Gente

Realeza

La confusión de La Peregrina: la perla más misteriosa de la Reina Letizia

La esposa de Felipe VI, por el momento, no ha lucido la perla con más historia de la Familia Real

La Reina Letizia llega al funeral por el Rey Constantino de Grecia en la Catedral Metropolitana de Atenas
La Reina Letizia llega al funeral por el Rey Constantino de Grecia en la Catedral Metropolitana de AtenasRaúl TerrelEuropa Press

La condición de bienes personales de las joyas de la monarquía española ha provocado que sean pocas las piezas históricas que han llegado hasta nuestros días a manos de las reinas. Isabel II y Victoria Eugenia, que poseyeron dos de las colecciones más espectaculares de su tiempo, tuvieron que vender parte de su joyero para poder financiar sus gastos en el exilio. De hecho, el catálogo de la subasta de las joyas de Isabel II en París en 1878 es una pieza de coleccionista que demuestra el número de «tesoros» que poseía la soberana, famosa por no saber decir que no cuando se le presentaba delante cualquier diseño de la joyería Marzo.

Este ir y venir de piezas dentro del joyero real, que solo se constituyeron en un elemento «de la Corona» cuando Victoria Eugenia decidió crear un lote para las reinas españolas (las llamadas «joyas de pasar»), tiene una excepción. Hay una pieza que sí se considera símbolo de toda una dinastía. Se trata de la famosa perla «La Peregrina», una excepcional joya descubierta en el siglo XVI en el archipiélago de las Perlas, en Panamá, que se ofreció como regalo a Felipe II. Llamativa por su forma, tamaño y perfección, desde entonces ha formado parte inseparable tanto de los Austrias como de los Borbones. De hecho, fueron los Austrias los que se mandaron retratar, tanto ellos como ellas, por pintores como Velázquez luciéndola, ya fuera prendida de su sombrero, como conformando, junto con el diamante El Estanque, el conocido conjunto llamado el joyel rico de los Austrias, la joya más simbólica de la monarquía española. Este diamante era también una piedra espectacular, de más de 100 quilates, que el conocido orfebre Juan de Arce calificó de «perfecto».

La Reina Sofía con La Peregrina II
La Reina Sofía con La Peregrina IICasa de Su Majestad el Rey / DVirgiliCasa Real

A nuestra extraordinaria perla siempre le ha acompañado la fama, convirtiéndose así en uno de los iconos más preciados de la joyería y, posiblemente, en la perla más misteriosa del mundo. Tal es su importancia que Doña Sofía, heredera de las joyas de Victoria Eugenia a través de la condesa de Barcelona, María de las Mercedes, la solía lucir en ocasiones excepcionales y en sus retratos oficiales, queriendo unirse de alguna manera a los conocidos lienzos de Velázquez, buscando la legitimación dinástica. Pero, además, también quería recalcar un detalle: ella era la propietaria de La Peregrina. ¿Y por qué insistir en esto último?

La leyenda

Son muchos los que afirman que la perla en posesión de los Borbón no es la que aparece en los lienzos de los Austrias. Con la Guerra de la Independencia, José Bonaparte y los franceses no solo destruyeron gran parte del patrimonio nacional sino que también se llevaron con ellos tanto El Estanque como La Peregrina. Esta acabó, al parecer, en manos de Napoléon III, que la vendió antes de acceder al trono. Tras varios coleccionistas, en 1969 fue Richard Burton quien superó en una subasta a Alfonso de Borbón y Dampierre, llevándose como regalo para Elizabeth Taylor, por 37.000 dólares, la que se publicitaba como la auténtica Peregrina. Por su parte, Victoria Eugenia siempre aseguró que la verdadera Peregrina seguía en su poder.

A día de hoy, todavía se defiende en la Familia Real que la perla que poseen es la verdadera, de ahí el simbolismo que adquiere que doña Sofía la luciera en sus retratos oficiales. La de Taylor, por su parte, se subastó por 9 millones de dólares en 2011 (aunque en este caso, colgaba de un espectacular collar de Cartier en perlas, diamantes y rubíes).

Elizabeth Taylor fue la última propietaria famosa de La Peregrina, la perla más famosa del mundo.
Elizabeth Taylor fue la última propietaria famosa de La Peregrina, la perla más famosa del mundo.Pinterestfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@1ca0c1f9

El lunes, los reyes de España estuvieron presentes en el funeral de su tío Constantino de Grecia. En la catedral ortodoxa pudimos ver como Doña Letizia lucía prendido un espectacular broche de doble fila de diamantes del que colgaba una perla que muchos medios aseguraron que era La Peregrina, pero no era cierto: «La Reina no lució La Peregrina, sino el broche de diamantes de La Chata, modificado por la Reina Victoria Eugenia», asegura David Rato, autor del perfil de Instagram SpanishRoyalJewels especializado en las joyas de la familia Real española, que aporta, además, un detalle: «La reina todavía no ha llevado La Peregrina. Hay ocho piezas que forman el famoso lote de pasar. A Doña Letizia solo le queda por lucir esa y el collar de perlas de la Chata».

La confusión suele ser común, ya que la familia real posee tres perlas que se asemejan. Una es la que vimos en Atenas, que se identifica por ir prendida de una V invertida de diamantes. La otra forma parte del broche de perlas vainilla de la reina María Cristina, que Doña Letizia también ha lucido, y la tercera es la famosa Peregrina II, que parece que Doña Letizia se resiste todavía a llevar. Doña Sofía, por su parte, la solía lucir prendida de otra de las piezas más destacadas de la corona: el collar de perlas de Isabel II, uno de los diseños que salieron a subasta en 1878 y que, por su importancia y belleza, se adquirieron para reintegrarlos a la corona. Se trata de un collar de 37 perlas gruesas y perfectas que se cierra con un no menos espectacular diamante, una joya que está a la cabeza, según los expertos, de cualquiera de las tiaras de la casa real.