La discreta campaña del amor tardío de Núñez Feijóo

Por Eva Cárdenas, el presidente de la Xunta abandonó su soltería de oro

Por estilo, naturalidad y perfecta sonrisa de Duchenne –o sea, genuina–, podría decirse que Eva Cárdenas tiene hechuras de primera dama. Es la mujer que, desde hace cosa de siete años, camina de la mano de Alberto Núñez Feijóo, física y sentimentalmente. Sin embargo, a poco que nos asomemos a su biografía, veremos que será difícil que esta gallega le coja el gusto a ese asiento de atrás que mencionaba Cherie, esposa de Tony Blair, haciendo referencia a su papel de segundona.

Hasta su llegada, Núñez Feijóo era ese soltero de oro que parecía huir del matrimonio al que todo su entorno trataba de inducirle. El mismo Manuel Fraga, su antecesor, solía recriminarle su soltería, igual que había hecho en su momento con Mariano Rajoy. No es extraño entonces que Cárdenas haya despertado curiosidad desde aquella primera imagen de la pareja tomada en Casa Marcelo, en octubre de 2013, después de una cena con amigos. Aunque ya se les había visto paseando por los alrededores del puerto de Cedeira, la fotografía fue culminante. ¿Quién era la enigmática mujer de melena de color castaño, mediana estatura y tan estilizada como el político? En su entorno impera un mandato único: discreción.

Marcelo Tejedor, propietario de este restaurante con estrella Michelín ubicado en los aledaños del Obradoiro, responde cortésmente a LA RAZÓN cuando le preguntamos algún detalle sobre aquella velada otoñal: “Desafortunadamente, la política de la casa no permite hacer comentarios sobre los clientes”. Nos quedamos con las ganas de saber si Cárdenas comparte con el presidente su gusto por los percebes, las sardinillas y los huevos fritos o si tiene otro paladar la ex alta ejecutiva del imperio de Amancio Ortega.

Nuestras ganas de conocer nos llevan a Os Peares, una pequeña localidad gallega situada en la margen izquierda del río Miño. Allí transcurrió la infancia de Núñez Feijóo y es, por tanto, interesante saber si sus gentes bendicen esta relación. Basta con mencionar su nombre para comprobar que, si su presidente la quiere, es motivo suficiente para quitarse el sombrero a su paso. Ángeles, propietaria de la casa rural Alpargateiro, se deshace en elogios hacia el hombre que vio crecer. “Inteligente, magnífico estudiante, leal y buena persona. ¡Cómo no brindar por ellos si confiaría mi vida a Alberto con los ojos cerrados!”, exclama. Por vecindad, sus familias han estado muy vinculadas y está convencida de que Cárdenas habrá traído mucha dicha a Sira, la madre del político, que tanto ansiaba ver a su hijo convertido en padre, lo que sucedió en 2017. También Arturo, que regenta la única tienda de ultramarinos, asiente y recuerda aquellas palabras de Sira cuando se lamentaba en un vídeo electoral del partido de que su hijo no tuviese más amores que el de Galicia: “Se casó con Galicia, pero Galicia no me da nietos”, decía. Este hombre confiesa que, “aunque raramente se dejan caer por aquí, nos da mucha alegría ver que son felices y que por fin Sira tenga a su nieto Alberto”.

De pequeño, pan duro

Para los vecinos, Núñez Feijóo sigue siendo aquel chaval, nieto de Eladia y Manolo, que comía pan duro porque el recién horneado se reservaba para la venta en el negocio familiar, una peculiar mezcla de panadería, estanco y ultramarinos situada en un gran caserón de piedra. A Cárdenas no la conocen aún demasiado. Saben de ella por las imágenes que aparecen en los medios o lo que se pueda comadrear en las calles. “Siempre bueno y con la mejor intención”, aclaran. Cuando preguntamos si les gusta, alguno se escuda con humor en la conocida costumbre de responder a la gallega: “Necesitamos tiempo para acostumbrarnos a ella y juzgar si es tan cercana como él. Algo más estiradilla sí parece”, apuntilla Alberto sonriendo. A pesar de que, en Os Peares, Núñez Feijóo es, como dice Ángeles, “un gallego de los que no olvidan sus raíces, familiar y muy cercano”, sus asesores también tuvieron que trabajar duro para relajar en él cierta altivez que le hacía parecer distante de los ciudadanos. Como ocurre con su pareja, este rasgo puede ser fruto de la timidez que ambos comparten y que ahora les hace llevar una vida sumamente reservada.

Ambos disfrutan de un cerebro privilegiado. En el caso del político, es algo público y notorio. Y, sobre Cárdenas, queda patente en su trayectoria personal. En Inditex mantienen el sigilo que ella reclama y no sueltan prenda sobre su paso por el gigante textil, pero su recorrido deja constancia de su tesón y su nivel de exigencia consigo misma y con los demás como alta ejecutiva. Licenciada en Económicas por la Universidad de Santiago de Compostela, con 38 años recaló en el imperio de Amancio Ortega y pasó a ser una de las personas de máxima confianza del empresario. Impulsó la fundación de Zara Home en 2003 y la expandió a 75 mercados con 590 tiendas. Durante esa etapa tuvo que conciliar trabajo y la crianza de su hija, Gabriela, nacida de un matrimonio anterior. A finales de 2018 puso fin a su etapa de Inditex con un finiquito superior a dos millones de euros, según publicaron las crónicas, que le permitió emprender su propio proyecto, Niebla Azul S.L, dedicado a la adquisición, promoción, rehabilitación, compraventa y arrendamiento no financiero de inmuebles. Gabriela figura también como administradora solidaria. Mientras Cárdenas alumbraba Niebla Azul, Feijóo asumía el compromiso de reactivar un PP que no atravesaba su mejor momento. Pero ambos se enfrentaron a un acontecimiento todavía más extraordinario: la paternidad. Su hijo Alberto había nacido el 15 de febrero de 2017. Los padres tenían 55, él, y 51 años, ella. Durante un tiempo corrió el rumor de que la salida de Inditex se debía a una decisión de dedicarse a tiempo completo a la crianza de su pequeño Alberto. Sin embargo, hoy tal idea parece descartada y ya se habla de la posibilidad de nuevas aventuras empresariales.

Uno y otro son gallegos muy pegados a la tierra. A finales de 2018 se compraron una casita de piedra sobre el mar para reformar, de unos 150 metros cuadrados, en la localidad pontevedresa de Moaña, donde podrían haber fijado su residencia de verano. Su nido de amor habitual, sin embargo, estaría entre una vivienda próxima a la urbanización de Icaria, en Oleiros, y la residencia oficial de Monde Pío, en Santiago. A Feijóo no se le han conocido grandes amores. Uno de los más duraderos fue con Carmen Gámir, Chinny (chinita), una periodista con ascendencia filipina a la que conoció en 2000 y con la que mantuvo una relación de más de diez años. El noviazgo se disipó con el mismo sigilo con el que nació. A juzgar por algunas instantáneas en Instagram y la presencia cada vez más habitual de la pareja en la sociedad gallega, Cárdenas ha logrado ya una imagen de Feijóo bastante más cercana, tal y como le reclamaba su equipo.