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OPINIÓN: La maleta del único viaje

La Razón
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Primero tuvimos dudas, luego incomprensión y sólo ahora que la madre se ha autoinculpado de la muerte de su propio hijo y está en prisión incondicional, estamos estupefactos. Según la autora de los hechos, ahogó a su hijo de nueve años en la bañera de casa. Una vez muerto lo introdujo en una maleta, le acompañó de sus efectos personales como reloj, juguetes, ropa y cuadernos, y posteriormente construyó una gran mentira respecto a su hijo ya muerto que ha mantenido durante dos años para mantener la ficción ante los demás de que todo era normal.
Una vez más, volvemos a estar delante del caso de una pareja rota y mal avenida, una madre que no quiere o no puede asumir la educación y crianza de su hijo de nueve años, que tiene que cambiarse de domicilio y de provincia, que no tiene amigos estables ni trabajo concreto y que mantiene un pensamiento de «culpabilización hacia los demás» que al final iba a pagar su propio hijo.
Se rompieron todos los tabúes e instintos maternales, se deshicieron los encantos del «amor de madre», se desvanecieron los cuentos de «te querré siempre», y en un acto de especial frialdad por su mecánica, un niño inocente murió a manos de quien menos se esperaba, su propia madre, quien para ocultar el terrible acto lo metió en una maleta con todos sus objetos íntimos, dando a esa maleta un cometido paradójico, el de un viaje, pero esta vez se trataba del último viaje. ¡Sinceramente no lo entendemos!