La novia de Bisbal quiere volar sola por Jesús Mariñas

Raquel, en su primera aparición mediática
Raquel, en su primera aparición mediática

Resulta curioso que las marcas nupciales ya no compitan en estilizar novias e inventar argucias vendedoras para el «sí, quiero». En vez de combatir la ilusión con tijera o velo de tul, batallan por ofrecer algo más sugestivo que el guipur o los encajes –como el vestido que una desmenuzada Cari Lapique exhibió en el homenaje al padre Ángel–. Marcas a la greña a ver quién se lleva el gato al agua de mayor atención: anticipándose a su competidor Aire –del creativo Palatchi, con quien sigue batallando un ingrato Miguel Mota– en La Sposa sustituyen a Jessica Bueno, su anterior imagen, por Raquel Jiménez, novia recién estrenada de un David Bisbal que crispa cuando interviene histriónico en «La voz». Testigos presenciales de su debut en el Royal Albert Hall londinense –donde yo vi el éxito de Julio Iglesias– me han detallado que perdió espontaneidad, y me aseguran que fueron Rosario y Pastora Soler quienes salvaron lo artístico. En especial la pequeña de la gran Lola, sobrada de tablas y arte. Era de esperar.

Novia en un garaje
Hay otro mano a mano de rostros populares que promocionan diseños de una y otra marca. Y aunque Tamara Falcó –que ya está hasta en la sopa propagandística– fue imagen de Pronovias hace algún tiempo, cambió por el Aire que Rosa Clará presentará la víspera del Día Nacional. Intentan convencerla de que se enfunde en un traje casamentero con el fin de aumentar la expectación. Ella se resiste, y puede que admita algo corto de la magnífica colección, mientras Raquel posó con vestido, intenciones y precaución largos. Fui para conocerla personalmente en un evento montado en un garaje, sin pizca de «glamour», aunque la estupenda Mariona sea la nueva relaciones públicas de la firma. Sabe lo que hace, igual que la novia contándonos que tiene un hijo de cuatro años, su residencia barcelonesa desde hace diez, y la intención de no entrometerse en la vida o intimidad del almeriense, algo que me desconcertó. «Pero, ¿acaso no eres tú su intimidad?», le pregunté. Salió por bulerías, e insistió en hablar lo mínimo de su vida. Tuvimos que discurrir qué preguntarle, porque tampoco es que tenga un carrerón como el de Juncal Rivero o el que pretende hacernos creer Nieves Álvarez. Vende el mismo Aire que de nuevo sitúa en Rosa Clará, a punto de debutar como diseñadora para toreros con una chaquetilla negra encargada por «El niño del montadito», novio de su jefa de comunicación, María Freixa, para un festival de jóvenes novilleros que se celebrará en Espartinas el próximo 22. Las novias están que arden, incluso lejos de novio al que arrimarse.