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¿Por qué los padres debemos parar un poco en verano para jugar con los hijos?

Jugar, charlar, ir a una exposición, caminar por la playa, un cine de verano, dormir juntos la siesta...son actividades que los niños grabarán en sus mejores recuerdos de la infancia.

  • Photo by Danielle MacInnes on Unsplash
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Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

11 de julio de 2018. 07:26h

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Nuria G. Alonso de la Torre.  Madrid. 11/7/2018

El verano es un momento de desconexión del trabajo, de la rutina y de las obligaciones, pero ¿realmente conseguimos hacerlo? En nuestra cabeza tenemos la necesidad de planear cada centímetro del verano, y más si tienes hijos, a veces resulta difícil desconectar de esas agendas saturadas que tenemos durante el invierno. Dejas pocos momentos a la improvisación y a la flexibilidad, quizás porque llevas tanto tiempo pensando en cómo será el verano que olvidas que la mejor parte es descansar y estar con tu familia te va a ayudar a conseguir ese objetivo. Nuria G. Alonso de la Torre, psicóloga en Ayudarte, estudio de psicología, nos aporta varios consejos.

Como adultos, pensamos que poco podemos aprender, hasta que eres padre o madre y te das cuenta que cada día supone un reto. Y es que, por muy maduro que seas, probablemente, en este caso tu hijo te va a enseñar una valiosa lección. Si realmente necesitas descansar, te darás cuenta que jugar con tus hijos es la mejor solución para eliminar el estrés que has ido acumulando durante todo el año. Pese a lo que se cree, jugar no es sólo una “cosa de niños”, hay muchas ventajas que te ayudarán a mejorar en muchos ámbitos de tu vida personal, familiar, laboral y social:

Jugar aumenta tu creatividad: La rutina merma tu imaginación, a veces nos forzamos a trabajar sin fuerzas, desmotivados y con la presión del tiempo. Sin embargo, en los juegos sólo importa el ahora, inventar mundos imposibles y explorar nuevas alternativas. Porque jugar te desconecta del mundo.

Jugar mejora tu empatía: Los mayores conflictos surgen por falta de entendimiento con los demás. Ponerse en el lugar de los demás y encontrar diferentes soluciones ante un mismo problema supone un reto y por muy sencillo que parezca el juego, jugar significa adaptarte al nivel del resto de jugadores y a veces eso pasa por darle más tiempo o modificar ciertas normas para que sea más justo para todos y entiendan mejor el objetivo del juego. Porque jugar te ayuda a ser más tolerante ante las necesidades del resto.

Jugar potencia tu comunicación y comprensión: Muchas familias sienten que no conocen a sus hijos porque en su día a día apenas tienen tiempo para hablar con ellos. Los juegos te dan una oportunidad para hablarles en un contexto más desenfadado y logra que te des cuenta de cómo llegan los mensajes y valores que transmites a tus hijos y cómo vivís vuestra vida. A veces, resulta difícil trasladar una idea a los demás o explicar un concepto, en el caso del juego lo pones en práctica cada vez que tienes que explicar a tu hijo 100 veces de formas distintas cómo jugar a un juego o con cualquier juego que sea de equipo. Porque jugar te vincula a los demás.

Jugar te aporta felicidad y mejora tu autoestima: Los juegos no sólo enseñan a respetar normas o turnos, también promueven un mayor conocimiento de uno mismo y las risas suelen estar aseguradas. El juego es un momento perfecto para averiguar qué imagen tienen de ti los demás o incluso para descubrir habilidades nuevas que desconocías sobre ti mismo, así que no importa si ganas o pierdes, porque por el mero hecho de jugar ya has ganado.

Como te hemos comentado, jugar con tu hijo tiene múltiples beneficios para tus hijos (desarrollar su imaginación, mejorar sus habilidades motrices, sociales, emocionales...), pero sobre todo la principal persona que se va a beneficiar eres tú. Estás cansado, trabajas, hace calor... y ellos tienen tanta energía que a veces te desborda. Sin embargo, aunque parece que los vas a tener toda la vida contigo y que siempre van a ser niños...lo cierto, es que no es así y al final la principal persona que va a recordar esos ratitos en la piscina, esas tardes infinitas jugando a las cocinitas... vas a ser tú. Jugar no sólo les beneficia a ellos, también a ti, todo depende de la actitud que tengas cuando te involucres en el juego y el tiempo que quieras dedicarle. Si lo ves como un deber es posible que no te diviertas tanto ni le saques tanto partido, como si lo ves como una oportunidad para disfrutar y tener un rato para conectar con tu hijo y contigo mismo. Los juegos no entienden de edad ni de tiempo, así que a veces esos ratos se pueden traducir a horas y en otras ocasiones a minutos, pero cualquier tiempo que inviertas, sin duda será un

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