Belisario Betancur: «Las FARC están totalmente deslegitimadas»

Belisario Betancur, antes de la entrevista
Belisario Betancur, antes de la entrevista

Belisario Betancur, que gobernó Colombia entre 1982 y 1986, fue el primer presidente del país en iniciar un proceso de paz con la guerrilla. En esta entrevista, realizada en Madrid en el mes de julio, el ex mandatario expone tanto el miedo ante un nuevo fracaso como los anhelos de la sociedad colombiana por poner fin a la pesadilla del terrorismo, que dura cincuenta años.

-¿Qué fuerza tienen las FARC?
-Las FARC están por completo deslegitimadas. Se ha acabado con los grandes capos. Además, las instituciones les han dado gusto con la conversión en leyes de algunas de las aspiraciones de los guerrilleros. Por ejemplo, el combate contra la corrupción y el control del gasto público, que se decían reivindicaciones de los guerrilleros, han sido enfrentadas por el Gobierno. La actuación tanto del presidente Uribe como de Santos ha demostrado que éstas no eran reivindicaciones privativas de la guerrilla sino simples necesidades de la realidad de Gobierno.

-¿Qué condiciones son las que debe imponer Santos ante un proceso de paz?
-Que los gestos de las FARC no sean un mero alarde retórico. Que demuestren de buena fe que quieren estar en un proceso de paz porque se han dedicado al terrorismo y a agredir a pequeñas aldeas con la muerte de ancianos, mujeres y niños arbitrariamente.

-Usted fue el primer presidente en iniciar un diálogo con las FARC. ¿Es optimista ante un proceso de paz?
-La ilusión que nos hacemos los colombianos es que las FARC estén hablando de buena fe, y que con actos positivos, por ejemplo, el cese de los secuestros y los ataques terroristas, demuestren que quieren realmente la paz. Yo inicié en mi Gobierno en los años ochenta un proceso de paz que tuvo muchas dificultades, pero abrimos el camino porque la paz, en un país que ha tenido tantos años de guerrilla, no se obtiene por decreto. Santos pide que cesen los secuestros y los actos terroristas. Hagámonos la ilusión de que eso va a ocurrir por el bien de Colombia y por el bien de los propios movimientos guerrilleros.

-El combate contra el narco ha hecho que desaparezcan los grandes cárteles y capos, pero todavía continúan muy activos grupos más pequeños de traficantes de drogas.
-Sí, los grandes capos han muerto por operaciones policiales o han sido extraditados a Estados Unidos y están en prisiones norteamericanas juzgados por jueces de allí, eso sí, con el visto bueno de la Corte Suprema de Colombia, lo cual le dice que Colombia es un país de leyes, aunque muchos perciban que esas leyes pueden ser injustas. Es verdad que subsiste el riesgo en Colombia de los pequeños narcotraficantes que, como un pulpo, se arrastran subrepticiamente. De ahí que existan conflictos locales de barrio a barrio en ciudades como Bogotá, Medellín o Cali.

-Los desencuentros entre Uribe y Santos son algo más que una guerra larvada entre dos presidentes de Gobierno. ¿A dónde llevarán?
-Esos son acaecimientos implícitos en la política, que no es juego de niños. En bien de Colombia, en bien de Uribe y en favor del Gobierno de Santos, yo aspiro a que las discrepancias entre ambos se tramiten con confidencialidad, y no a teatro abierto y con acomodadores. Y estoy seguro de que se va a producir, porque conozco el patriotismo del presidente Uribe y del presidente Santos. Son dos patriotas con discrepancias pasajeras.