Los Castro adulteran su «reforma» económica con un impuesto abusivo

Mientras la Asamblea de la ONU votaba contra el embargo, la dictadura decidió «inventar» el comunismo de mercado.

Un hombre ofrece sus servicios como reparador de colchones en una calle de la capital cubana, La Habana
Un hombre ofrece sus servicios como reparador de colchones en una calle de la capital cubana, La Habana

Nueva York- En poco más de media hora se agotaron los 100 ejemplares de las dos ediciones extraordinarias de la Gaceta Oficial, que llegaron a uno de los estanquillos estatales de periódicos de La Habana. Según explicó su vendedor a un periodista de la agencia Inter Press Service, «por poco me vuelven loco».
Pero a los compradores de la Gaceta Oficial les urgía saber más detalles de los planes de la nueva iniciativa cubana del recorte de 500.000 funcionarios y las condiciones para que los despedidos puedan abrir nuevos negocios.
Mientras en la ONU se votaba ayer «la necesidad del fin del embargo» contra Cuba, en La Habana se hacía pública su última decisión económica: los recién estrenados empresarios que ganen más de 50.000 pesos (2.300 dólares) netos anuales tendrán que pagar el 50% en impuestos. Y deberán enviar a La Habana el 25% del sueldo de cada trabajador. Sólo estarán exentos de sus compromisos con Hacienda aquellos que facturen menos de 5.000 pesos cubanos (188 dólares) al año.
José Azel, profesor del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, destaca que «simplemente se ha despedido a 500.000 personas. En otro país, cualquier medida de austeridad sacaría a la calle a los sindicatos, pero en el caso cubano es el sindicato el que lo anuncia. Y nadie protesta. Lo único que Cuba quiere es eliminar sueldos», destaca el analista.
Entre las 178 actividades comerciales que se podrán llevar a cabo destacan los negocios de limpieza de zapatos, los «paladares» (restaurante privados), la albañilería o el transporte, entre otros. Contratar mano de obra estaba prohibido desde 1968, cuando se nacionalizaron las pequeñas empresas y comercio. Hasta ahora sólo podían hacerlo el Gobierno, las sociedades mixtas o las empresas extranjeras.
«La situación económica de este Gobierno no tiene solución. Ya sabemos que la economía de orden y mando, con la caída de la URSS y la experiencia de otros países, no es reformable gradualmente. Hay que abandonarla y abrazar la de mercado», añade el especialista. Sólo apuesta por el cambio cuando aparezca una figura del Gobierno que no esté ligada a los hermanos Castro. Y siempre y cuando se emprenda una transición y no una sucesión, como tuvo lugar en 2006, cuando Fidel transfirió el poder a su hermano Raúl.


Fariñas critica a Zapatero
El disidente Guillermo Fariñas aplaudió el mantenimiento de la Posición Común de la UE, pero se mostró «preocupado» por las negociaciones que los Veintisiete emprendan con los Castro. «No queremos que el régimen cubano salga beneficiado sin hacer avances hacia la democracia», declaró por teléfono a Europa Press. Fariñas dijo que «respeta» la posición de España, pero lamentó que el Gobierno de Zapatero se solidarice «con los victimarios y no con las víctimas porque le interesa más hacer negocios con el Gobierno cubano que tener la anuencia del pueblo».