El rescate electoral de Batasuna fractura el pacto PSE-PP

Génova advierte a los socialistas de que entenderá como una «traición» que Eguiguren defienda a Otegi

Siguen sin condenar la violencia
Siguen sin condenar la violencia

MADRID- Por primera vez en esta Legislatura empiezan a dejarse entrever grietas en el acuerdo entre los dos principales partidos nacionales sobre ETA. Los dos comparten la política antiterrorista, pero parece que el pacto no incluye cómo debe gestionarse el final de la banda. El desencadenante de la fricción son los supuestos contactos del PSE con la «izquierda abertzale» –que los socialistas vascos se vieron ayer obligados a negar de nuevo–, así como las exigencias que se le deben imponer al «brazo político» proetarra antes de permitir su rehabilitación democrática.

En lo que parece un «revival» de uno de los capítulos iniciales de la negociación de la pasada Legislatura, de nuevo vuelve el clima de mensajes cruzados y el ruido sobre tomas de temperatura entre el PSE y la «izquierda abertzale». También en la pasada Legislatura fueron aireados por los proetarras y desmentidos inicialmente por los socialistas, lo que acrecienta las sospechas sobre la existencia de una realidad paralela a la que se ve, según se queja oficiosamente el PP.

Por de pronto, el PP vasco ha exigido una reunión de la comisión de seguimiento del acuerdo en el que se sostiene Patxi López en la Lendakaritza. El consejero del Interior, Rodolfo Ares, telefoneó ayer por la mañana al líder de los populares, Antonio Basagoiti, para desmentir los supuestos contactos, pero al PP no le vale con eso y quiere explicaciones formales en el seno de su Pacto de Gobierno.

Varios diarios vascos publicaban ayer que el portavoz del PSE en el Parlamento vasco, José Antonio Pastor, y el secretario de Organización de este partido, Alfonso Gil, mantuvieron un encuentro en el último mes con una delegación de la «izquierda abertzale», integrada por Rufi Etxebarria y Gone Goirizelaia. La Ejecutiva del PSE salió al paso con la negación «tajante» de ese encuentro, o de cualquier otro.

El PP vasco insiste en marcar distancias y recuerda que el acuerdo firmado con el PSE incluye como cláusula la deslegitimación política y social de ETA y de las personas que justifican y amparan a la banda. «Cualquier movimiento que suponga dar rango de interlocutor político a Batasuna es una violación flagrante del acuerdo que posibilitó el cambio en Euskadi y que sostiene al lendakari», sostienen en la dirección de esa formación.

Basagoiti, por su parte, reclamó ayer a López que ratifique en público si entiende que reunirse con la «izquierda abertzale» es «legitimar o deslegitimar el terrorismo», y también le pidió que se pronuncie sobre el interés de Batasuna por colarse en las próximas elecciones municipales.

Desde Madrid, la dirección nacional colocó el acento en la citación del socialista Jesús Eguiguren como testigo en el juicio en el que Arnaldo Otegi será acusado de enaltecimiento del terrorismo. Si Eguiguren favorece a Otegi, el PP lo entenderá como una «traición», según solemnizó el vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons.

El dirigente popular no dio por roto el apoyo del Partido Popular al Gobierno en política antiterrorista y hasta dijo que se fía de él, pero al mismo tiempo no dejó de señalar las sombras que perciben en el «doble lenguaje» de los socialistas. González Pons criticó la «confusión» y la «oscuridad», y tachó de «increíble» que un miembro del PSOE acabe siendo testigo de la defensa de un miembro de Batasuna, «de un acólito de ETA». «La palabra clave sigue siendo disolución, y la expresión clave, disolución de ETA», sentenció.


Un acuerdo histórico
26 marzo de 2009
PSE y PP cierran un acuerdo histórico, el más importante de la democracia en Euskadi.
1 abril de 2009
Se hace oficial el pacto. Patxi López, lendakari y Arantza Quiroga, preside la Cámara.
Marzo de 2010
Un año después, la AVT agradecía el pacto que hizo posible «desbancar al nacionalismo».
 


Siguen sin condenar a ETA
Un grupo de impulsores de la «Mesa de Alsasua», en la que nació Herri Batasuna, abogaron ayer, desde esta misma localidad navarra, por la necesidad de vertebrar un proyecto político «comprometido con las vías exclusivamente pacíficas y políticas y el rechazo al uso de la violencia». El manifiesto, leído por Txomin Ziluaga en castellano y por Arantza Arruti en euskera, no incluia alusión alguna a ETA ni condenaba la violencia de la banda terrorista ni pedía su desaparición. Los impulsores de Batasuna tampoco aceptaron preguntas de los medios de comunicación.