Historia

¿Reencuentro de Paquirrín con Jessica?

Confirmado: no fueron 200.000 euros sino 160.000 los pactados por el testimonio demoledor que Kiko Rivera rubricó en «Sálvame Deluxe» con un. «¡Me das asco, Jessica!», además de asegurar que no fue a la boda de su hermanastro Francisco «porque no me invitaron». Julián Contreras, otro hermanastro, le echó un capote al ya joven patriarca al asegurar que «tampoco recibí una invitación, pero me presenté». Es una manera de echarle jeta dejando bien al ex torero, que nunca fue lo que su abuelo y ni siquiera emuló la valentía de Paquirri. Menuda parentela la de mi inolvidable Carmen Ordónez, a la que el otro día recordé al ver el sevillano hotel Doña María vecino a la Giralda y que tanto juego dio a los corazones de la familia, donde tenían entrada libre.

Es posible que hoy, acaso mañana por la tarde, Kiko se reencuentre con Jessica, porque lleva un mes sin ver a su hijo «y ya no puede más», me asegura uno de su «compis» –pues yo no lo llamaría «amigo»–. Afincada en Eibar desde primeros de septiembre, hizo el petate, cogió al crío, no se encomendó a nadie y ni se despidió, esperando que el 4 de noviembre lleguen a un acuerdo que supere el previo, firmado el 13 de julio y que todavía no se ha ratificado. En él, Paquirrín le abonaría 1.200 euros mensuales en vez de los 4.000 que pretendía la aún modelo, que acaso puede ver peligrar su vida profesional tras perder los 30 kilos ganados durante el embarazo. Lo suyo es mala publicidad, sobre todo en los ámbitos femeninos, que son los compradores de los trajes de La Sposa (firma del grupo Pronovias de Alberto Palatchi) y que ella sigue publicitando, si la cosa no se tuerce ante tal choque de trenes o de caracteres. Me refiero al inminente encuentro entra las dos partes (Kiko versus Bueno), del que todo el mundo rosa anda pendiente, aunque aún se desconozca si contará con la presencia de José Peleteiro, la actual pareja de Bueno, tan popular en la Costa de la Muerte. Por él parece que la muchacha ha perdido el «sentío». Eso se comenta en los ámbitos futboleros madrileños, donde no lloraron al ver fracasar el empeño de Peleteiro de figurar en el equipo merengue, más por su afición a la juerga que por querer ser un astro, ya que carece de condiciones futboleras.

Lo del encuentro es un runrún incesante y que va de boca en boca. Otra pena para Isabel Pantoja, a quien pronto le espera otra buena rabieta. Estén al loro y no me refiero al disco que acaba de grabar en México con Juan Gabriel –un cheque al portador– a donde le acompañó su casi hermana Charo Vega, que ya no figura entre los incondicionales de Rivera Ordóñez, eliminada como las Goyanes-Lapique, Curro Vázquez o sus primos Dominguín. Comentan eso desde el restaurante con ínfulas Michelín que el joyero Emiliano Suárez ha montado en la exótica House of Ming de Castellana. Está tan lleno como el «Zaera» de copeteo y sushi que la incombustible Marilé Zaera, antaño reinona del Pachá, acaba de abrir con la sola ayuda de Vicky Ombradella. Está próximo al casoplón de Carmen Franco en López de Hoyos con Hermanos Bécquer. Impacta su terraza siempre a tope y también el que haya recuperado un estilo cómodo que apenas ya se estila, acuciados como estamos por las prisas. Un lugar para dejar pasar la vida donde algunos añoran el «italiano» que en otros tiempos Marilé creó con la estupenda señora de Vilallonga, la aún hermosa y tan irónica Sylianne, que se retiró del mundanal ruido y hoy se refugia en Mallorca. Marilé dio en la diana porque sabe lo que gusta, como si fuera la mismísima María Teresa Campos, que ahora entona lo de «¡Qué tiempo tan feliz!». Zaera demuestra valentía en una época donde hay pocas inauguraciones y sí muchos cierres. En esto demuestra su carácter aragonés, igual que lo hace Lola Herrera en el Teatro Principal de Zaragoza con «En el estanque dorado».