Literatura

París

El estudioso pensador por Javier de Cambra

La Razón
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En los tiempos de Radio Futura podía pensarse que Santiago Auserón era el caso del cantante que había devorado a un filósofo. En esta obra escrita de madurez el pensador (licenciado en Filosofía por la Complutense, discípulo de Deleuze en París) ha tomado el timón de la nave y creado un armazón teórico a su práctica de vocalista. Y no uno cualquiera: «El ritmo perdido» se desarrolla en 445 páginas de apretada letra y denso pensamiento. El autor indica que nos entrega una «alterobiografía» («un género de escritura que no sólo nos compromete con la vida de los otros, sino que aspira a desvelar el procedimiento por el cual los otros habitan nuestro ámbito más propio»), pero apenas dedica sus dos primeros capítulos al género alterobiográfico con un apasionado relato de los años de aprendizaje musical y libresco, que resume con sorna: «No entender nada era una situación normal por aquel entonces. Algunos le cogimos el gusto y seguimos practicando».
Luego entra en el campo del estudio con un vasto manejo de fuentes y saberes en torno al tema abordado, «Sobre el influjo negro en la canción española», según reza el subtítulo de la obra. Auserón se apoya en textos que van de Menéndez Pelayo a Dozy (el historiador francés de la España musulmana), de Américo Castro al sabio Al Faraibi. Y en toda su exposición, brillantísima y detenida cuando se ocupa de Al Andalus y del Siglo de Oro español, su expresión se produce en un marco teórico. No en vano el autor afirma: «Algo en mi cerebro se aquieta, se explaya, cuando pienso en términos abstractos».
«El tiempo perdido» no permite una lectura apresurada. Exige atención y detención en lo que se narra: véase su ejercicio filosofal en su «teoría de la celosía». No es un libro para las prisas, incluido el desciframiento de los conceptos musicales nada simples, pero su lectura nos precipita constantemente hacia un buen número de reflexiones y preguntas. Auserón muestra en estas páginas el verdadero calado de sus propuestas.