India

Pakistán los islamistas radicales ganan la partida

Pocos políticos se atreven a criticar la Ley sobre la Blasfemia

«Dejad de matar en nombre del islam», muestra una mujer, ayer, durante una manifestación en Lahore
«Dejad de matar en nombre del islam», muestra una mujer, ayer, durante una manifestación en Lahorelarazon

Islamabad- La muerte de Salman Taseer ha silenciado el debate sobre la ley antiblasfemia. Su perdida no es sólo la de un prominente político reformista, es la derrota del sueño liberal destruido por las armas de la intolerancia religiosa y los mulás. En Pakistán son pocos los políticos que se han atrevido a hablar en contra de la Ley sobre la Blasfemia y ahora, tras la muerte de Taseer el miedo se ha apoderado de ellos. El ex gobernador de Punjab, leal al Partido Popular de Pakistán, se quedó solo en la lucha, abandonado por su propio partido.

Un ejemplo claro fue su funeral, que se celebró bajo fuertes medidas de seguridad y empañado por el miedo. La ausencia de dirigentes del PPP y líderes de otras formaciones como la Liga Musulmana-N, del ex primer ministro Nawaz Sharif, por temor a las represalias marcó su despedida. Varias docenas de personas se manifestaron ayer por las calles de Lahore para protestar por el aseinato del político y la pérdida de las libertades civiles, y mostraron carteles en los que se podía leer: «Dejad de matar en nombre del islam» o «Contra el miedo».

Los mulás barelvi, una de las sectas sunitas más prominentes en Pakistán, prohibieron lamentar la muerte de Taseer y acudir a su funeral. «El que apoya al que cometió una blasfemia es igual de culpable que él», rezó el grupo en un comunicado, en el que agregó que políticos y medios de comunicación deben aprender «la lección de esta muerte ejemplar».

El tímido duelo por la muerte del gobernador asesinado contrastó con el vitoreo a Mumtaz Qadri, el asesino de Taseer, cuando éste fue llevado a los tribunales. Un bochornoso espectáculo de abogados y fanáticos que se reverenciaban ante el homicida.

Lamentablemente, las protestas de los islamistas y sus amenazas al Gobierno paquistaní han paralizado al Parlamento que se disponía a examinar una moción presentada por la diputada y ex ministra de Información, Sherry Rehman, en la que proponía cambios sustanciales a la controvertida ley. Rehman se ha convertido ahora en la diana de los dardos de los extremistas.

La parlamentaria ha desaparecido de la vida pública porque su vida corre peligro al defender la reforma contra la Ley sobre la Blasfemia. Los fanáticos le instaron a abandonar el país. Sin embargo, Rehman decidió quedarse en Karachi y se negó a recibir protección policial adicional. «Si no hacemos algo pronto, esta marea nos va a ahogar a todos», declaró días atrás la diputada del PPP.

El fatal destino de Taseer comenzó cuando visitó a Asia Bibi en la cárcel a principios de noviembre y apoyó su liberación. El presidente Asif Zardari sugirió, al principio, que le concedería el perdón si no se suspendía la condena a muerte, pero después el mandatario paquistaní dejó su caso en manos de la justicia.

Una turba de islamistas que amenazó con incendiar el país si Bibi era liberada condicionó la decisión de Zardari. Después, el titular de Justicia, Babar Awan, declaró el 26 de noviembre que «mientras sea ministro de Justicia no se cuestionará esta ley». Otros ministros respaldaron la posición de Awan hace una semana.

El caso de Asia Bibi ha dejado de ser una cuestión jurídica para convertirse en una cuestión de Estado; una lucha entre el Gobierno, los tribunales y los mulás.

Taseer sabía que su tripulación había abandonado el barco y en la última entrevista que concedió a primeros de enero subrayó que era su «decisión personal» el apoyo mostrado a Bibi. Asia también se ha quedado sola, en su celda de aislamiento. Las autoridades carcelarias de Sheikhupura han prohibido las visitas a cualquiera que no sea su esposo e hijas, lamentó su abogado, Shahzad Kamran, al tiempo que sostuvo que «ninguno de nosotros nos sentimos seguros y menos aún ella».


Zardari nombra al sustituto de Salman Taseer
Latif Khosa, un íntimo colaborador del presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, será el próximo gobernador de Punjab, en sustitución del asesinado Salman Taseer. La decisión sobre quién debe reemplazar a Taseer es crucial para Zardari. Punjab, la región más poblada de India y su centro político, aporta 183 de los 342 miembros de la Asamblea Nacional, lo que le permite dominar la política local. Con Khosa se trata de evitar el antagonismo con el partido musulmán de Sharif.