Llega el bonito número de los piratas a la pista central del circo

Salida de la prisión de Estremera del comisario Villarejo
Salida de la prisión de Estremera del comisario Villarejo FOTO: Luis Díaz La Razón

Villarejo ha salido de la trena con un parche en el ojo izquierdo. No se sabe si es para ocultar a los fotógrafos el guiño a Dolores Delgado o para enviar un mensaje subliminal al rey de oros antes de cantar las cuarenta en bastos. Llega la moda pirata a la pista central del circo: estilo Barbarroja para ellos y Princesa de Éboli para ellas. El ex comisario es como la Sherezade de «Las mil y una noches»: si deja de contar las historias que mantiene en suspense al poder, perderá la cabeza. De todos los cuentos, sus favoritos en esta entrega parece que son «Los dos reyes y los dos laberintos» e «Historia de la dulce amiga».

Con un ojo tapado para que el izquierdo no vea lo que hace el derecho, es también como el Sísifo que cada día deja a los pies de Pablo Casado o la Zarzuela una piedra difícil de tragar.

Pero, visto lo visto, ¿quién se ha puesto el parche en el ojo izquierdo o en el derecho en la batalla recién iniciada entre Ciudadanos y PSOE contra el PP? ¿Quién es el pirata, el malandrín o el traidor en este saqueo que parece preparado con nocturnidad y alevosía? ¿Quién el inspirador? ¿Acaso Inés Arrimadas, que, en un calentón impropio de su fina estampa y elegante porte, animada por Irene Montero, ha decidido que no va a permitir que se le arrime nadie que no le plazca? ¿De pronto ha sentido que la barba de Pablo Casado pincha? ¿Ahora recela de su relación con Vox, aunque Pablito le haya jurado de rodillas que si algo hubo en el pasado fue una cana al aire, que desde entonces le ha sido totalmente fiel y que no encontrará en su chaqueta ni un pelo de la barba de Santiago Abascal? Sea como fuere, el estratega solo puede ser Él, el Errol Flynn de los grandes piratas del mundo, el bello corsario con el loro Iván al hombro, el Capitán Garfio al abordaje del barco del Partido Popular allá donde pueda para arrojar a los tiburones al Peter Pan centrista. Decían de Errrol que en sus fiestas tocaba el piano con el pene. Ahí está Él marcando paquete. Piratas del Caribe en la charca española.