El 2 por ciento de la población sufre un trastrono límite de la personalidad

La Razón
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BARCELONA– El trastorno límite de la personalidad (TLP) es una patología mental de las denominadas «marginales». Poco conocida, de difícil diagnóstico y tratamiento complicado, hasta hace poco la comunidad consideraba que aparecía en la edad adulta y que la mejor manera de abordarla era corrigiendo la conducta de los afectados. Sin embargo, se ha demostrado que los primeros síntomas afloran en la pre adolescencia y llegan a su pico con la crisis de la adolescencia y se enquistan con los años. Los expertos alertan de que la enfermedad «va ganando importancia como patología psiquiátrica y se ha convertido en un grave problema de salud pública».
Según el GRUP-TLP Barcelona, creado por la Fundación Orienta, la entidad CBP Servicios de Salud Mental y el Hospital de la Vall d'Hebron, para aunar esfuerzos en el tratamiento del TLP, entre el 1 y el 2 por ciento de la población lo padece. De los afectados, entre el 8 y el 10 por ciento se intenta suicidar. «A veces puede parecer que la persona que intenta suicidarse y llama corriendo a su pareja arrepentida busca ser el centro de atención, pero no es así» explica Marc Ferrer, responsable del programa de TLP de Vall d'Hebron. Y es que, los enfermos suelen ser impulsivos y agresivos pero también pueden sumirse en estados depresivos y tienen un concepto de sí mismos negativo e irreal. Además, suelen abusar de las drogas y tener problemas para relacionarse o en el trabajo.
La enfermedad se aborda con tres terapias, la dialéctico-conductual, la centrada en la mentalización y la centrada en Esquemes pero su efectividad varía según los pacientes. Por este motivo, el GRUP-TLP Barcelona trabaja en la implementación de uno nuevo tratamiento –la terapia focalizada en la transferencia– que se centra no sólo en los desórdenes de la conducta del paciente sino también en su propia identidad, algo que se desdeñaba. El equipo es pionero en aplicar esta técnica importada de EE UU.