Controlado el incendio de Rasquera el mayor en 9 años

BARCELONA- Tras casi tres días amenazados por el fuego, los vecinos de Rasquera (Tarragona) podrán al fin dormir tranquilos y volver a sus casas. Los bomberos de la Generalitat, con la ayuda del ejército y de dotaciones aéreas del Ministerio de Agricultura consiguieron a última hora de la tarde de ayer controlar el incendio que ha calcinado casi 3.000 hectáreas de bosque.

Así lo aseguró el conseller de Interior de la Generalitat, Felip Puig, pasadas las siete de la tarde después de que un total de un total de 60 dotaciones terrestres, con más de 300 bomberos y agentes forestales, trabajaran toda la noche del miércoles y la jornada de ayer para acabar con el virulento fuego que se declaró el pasado martes por la noche en la Sierra de Cardó.
Debido a las fuertes ráfagas de viento, la inaccesibilidad a algunas zonas y la sequedad en la vegetación, el fuego, que se abrió en tres frentes, se convirtió en una pesadilla. Para reforzar los difíciles trabajos de extinción, Puig aceptó la ayuda del delegada del Gobierno, Llanos de Luna, que ofreció dos helicópteros especializados.

Un helicópetro del Ministerio de Agricultura y otro de la Unidad Militar de Emergencias (UME) de la base que tiene el Ejército en Zaragoza se sumaron a los cuatro helicópteros y a los dos aviones de vigilancia y ataque que sobrevolaban la zona. Gracias a las mejoras meteorológicas con vientos húmedos y las tareas de extinción centradas en la Serra del Cardú del Boix, los bomberos y el Grupo de Actuaciones Forestales (Graf), consiguieron al fin controlar el fuego y delimitar su perímetro.

Poco a poco, el municipio de Rasquera fue recuperando la normalidad, aunque el olor a quemado y el humo seguía recordando la pesadilla. La treintena de vecinos que fueron evacuados de sus fincas rurales y pasaron la noche del miércoles en el polideportivo de El Perelló, volvieron anoche a sus casas, después de comprobar que sus viviendas no habían sufrido graves daños. Asimismo, la carretera TV-3022, que enlaza Rasquera con El Perelló, se reabrió al tráfico tras estar cortada a la circulación en ambos sentidos de la marcha desde el pasado martes. Y, hoy,se reabrirá la ruta de bus escolar que fue cancelada por el incendio.

El mayor incendio
A una velocidad espeluznante –las llamas alcanzaron los cuatro kilómetros por hora debido a las fuertes ráfagas de viento– y dada la orografía de la zona, el fuego ha calcinado 1.231,15 hectáreas del municipio de Rasquera, 1.168,83 de El Perelló, 372,92 de Tivenys y 0,1 de Benifallet. se ha convertido en el mayor incendio en Cataluña en los últimos nueve años. A diferencia de lo ocurrido en Horta de Sant Joan en julio de 2009, en el incendio no se ha producido ninguna víctima, solamente un bombero sufrió una contusión durante la primera noche. Aunque muchos cultivos y ganado han sucumbido a la llamas, ninguna masía ha resultado quemada ni destruida por el incendio.

«Aunque hemos salvado muchas cosas, el fuego ha hecho mucho daño», decía agotado el alcalde de Rasquera, Bernat Pellissa, famoso por querer plantar marihuana en los terrenos del municipio, la mayoría de ellos calcinados. «Por suerte estamos empezando con la primavera y a ver si alguna vegetación rebrota», añadía esperanzado tras tres noches de intensa lucha contra el fuego.

A salvo
El fuego, que ha calcinado parte del paraje natural de la Sierra de Cardó, «no ha afectado a las zonas boscosas de más valor ni a las pinturas rupestres de El Perelló», explicó el conseller Puig, que añadió que en el último siglo la zona de Rasquera se ha llegado a quemar hasta cinco veces, la última de todas en 1995, cuando ardieron el doble de lo que lleva quemado este incendio.

«Es la segunda vez que nos ocurre esto, desgraciadamente hemos vivido esta amarga experiencia dos veces», dijo entristecido Ami, un vecino que pudo volver a su masía con su jardín calcinado y repleto de cenizas.

 

Sin bomberos voluntarios por los recortes
barcelona- Solamente una docena de bomberos voluntarios integran el contingente de efectivos desplazado a Rasquera, cuando en condiciones normales alcanzarían el centenar. Por ello, el conseller de Interior, Felip Puig, reconoció ayer la escasa presencia de voluntarios. «Hay algún bombero voluntario, pero no todos los que tendría que haber», admitió Puig. Al parecer, los voluntarios se negaron a desplazarse para mostrar así su rechazo a la intención del gobierno catalán de cerrar los 80 parques de voluntarios, de los 150 existentes en Cataluña. De los casi 5.000 bomberos catalanes, 2.400 son voluntarios y trabajan por 7,53 euros a la hora, que cobran con seis meses de retraso. La falta de bomberos funcionarios que los puedan comandar ha llevado al Interior a plantear el cierre de parques.