es horrible que una mujer quiera parir con epidural y no sea posible y he tenido partos de ese tipo. Pero al contrario también, mujeres que no quieren oxitocina o analgesia y se ven “obligadas” y todo su criterio se rompe en un momento crucial donde sentirse segura es fundamental. Por eso creo que la información es básica y que la mujer lleve las riendas de su parto en la elección de la analgesia es fundamental a la hora de que el parto vaya como la seda (imprevistos aparte, claro está)”.

“Para mí - continúa- es una gozada atender un parto de una mujer que viene preparada y consciente a lo que se enfrenta. No hay nada peor para un parto que una mujer que no quiere parir, que está cerrada en banda y nada más llegar al hospital pide cosas como “quiero que lo quites ya, ponme ya la epidural o rájame si hace falta”. Para mí eso es terrible porque es mucho más fácil atender a una mujer consciente del proceso que está viviendo que una que está aterrada. Y la explicación es sumamente sencilla, cuando una mujer entra en ese “pánico” el sistema nervioso simpático se pone en marcha y su cerebro es un torrente de cortisol, es decir, genera la hormona responsable del estrés y el parto se dificulta. Si me preguntas epidural ¿sí o no? mi respuesta es: que la mujer pueda decidir y cuando una mujer decide de manera consciente un parto sin epidural, acompañada de alguien que quiere y en quién confía y que no está sometido a cambios de turnos, esa mujer pare con muchísima más facilidad

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