El PP potencia su discurso social para arrebatarle esa seña a Zapatero

El portavoz Esteban González Pons precisó la propuesta popular
El portavoz Esteban González Pons precisó la propuesta popular

Euforia. Por fin el PP siente que está tocando con las manos La Moncloa. Desde que Mariano Rajoy llegó a la Presidencia del partido nunca antes los populares habían creído tener tan al alcance el triunfo en unas elecciones generales. Ni siquiera lo pensaron en los momentos más duros de la pasada Legislatura, cuando ETA hizo estallar en el aeropuerto de Barajas el sueño de la negociación. También es verdad que nunca antes tampoco el PP había manejado encuestas, como la publicada ayer por LA RAZÓN, que les otorguen una distancia tan relevante con respecto al PSOE. En las filas populares ven el camino expedito y creen, además, haber encontrado la llave de Palacio en el discurso social que hasta ahora era la insignia del «zapaterismo».El Comité de Dirección del PP valoró ayer las encuestas, repasó su nueva estrategia para capitalizar el mensaje, tan del gusto de la calle, de que hay que ahorrar gastos en otras partidas que no sean las pensiones, y puso en movimiento un eslogan –«somos el partido todos»– con olor preelectoral, aunque en Génova asumen que Rodríguez Zapatero hará lo imposible para no disolver las Cámaras en otoño. Ayer por la tarde el PP se apresuró a dar contenido a la propuesta de reducir los gastos electorales, que el sábado había anunciado Mariano Rajoy en un mitin en Zaragoza y que ayer el vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons, exprimió de nuevo al precisar que su formación planteará al resto de fuerzas que se prohiban las precampañas. Dicho así, de forma tan genérica, le ponen fácil al PSOE colgarle la etiqueta de «demagógica» y en el PP lo saben. Por eso por la tarde Génova, con la ayuda de la asesoría parlamentaria, perfilaba a todo correr el continente de la proposición no de ley que quiere consensuar con el resto de grupos para «prohibir por ley» los gastos electorales fuera de los quince días de campaña oficial.González Pons explicó genéricamente que el objetivo era reducir el presupuesto de los partidos, eliminar las campañas de publicidad preelectorales y restringir también los mítines, no todos. Su justificación de la falta de detalle fue que el PP quiere el consenso político y que por eso antes de entrar en la letra pequeña prefiere esperar a hablar con otras fuerzas. El riesgo de que todo quede en nada es grande –PSOE y UpyD sólo entreabrieron formalmente la puerta a negociar–, pero al PP le habrá sido muy útil en su estrategia de liderar ante la ciudadanía la campaña que propugna apretar el cinturón a los políticos y a las administraciones. «Quizás sobran más políticos que funcionarios», indicó Pons en una comparecencia en la que reiteró el deseo del PP de trabajar con el PSOE para reducir burocracia, adelgazar la administración en sus tres niveles y evitar duplicidades, «sin alterar el mapa competencial».

 

Parar por ley el «pensionazo»La iniciativa seguirá su curso parlamentario y el Gobierno tiene sus instrumentos para retrasarla y hasta pararla, aunque sería un escándalo, con el argumento de que altera la relación de ingresos del Estado. Pero la espada de Damocles está ahí. La Mesa del Congreso tendrá que calificar la proposición de ley del PP para frenar la congelación de las pensiones. Si la Cámara la aprobase, el Ejecutivo debería cumplimentar ese mandato, según subrayó ayer Esteban González Pons. ERC también ha anunciado que registrará una proposición de ley con el mismo objetivo. «Todavía es posible salvar las pensiones de nuestros mayores del tijeretazo de Zapatero. Y espero que los demás grupos lo tengan en cuenta», advirtió Pons.