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Victorino Martín: No hemos decidido sobre Madrid pero no iremos de cualquier manera

Tras ausentarse en 2010 y confirmarse la baja de su hermano Adolfo para 2011, la presencia de Victorino Martín en Las Ventas la próxima temporada comienza a convertirse en poco más que cuestión de estado.

Victorino Martín, en el centro, aún no ha cerrado las puertas a Madrid este año
Victorino Martín, en el centro, aún no ha cerrado las puertas a Madrid este añolarazon

 El ganadero de Galapagar ni confirma ni desmiente, asegura que aún es pronto, pero sabe que se debe a Madrid y que, aunque le gustaría regresar a su plaza y ante su afición, no puede permitirse un tropiezo después de unos últimos encierros por debajo de su rendimiento habitual.

-¿Han repartido ya su camada para 2011?

-Estamos en ello, aún es un poco pronto y es un año raro, faltan por confirmar algunos cosos, pero intentaremos volver a estar en las plazas habituales de la casa. El planteamiento debe ser similar al de la anterior temporada. El tiempo y los empresarios, que en los últimos años se comete el error de no dejarles trabajar, hacer sus carteles y presentarlos, dirán dónde saltan nuestros toros.

-Acaba de decir "intentaremos", ¿de qué dependerá?

-De la camada. No sé si tendremos para sacar las mismas corridas que el año pasado, trece o catorce. Pensamos que sí, pero es nuestra camada más corta de los últimos años. En 2007, fue el año en el que menos animales herramos. Lo teníamos previsto y hemos tratado de compensar este déficit dejando algunos cinqueños. Pese a ello, pienso que es muy parecida a la del año pasado, aunque tal vez con menos toros incluso.

-Y Madrid, ¿tiene apartado algún lote para Las Ventas?

-Veremos a ver, no hemos tomado la decisión final. La cara y el trapío es similar al de 2010, veremos como rematan después del invierno y cuántas bajas tenemos. Por supuesto que Madrid es nuestra casa y que vendremos muy a gusto, pero cuando podamos hacerlo cómo esta divisa debe hacerlo, no de cualquier manera.

-¿Influirá en la decisión que su hermano Adolfo haya anunciado que sus «albaserrada» no pisarán Las Ventas el próximo San Isidro?

-No, para nada. Nunca miramos a los demás para tomar las decisiones. Nos fijamos y nos centramos en nosotros mismos, porque lo que nos interesa está aquí en casa, no tenemos que mirar hacia otros lados. 

 -Cambiando de tercio, ¿qué le parece el inminente desembarco en el Ministerio de Cultura?

-Es un primer movimiento, pero también puede ser un brindis al sol, porque no quedaban demasiadas competencias en Interior, depende de lo que quieran ver los políticos. Para los toreros era un paso importante, porque se sienten artistas y así se ven por fin reconocidos. Quizás hubiera sido mejor crear un estamento propio intergubernamental que aglutine lo poco que hay en Sanidad, lo poco de Agricultura, lo de Medio Ambiente, lo de Interior, Cultura...

-Por fin parece que los profesionales del toro han despertado…

-Se está recuperando el tiempo perdido históricamente. Las fuerzas están más unidas que nunca. Las figuras se han alineado y comprometido, que era el apoyo más complicado y necesario. La Mesa del Toro, como aglutinador del resto de estamentos, también está trabajando bien. Soy optimista por naturaleza y creo que puedo ser el año definitivo para dar un salto importante para delimitar lo que es nuestro. El toro es un patrimonio de este país, de España, y el Gobierno está obligado a protegerlo y potenciarlo.

-El próximo martes votará el Congreso si las corridas de toros vuelven a la parrilla de la cadena pública, se antoja crucial para el futuro que haya toros en abierto.

-Los toros televisados son algo nuestro, a lo que tenemos derecho, porque se han emitido toda la vida, igual que la información de las ferias más destacadas. Si nos cerraran esa puerta a volver a las pantallas como merecemos deberíamos montar un lío muy gordo. A nada que sean justos y demócratas no deberían ni dudarlo, porque somos el segundo espectáculo de masas de este país.

-Además, no todo el mundo puede acudir al tendido.

-En esta etapa complicada más aún, pero efectivamente hay gente cuyo poder adquisitivo no es muy elevado y no pueden ir a la plaza, con este secuestro de todo lo que huele a taurino se les sesga de raíz cualquier vínculo con su afición. En idéntica situación están los emigrantes, la afición del otro lado del Atlántico o todos los que seguían las corridas a través del Canal Internacional de TVE. Sin ir más lejos el mismo Fabio Capello me cuenta que veía desde Italia siempre que podía los festejos y que ahora, no tiene opción alguna. Esperemos que se acabe pronto con esta decisión unilateral de una mano negra.