Una lucha constante del Consell contra el mal trato

Ese compromiso se demuestra tanto por parte de la gente que rodea a las víctimas como por las instituciones. Maltratos psíquicos y físicos, agresiones y abuso sexuales son algunas de las causas más frecuentes por las que se acuden a los centros de mujeres valencianos.

Una de las operadoras del Servicio de Atención Telefónica del Centro Mujer 24 horas de Valencia
Una de las operadoras del Servicio de Atención Telefónica del Centro Mujer 24 horas de Valencia

El conseller de Justicia y Bienestar Social, Jorge Cabré, adelantó que en el próximo trimestre informará al Pleno del Consell sobre el Anteproyecto de Ley integral contra la violencia sobre la mujer de la Comunitat Valenciana, donde se pretende ampliar aspectos para que un mayor número de afectados puedan pedir ayuda.

Entre las novedades, se encuentra la ampliación del concepto de víctima y de violencia de género. La normativa autonómica introduce otras manifestaciones de violencia sobre la mujer que no recoge la ley estatal como las que se producen en el ámbito laboral o la que se ampara en algunas tradiciones. Otro de los términos que cambia es el de víctima. Ya no son sólo las mujeres maltratadas sino también las personas que conviven con ella sujetas a su tutela o acogimiento, siempre que exista resolución judicial o administrativa de esa dependencia.

Pero el entorno de las mujeres maltratadas se encuentra cada vez más concienciado. Las personas cercanas a las víctimas, con el paso de los años, son más propensas a pedir ayuda. Una de las responsables de atención telefónica del Centro Mujer de Valencia, Alicia Ripollés, cuenta que reciben llamadas de familiares, amistades y conocidos de mujeres para informarse y recibir consejo. «No nos llaman solo víctimas sino personas sensibilizadas». El 22, 6 por ciento de las mujeres acuden a los Centros Mujer 24 Horas por iniciativa propia.

El servicio ofrecido en la Comunitat pone a disposición una repuesta integral a la situación, que engloba la denuncia al agresor, el apoyo a las víctimas y a sus hijos y la integración sociolaboral, explicaba Cabré. «No finaliza todo con la interposición de la denuncia. Es un tema complejo, no es fácil romper con una relación en las que se crean una serie de vínculos. La mujer necesita una recuperación a todos los niveles».

La importancia de la inserción
La inserción sociolaboral se ha convertido en un aspecto importante. «La dependencia económica, la falta de formación y la cualificación profesional, así como la inexperiencia laboral, son factores que impiden a las víctimas de la violencia de género tomar decisiones y romper con su situación», comentaba Cabré. El 37,9 por ciento tiene estudios primarios, el 35, 5 posee formación secundaria, el 13,5 universitarios y el resto carece de estudios.

Unas 355 mujeres han sido derivadas desde los Centros Mujer a diferentes programas de acceso al mercado y 68 de ellas tomaron contacto con el mundo laboral. Según Ripollés, es conveniente potenciar cualquier tipo de carencia en las mujeres ya que su recuperación e integración social será más rápida.