
Naturaleza
La desconocida isla de Galicia que esconde el bosque de laureles más grande de Europa
Este rincón salvaje y pegado a la costa oculta siglos de historia y de leyendas, como la de Urco, un perro infernal que la ocupó tras su abandono

En algunos amaneceres de algunas mañanas, cuando la ría se vuelve un espejo de bruma intransigente, una masa verde emerge silenciosa frente a la costa. Parece una isla más, pero basta acercarse para intuir que aquí sucede algo diferente: un aroma penetrante a laurel lo envuelve todo, la vegetación forma un muro compacto y el rumor del mar llega amortiguado, como si el tiempo se hubiese parado casi por completo.
Este pequeño territorio de las Rías Baixas, invisible para muchos, esconde una mezcla perfecta de historia, leyenda y naturaleza.
Los primeros testimonios sobre la isla de Cortegada se remontan al siglo I, cuando Plinio el Viejo ya la mencionaba en sus escritos. Más tarde, una comunidad religiosa levantó aquí un monasterio —del que hoy subsisten restos camuflados entre la hiedra— y, todavía más tarde, la ermita de la Virgen de los Milagros, construida en 1652 como lugar de peregrinación y refugio en tiempos de epidemias.
A su alrededor creció una pequeña aldea de marineros y labradores que sobrevivió hasta principios del siglo XX. Todavía pueden distinguirse muros, abrevaderos de piedra y antiguos huertos engullidos por el bosque.
La historia dio un giro inesperado en 1907, cuando los ayuntamientos de la zona decidieron donar la isla a Alfonso XIII para que construyese allí su residencia de verano. El palacio nunca se hizo realidad, pero la cesión formal se produjo en 1910 y el lugar quedó despoblado.
Tras décadas de idas y venidas —incluyendo un intento fallido de urbanización en los años setenta— la presión de los vecinos logró preservar su carácter natural. A comienzos del siglo XXI pasó definitivamente al dominio público y fue integrada en el Parque Nacional das Illas Atlánticas.
El eco de una leyenda: el temido Urco
Como ocurre en tantos rincones gallegos, la frontera entre lo real y lo mítico es permeable. Aquí nació la leyenda del Urco, un perro infernal que, según el imaginario local, ocupó la isla tras su abandono.
Los vecinos de Carril creían escuchar sus aullidos en noches de tormenta y temían que cruzase la ría para anunciar desgracias y ahuyentar a los más pequeños. Aunque hoy es apenas un relato transmitido de generación en generación, contribuye a la atmósfera misteriosa que aún envuelve al lugar.
El mayor bosque de laureles de Europa
En la mitad norte de Cortegada crece el mayor bosque de laureles de Europa: unas 2,5 hectáreas de laurisilva atlántica donde los árboles alcanzan los 13 metros de altura y perfuman el aire con un aroma intenso. A su alrededor prosperan robles, sauces tapizados de enredaderas, pinos y eucaliptos centenarios.
En los islotes cercanos, como Malveira Grande, se conserva incluso un valioso bosque de melojos, excepcional en la fachada atlántica. Además, en los fondos arenosos viven los bivalvos que sustentan el marisqueo tradicional, con la famosa almeja de Carril como emblema.
El acceso está determinado: no hay transporte regular y es necesario embarcar con navieras autorizadas desde Carril o Vilagarcía, que gestionan los permisos y acompañan a los grupos con guías acreditados.
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