Felipe González, de viaje al Caribe en Nochevieja

Felipe González y Mar García Vaquero disfrutando de sus vacaciones en Ibiza
Felipe González y Mar García Vaquero disfrutando de sus vacaciones en Ibiza

Tal y como requieren las fechas navideñas, Nati Abascal llegó de Cartagena de Indias, donde aseguró que «hacía un tiempo muy soportable y caluroso», y se marchó directa a Sevilla para reunirse con la familia, este año ampliada con sus dos nietos recién nacidos. Una agenda alocada en la que Nati logra hacer lo imposible, como con su reportaje de «las Carys», que bate récords de encanto doméstico navideño. Aunque parece más una guía comercial que de intimidad casera, debido a la contribución de 117 marcas, sobresale la dulzura de la siempre plácida Caritina.

Me han anticipado que habrá recortes, más bien jubilaciones anticipadas, en nuestra revista más internacional. «Hola» se despedirá en el nuevo año de Javier Osborne, todo un profesional que conoce como pocos «la prensa del corazón» de cuando dirigió la revista «10 minutos», iguales que los de Julio Bou en el mejor «Lecturas».

Me llegan rumores de todo tipo, incluso certificando la vuelta de Cayetano con Genoveva. El conde pretende una reconciliación y Cayetana les juntó en la multitudinaria cita familiar de los Alba para Nochebuena en el Palacio de Liria. La Duquesa vive en otro mundo y así se conserva, sigue fiel a la firma Etro y rechazó pasar la Nochevieja con Óscar de la Renta en Punta Cana, donde si acudirán Pedro Trapote, su esposa Begoña, Felipe González y Mar García Vaquero, su recién estrenada mujer que tiene un estilazo que nunca tuvo Carmen Romero. Begoña les acoge a todos, niños incluídos.

Lo caribeño me recuerda a la reciente boda de Julio José Iglesias y Charisse. En principio, debía dirigirla Tamara Falcó –que en mayo recibirá la Confirmación, ya que ahora es tan religiosa que quizá acabe de adoratriz– pero se vió desbordada al estar el viejo caserón familiar lleno de goteras. Por otra parte, Julio Iglesias picoteó jamón en los aperitivos y se fue antes de que comenzase el banquete nupcial de su hijo mayor. Un fiasco que nadie entendió pero que arrancó de Isabel Preysler su típica sonrisa oriental que lo dice todo. Mientras, Julio José pidió una botella de ron y bebió más de un tercio antes del «sí, quiero», y Susana Uribarri logró el banquete gratis de José Luis, que ya había asistido antaño a la boda en Illescas de Julio e Isabel, pagada «en cómodos plazos», según me reveló Papuchi paseando por Copacabana cuando todavía los dos podíamos correr. Nunca es tarde si el dato es bueno.