Europa

El nuevo Gobierno griego tratará de renegociar el rescate europeo

El nuevo gobierno de Grecia, que deberá formarse en los próximos días, tiene el gran reto de conseguir suavizar las condiciones del plan de rescate pactado con sus socios europeos a cambio de las ayudas financieras.

El probable primer ministro, el líder de la conservadora Nueva Democracia, Andonis Samarás, prometió en su campaña electoral "renegociar"el llamado memorándum o plan de austeridad negociado con la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

A cambio de estas medidas de ahorro, como el despido de 150.000 funcionarios de aquí a fin de año o la reducción de salarios, pensiones y prestaciones sociales- Grecia recibe créditos por valor de casi un cuarto de billón de euros, además de una quita del 50 % de su deuda pública en manos de inversores privadas.

Varios analistas y responsables políticos en Europa dejaron hoy claro que una renegociación significará como mucho alargar los plazos de devolución de los créditos recibidos, adelantar algunos programas de incentivos o bajar los tipos de interés que Atenas debe abonar por esos fondos.

Los economistas del danés Danske Bank destacan en un informe publicado hoy que las negociaciones del nuevo gobierno con la troika (CE, BCE y FMI) "resultará probablemente en un plazo adicional para reducir su déficit y en algunas medidas de incentivo de crecimiento patrocinadas por la UE".

"Creemos que Grecia encontrará un acuerdo con la troika para mantener el flujo de créditos. Sería demasiado costoso para ambas partes arriesgar una salida griega del euro", concluyen los analistas daneses.

En Alemania, el país que más ayuda financiera aporta a Grecia y que por sus insistencia en la austeridad se ha convertido en la "bestia negra"de muchos griegos, varios políticos han señalado también una inusual flexibilidad tras la victoria de Samarás.

Así, el ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, dijo que las bases de los acuerdos no son negociables, pero sí el calendario de aplicación, mientras que el secretario de Estado de Finanzas, Steffen Kampeter, manifestó que no se debe "exigir demasiado"a Grecia.

Similares fueron las declaraciones hechas hoy por la ministra austríaca de Finanzas, Maria Fekter, quien aseveró que "algunos puntos podrían ser adelantados o acelerados, para evitar que la depresión (en Grecia) se prolongue y para que vuelva la esperanza".

Mientras, los expertos del banco de inversiones estadounidense Morgan Stanley, señalaban en un informe que esperan una adaptación de las condiciones del rescate, incluyendo una reducción de los intereses que Grecia debe pagar a sus acreedores.

De esta forma, calculan los analistas de Morgan Stanely, Grecia podría reducir la presión financiera que sufre en unos 5.000 millones de euros anuales, lo que reduciría la probabilidad de una salida helénica del euro a corto plazo.

Esos fondos adicionales podrían resultar vitales para la economía griega, que se ha contraído un 20 por ciento desde la aplicación de las medidas de austeridad de la troika hace dos años, mientras que el desempleo se ha duplicado hasta llegar ya al 23 %.

A pesar de la quita de la deuda y de los durísimos recortes del gasto público -equivalente al 12 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB)- la deuda pública no para de subir y se mantiene por encima del 160 por ciento del PIB.

De aquí al año 2014 se prevén nuevos recorte de unos 11.000 millones de euros, que deben realizarse en medio de una recesión que se ha convertido ya en depresión, con una contracción del 7 por ciento el año pasado y del estimado 5 por ciento este año.

Por eso, un asesor económico de Samarás pidió ya la semana pasada ampliar los plazos de devolución de este último tramo de la ayuda del año 2014 hasta el año 2016.
Según filtraciones a la prensa helénica de hoy, ésta podría podría ser precisamente la principal reivindicación del futuro gobierno griego frente a sus socios europeos.