Sonidos indies solidarios por Lorca

El concierto benéfico por la Ciudad del Sol, organizado por el SOS 4.8, reunió a más de una decena de grupos volcados con la causa

Kiko Veneno (centro), flanqueado por los granadinos Lori Meyers, durante su actuación en el auditorio para recaudar fondos por Lorca
Kiko Veneno (centro), flanqueado por los granadinos Lori Meyers, durante su actuación en el auditorio para recaudar fondos por Lorca

MURCIA- Pasaban pocos minutos de la diez de la noche del pasado jueves, cuando Virginia Díaz y Julio Ródenas salieron al escenario de la sala Narciso Yepes del Auditorio Víctor Villegas para presentar a la primera banda encargada de abrir el concierto solidario SOS 4.8 por Lorca. Los murcianos The Leadings rompieron el hielo con «Different World» cuando el público todavía se encontraba acomodándose en sus butacas. La joven banda local hizo gala de su sonido contundente y de sus ritmos bailables. Tras interpretar dos temas, y mientras el equipo técnico realizaba los cambios oportunos, en la pantalla se proyectó un minuto de silencio guardado por el brasileño Arnaldo Antunes. Con este gesto y con un poema, él fue el primero en mostrar su apoyo a la ciudad devastada por los terribles terremotos del pasado 11 de mayo.

El relevo musical lo tomó otra banda de la Región, Los Últimos Bañistas interpretaron uno de sus temas de pop de guitarras, fresco y enérgico, aunque con las dificultades de sonido de este tipo de eventos, en los que no existe tiempo para hacer pruebas de sonido entre grupo y grupo El ritual de la noche del minuto de silencio siguió con María Eloy-García y entró en escena una de las estrellas de la noche, Luis Alberto (LA) con su guitarra. En solitario regaló dos temas, y emocionó con su brillante versión acústica, repleta de matices, de su éxito «Hands». La velada fue in crescendo y le llegó el turno a uno de los imprescindibles del pop murciano. Second levantó al auditorio con su «Demasiado Soñadores» y prosiguió su intachable actuación con el trallazo sonoro «Muérdeme». Además, terminó con una grata sorpresa. Los murcianos invitaron al escenario al crítico musical Jam Albarracín para interpretar con él «Vivir en Beirut», un antiguo tema de su grupo Farmacia de Guardia, pero con una letra que no ha perdido actualidad.

Los poetas continuaron apareciendo, uno a uno, tras cada actuación musical. Peru Saiz Prez, Javier Corcobado, Lenny Kaye, Quico Cadaval, Accidents Polipoétics e iconos del pop como Patti Smith o Lee Ranaldo pusieron su grano de arena por esta causa solidaria.

En lo musical, figuras indiscutibles del indie nacional siguieron dando lo mejor de sí ante un público sediento de buena música. Antonio Luque, o lo que es lo mismo, Sr. Chinarro hizo gala de su humor ácido antes de interpretar «Babieca», una canción que compuso antes del terremoto, pero cuyos primeros versos parecían tristemente premonitorios de la catástrofe. Continuó con uno de sus clásicos, «Los Ángeles», e invitó a Ana Fernández-Villaverde, La Bien Querida para interpretar otro viejo tema del cancionero de Luque, «Ni lo sé ni lo quiero pensar». A continuación, Ana se mantuvo en el escenario para entonar su meloso «Hemisferio Austral» y, como no, «9.6».

Posteriormente ascendió otro estandarte del pop murciano, Klaus & Kinski. Con guitarras, ukeleles, violines y armónicas la banda desplegó su universo naif con su original «Autovía de Albacete» y su delicioso «Mamá, no quiero ir al colegio». Por su parte, Enric Montefusco de Standstill mostró toda su capacidad musical en solitario y volvió a despertar a un público que, a estas alturas de la gala y con los numerosos e inevitables cambios técnicos, ya se encontraba un tanto aletargado en los asientos del auditorio. Después llegaron los vaqueros de Arizona Baby, quienes interpretaron, a dúo y sin percusión, cuatros temas entre los que destacaron «The truth» y «Mindful of thoughts». El Señor Marrón y el Reverendo Vielba estuvieron, como siempre, divertidos y musicalmente impecables.

La noche iba llegando a su fin con Annie B Sweet sobre el escenario, y el público contaba los grupos que faltaban para ver a los populares Lori Meyers. Los granadinos subieron, en primer lugar, acompañando al gran Kiko Veneno que logra enganchar, ya sea con canciones de su última época como «Dice la gente», o con clásicos como «Coge la guitarra» y «Joselito». Siempre con el sentido del humor y el sabor a sur que le caracterizan, Veneno parecía un superviviente rodeado de nuevos artistas de la escena indie nacional.

Y por fin el momento de las masas, pero también el de los más exigentes, porque Lori Meyers demostraron que no solo son expertos en componer canciones redondas y pegadizas, sino que son capaces de interpretarlas con guitarras eléctricas, teclados o en acústico. Tanto es así, que dos percusionistas y dos guitarras acústicas fueron suficientes para reinventar algunos de sus éxitos. «Luces de neón» en versión bossa nova, «Mi realidad», o «Explícame», despojados de sonidos eléctricos, resonaron más «sesenteros» que nunca. El grupo se terminó de meter al público en el bolsillo con «¿Aha han vuelto?» Toda una experiencia musical con un merecido trasfondo solidario en el que, una vez más, se pudo comprobar que todos somos Lorca.