La fortuna de Camilo Sesto, en peligro

Hoy se cumple un año de la muerte de Camilo Sesto, y su herencia sigue siendo un enigma mientras que su único hijo y heredero trata de superar adicciones varias

Hoy se cumple el primer aniversario de la muerte de Camilo Sesto, doce meses en los que el clan de «los Camilines», como se denomina irónicamente al entorno del cantante, está más distanciado que nunca. Por un lado, Blanes, el único hijo del artista, no mantiene la menor relación con los que fueron el representante y el administrador de su padre, Eduardo Huervós y Cristóbal Hueto, respectivamente, apartados por el heredero al encomendar todos sus asuntos económicos a otros que, según asegura su madre, Lourdes Ornelas, «le engañaron y se quedaron con parte de su dinero».

La mexicana reside en un apartamento en el madrileño barrio de Salamanca y no en el chalet de su hijo en Torrelodones. Camilo Jr. es demasiado independiente y prefiere tener a su progenitora lejos. No quiere que le controlen continuamente. Pero el problema es que el treintañero sufre ciertas adicciones y suele cometer actos nada recomendables, como aparecer en las redes sociales en estado de embriaguez, algo que ha censurado Ornelas.

Lozano, la «enemiga»

Él prefiere no entrar en polémicas. Para eso ya está Lourdes, una mujer lo suficientemente aguerrida y capaz de enfrentarse en televisión a cuantos atacan a su hijo, tal y como ocurrió con Lydia Lozano, antaño amiga y hoy enemiga mediática, a la que acusa de haberse llevado «tajada», ya que varias personas de su entorno «estafaron a mi hijo». La herencia de Sesto, a día de hoy, parece un misterio sin resolver. Unos afirman que ascendía a siete millones de euros, otros que en esa cantidad habría que incluir las propiedades del cantante, y Ornelas manifiesta que en la cuenta de Camilín apenas hay 600.000. Del resto, si es que existe, nada se sabe. «Se han llevado de todo –desvela Lourdes–, es poco lo que rescatamos. Cuando mi hijo llegó se encontró con que las propiedades de su padre estaban en venta. Eso se lo callan porque saben que no les conviene hablar. A Camilo no le gustaba vender, ni tenía necesidad de hacerlo. Y mi hijo no tiene intención de desprenderse de nada».

La mexicana confiesa que «estuve muy enamorada de él. Le conocí a los 17 años porque nos presentó su secretaria. Me divertía mucho, tenía un gran sentido del humor. Igual que yo. Fue el amor de mi vida. Me dio mucho bueno, lo malo prefiero olvidarlo. Porque cambió y decidí regresar a México. Además, en su entorno no era bienvenida porque decía demasiadas verdades que no gustaban a algunos de sus empleados. Les molestaba mi carácter. Todos aguantaban porque vivían de Camilo. Su madre era la única que veía la realidad, una mujer verdadera y honesta. Que si tenía que echarle una bronca a su hijo, se la echaba. Camilo fue una víctima de todos, porque todos se le acercaban para sacarle dinero. Y le aseguro que nuestro hijo no vino a España a reclamar su herencia, sino a dar el último adiós a su padre». En Alcoy preparan con detalle el que será el Museo Camilo Sesto, que contará con más de 800 piezas relacionadas con el artista cedidas por un Camilín al que la vida le está dando una nueva oportunidad sentimental gracias a María, una joven abogada con la que sale.