El nuevo alcalde de Salt aboga por limitar el número de inmigrantes

En Salt actualmente residen 31.000 habitantes y hay un 45 por ciento de población extranjera. En febrero de 2010, la escalda de violencia y delitos por robo generó un polvorín entre vecinos, comerciantes e inmigrantes. Los Mossos blindaron el municipio ante los problemas de convivencia de sus vecinos.

El enero, los vecinos del municipio se manifestaron a favor de restablecer una convivencia pacífica tras los episodios de delincuencia
El enero, los vecinos del municipio se manifestaron a favor de restablecer una convivencia pacífica tras los episodios de delincuencia

Frente a esta problemática, el nuevo alcalde de Salt, Jaume Torradamé (CiU), aboga por facilitar la redistribución de los recién llegados y establece «porcentaje máximo» de extranjeros en municipios con una elevada tasa de extranjeros.

«Modelo de país»
Así lo explicó en una entrevista concedida a Europa Press, que se hizo pública ayer y donde indicó que su principal objetivo es corregir el porcentaje de inmigrantes actual por ser «demasiado elevado». Su alternativa es ofrecer «un modelo de país» centrado en la sociedad catalana en el que puedan fijarse topes de inmigrantes.
«No quiero poner un número máximo, pero sí que hay que tener en cuenta la media del país –en España es del 16 por ciento– y en los municipios que estuvieran muy por encima de esto establecer unos sistemas, un régimen especial con el objetivo de salir de este régimen», aclaró el alcalde.
La hoja de ruta que se ha marcado pasa por que en el centro de Salt vuelvan a vivir autoctónos. Para ello propone que desde la oficina de vivienda se pongan medidas para que los pisos que el consistorio pueda comprar y poner en alquiler o a la venta de gente autoctóna para «conseguir restablecer proporciones de comunidades de vecinos».
Por ello quiere transformar el tema del Area de Reforma Urbana (ARU), y es que según su parecer ha sufrido un problema fundamental que es que «se ha vendido para buscar titulares y se ha expuesto solamente la parte de derribar pisos y no la de volver a conseguir la cohesión del barrio, que ha quedado en segundo término», y eso se consigue restableciendo las proporciones del ecosistema.
«No trato de ir en contra de nadie, lo que digo es que se está viviendo una situación muy complicada y que o se ponen elementos de cambios para Salt o esto tenderá a una situación cada vez más complicada», manifestó. En segundo lugar, el alcalde se ha preguntado por qué no se obliga a los municipios que construyen grandes polígonos industriales a edificar viviendas de protección oficial para la gente que va a trabajar a estos polígonos. «Hay municipios muy pequeños en número de habitantes pero que son riquísimos y que no saben que es la palabra endeudamiento y es que la gente que va a trabajar allí pertenece a municipios como Salt», dijo. Esto provoca que el municipio dónde residen tenga que asumir todos los temas sociales, de convivencia o escolarización, que no van con el municipio dónde trabajan.
«Quizá sería mejor que lo compartiésemos todo un poco, porque seguramente si los mismos inmigrantes que hay estuvieran distribuidos de manera diferente no tendríamos problemas ninguno y todo sería más sencillo». A su juicio, «si se hubieran facilitado las cosas para que el que trabaja en un municipio viva en él, seguramente estaríamos hablando de unos porcentajes de distribución de inmigración más razonables para todo el mundo». Otra de sus propuestas, que escuelas vecinas acojan a inmigrantes de otro centro con muchos recién llegados.