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Alba Carrillo: tartas y criminología

Alba Carrillo: tartas y criminología
Alba Carrillo: tartas y criminologíalarazon

El universo de la modelo y colaboradora de televisión no solo entraña historias sentimentales y rupturas, sino una personalidad divertida y con ambiciones académicas.

Alba Carrillo es el tsunami que no cesa. Su relación estacional (o lo que haya sido) con Courtois, el portero belga del Real Madrid, la ha convertido en el personaje del mes. Antes ya lo fue por su contencioso de divorcio y gananciales con Feliciano López. Esa historia ya está más que cerrada. Llegaron a un acuerdo silencioso y el combate mediático se terminó. Con Fonsi Nieto, con quien tuvo un hijo en común, hubo sus más y sus menos por temas relacionados con la custodia del pequeño, pero este capítulo también esta finiquitado. El propio Fonsi explicó en su momento que Alba era una excelente madre y que el problema colateral era Lucía Pariente, la mega suegra que no dejaba espacio a la vida familiar que tenía la hija.

Esa era la intra historia de la modelo y colaboradora de televisión que siempre da juego con sus comentarios. Y de nuevo los que conocen o han trabajado con ella confirman ese carácter cambiante e impredecible de Alba, que no viene de ahora, sino de cuando era mucho más joven y se presentó en 2007 al concurso «Supermodelo», cuya productora ejecutiva era Fiona Ferrer además de directora de Élite Model Look España. Alba era demasiado joven, se tomó a la tremenda no ser la primera y arremetió contra la ganadora (Noelia López) en plenos Campos Elíseos cuando ella nada tenía que ver. Ese mismo día la pidió disculpas. Otra vez los cambios de humor que, según parece, han sido un factor determinante en su vida. También confirman los que la conocen que ella no engaña. Es como el algodón del anuncio «un cocktail explosivo» cuando se meten con ella y adorable cuando no la pinchan. Es generosa, divertida, desprendida, excesiva y no tiene filtros cuando se trata de defender lo suyo o a los suyos. Los ataques indiscriminados que ha recibido en las redes no son de recibo y, como decía ella misma «ahora voy a ser la culpable de que el Real Madrid pierda. Lo siguiente será que maté a Manolete». Hasta ahora sus romances de valentía y rupturas se limitaban a la prensa de entretenimiento. Con Courtois ha sido diferente y la repercusión para bien o para mal, impresionante. El tiempo que han estado juntos (más del que quiere reconocer el futbolista) lo descubrió la revista «Semana» y no por filtraciones interesadas de la modelo como se ha querido mantener.

Quizá lo peor se lo ha llevado Alba y, a diferencia de otras ocasiones en las que ha sabido manejar muy bien los tiempos, esta vez no ha sido así. Y la razón tiene que ver con su hijo, al que otros niños en el colegio le han hecho comentario feos, y por eso Alba Carrillo no pasa y se vuelve la leona de la jungla. Según cuentan fue ella la que, al ver cómo funcionaban las redes, se quitó del medio. Y más aún cuando Courtois hizo unos comentarios poco caballerosos a un paparazzi aclarando que solo se habían visto dos veces. Una declaraciones que nunca se han hecho públicas y que en un principio Alba no se creyó. «Eso es mentira, que las pongan si son verdad», aseguraba a quien esto escribe aún confiando en el joven Courtois. Después llegó la desilusión cuando el portero no salió a defender el honor de la que al menos durante unos meses había sido su amiga. Una huida que según periodistas deportivos era más miedo escénico a todo lo que se había organizado.

Alba Carrillo es una mujer potente. Fue buena estudiante, después pasó por la universidad, tiene su licenciatura y ahora se prepara para ser criminóloga. Es multitareas, manitas como su madre. Utilizó el bricolage como salida de escape a su desencanto de Courtois montando en su casa un huerto horizontal con la ayuda de su hijo y su madre. Le gusta cocinar y realizó el prestigioso curso Cordon Bleu en la universidad Francisco de Vitoria. Ahora Alba Carrillo ha cerrado un capítulo y, como dice el refrán «cuando se cierra una puerta se abre una ventana».