Alarma en las costas españolas ante una catástrofe ambiental

Resulta difícil imaginarse que una tragedia similar a la que se produjo en el Golfo de México, tras el incendio incontrolado en un yacimiento de BP, tuviese lugar en España.

Imagen de la extracción de fuel del buque frigorífico "Sierra Nava", que tras encallar el  28 de enero de 2007en la bahía de Algeciras. 18-2-2007
Imagen de la extracción de fuel del buque frigorífico "Sierra Nava", que tras encallar el 28 de enero de 2007en la bahía de Algeciras. 18-2-2007

Madrid- Por no hablar siquiera de la posibilidad de tener que hacer frente a un nuevo «Prestige». La lección debería estar ya aprendida ¿no? Pues hay malas noticias. Cualquiera de las dos situaciones podría llegar en cualquier momento y el culpable no es otro que el «bunkering». Y es que, según explica el portavoz de Verdemar-Ecologistas en acción, Antonio Muñoz, cada una de las gasolineras flotantes que fondean en la bahía de Algeciras almacena 100.000 metros cúbicos de fuel refinado, cifra muy superior al vertido del «Prestige» que asoló durante años las costas gallegas y cuyos efectos aún hoy son visibles. Si a esto sumamos que cada año atraviesan el Estrecho 100.000 buques, de los que más de 4.000 son petroleros... la alarma ante una catástrofe medioambiental es más que considerable.

Y para muestra nada mejor que tirar de hemeroteca. En septiembre de 2008, el buque «Fedra» entró en el puerto del Peñón para repostar combustible y ser reparado en uno de los astilleros. Tras permanecer casi todo el día a la deriva por el fuerte temporal, encalló en Punta de Europa y se partió en dos. De la carga de fuel que llevaba el buque, 800 toneladas se vertieron al mar. Un año antes, en agosto de 2007, el carguero «New Flame», con 42.000 toneladas de chatarra, chocó contra otro petrolero y encalló a media milla de Punta de Europa. Tras estar varios meses encallado, se partió en dos. Mientras el barco estuvo en la bahía aparecieron manchas de hidrocarburos y las administraciones españolas tuvieron que combatir la contaminación. Dos años después del suceso, los ecologistas aún denunciaban la presencia de 10.000 toneladas de chatarra del «New Flame» en el fondo de la bahía. Y como éstos, muchos más casos, incluidos los de las gasolineras flotantes «Vemaoil» y «Europa Venture» que estuvieron a la deriva durante días. Sea como fuere, a juicio de Muñoz, «nuestras costas tardarían 20 años en recuperarse» de una tragedia de este calibre. Además, la seguridad en estas aguas brilla por su ausencia. Un ejemplo: la normativa europea exige que los barcos altamente contaminantes cuenten con doble casco y la mayoría de los que acuden a la bahía por el «bunkering» incumplen esta prerrogativa. Así las cosas, quizá no sea tan alarmista decir que las costas españolas están en peligro. Tanto que, tal y como explica el portavoz de Verdemar, el desastre sería mucho mayor al del Golfo de México, ya que la densidad del fuel es parecida a la del agua pero las corrientes lo convierten en hileros de marea. Éstos se desplazarían a medio paso entre la superficie y el fondo, por lo que su longitud y alcance sería ilimitado.