Puértolas encuentra a sus aliados en el Quijote

La novelista Soledad Puértolas ingresó hoy en la Real Academia Española arropada por los "aliados"del Quijote a los que dedicó su discurso, pero también por los suyos propios: escritores, políticos, familiares y amigos la acompañaron el día de su incorporación oficial a la RAE.

Puértolas en la ceremonia de ingreso en la Academia
Puértolas en la ceremonia de ingreso en la Academia

El sillón «g» minúscula dejó ayer de estar vacío. La Real Academia Española celebró la entrada de Soledad Puértolas en esta plaza, que dejó vacante el científico Antonio Colino tras su muerte en 2008. Por ello, la escritora destacó en su discurso de ingreso, con el título «Aliados. Los personajes secundarios del Quijote», que para ella «este sillón representa el vasto mundo de los misterios científicos».

Durante su lectura, Puértolas desgranó «la lección constante, el estímulo continuo para los escritores», según asegura, que supone la gran novela de Cervantes, pero, en esta ocasión, a través de sus personajes menos conocidos: «Tengo debilidad por los secundarios», reconoció la autora. Y es que su literatura está impregnada de la importancia de las historias que transcurren al margen: «Estas personas y estos personajes, en la vida y en el arte, han dado mucho que hacer a mi imaginación, que se ha entretenido rescatando historias laterales, apartando la mirada de los personajes y episodios centrales».

Las mujeres de Cervantes
Dulcinea, Marcela, Dorotea, el Caballero del Verde Gabán, el bandolero Roque Guinart se convierten así en el punto de partida del análisis del «mundo del yo, de la voluntad personal, de los sueños», todos ellos anhelos que recoge el Quijote, para «acabar hablando de Cervantes y de su empeño por conseguir la imortalidad», aseguró Puértolas.

No le pasa inadvertida a la escritora que «el corazón del caballero pertenece a su dama. Pero Cervantes no quiere dejar las cosas así y le brinda al caballero más de una ocasión de demostrar que no es ni mucho menos insensible a los encantos femeninos». Pero la complicidad del caballero con las mujeres va más allá: «Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos», dice el personaje de Marcela en la novela, de lo que Puértolas deduce que «está íntimamente emparentada con Don Quijote». También ocurre con Dorotea: «Saber expresarse es un asunto fundamental en la escala de valores cervantina. El que Dorotea sea dueña de este preciado don parece una señal inequívoca de la simpatía que el autor siente por ella», explicó la autora.

Por último, la novelista, que leyó un discurso plagado de muestras de humildad, cerró su intervención con un agradecimiento y un ofrecimiento a los académicos: «Les ofrezco, para lo que les pueda servir, lo único que puedo ofrecerles: mi pasión por la literatura y por el maravilloso instrumento que la hace posible, la lengua. Muchas gracias».


La obsesión por la palabra
«En la opacidad y en la extrañeza de lo cotidiano se desarrollan las historias de Soledad Puértolas». Éstas fueron las palabras de José María Merino para dar la bienvenida a la escritora, de la que destacó «ese afán suyo de búsqueda y descubrimiento en el universo de las palabras. Bienvenida tú con tus palabras, Soledad Puértolas, a la casa de las palabras», sentenció el académico.