OPINIÓN: Bombardeos y adicciones

Mick Jagger tuvo que devolver el suculento dinero que en su día le adelantaron para escribir unas memorias sobre los Rolling Stones porque no sabía ni por dónde empezar. Bill Wyman sacó material diverso cuando se separó de la banda, pero a la mayoría de los críticos le parecieron historias bastante aburridas. Charlie Watts es «solamente» un batería casado desde hace lustros con una esposa que le quiere mucho. Y Ron Wood no conce la historia de la banda desde el comienzo. Así pues, tenía que ser Keith Richards quien contara la verdadera (o casi) historia de los Stones.

Y el viejo bucanero se ha desquitado con «Life», la esperadísima autobiografía del guitarrista más carismático de la historia del rock and roll, una narración vivida y cuyos primeros adelantos han servido para satisfacer a aquellos que esperaban diversión, morbo, dardos afilados, desprecio, autenticidad y música. «La fama ha matado a más gente con talento que las drogas», aseguró en una entrevista al diario «The Times».

Richards hace en realidad una biografía oral y James Fox se encarga de dar forma a tanto histrionismo vocal. Porque, ¿de verdad alguien se esperaba que Richards se iba a poner delante de un ordenador a escribir y ordenar sus pensamientos? Fox se ha ganado el cielo y va recogiendo cada recuerdo que Richards rescata de sucesos como los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, su primera guitarra, la canción de Chuck Berry que estimuló su vocación, su alianza con Mick Jagger, las agujas en las venas, su adicción a la cocaína mantenida hasta 2006, sus arrestos, amores, infidelidades, su desigual sentido de la amistad y de la traición, la vida en la carretera... En fin, recuerdos de una vida entregada al rock and roll y vivida con una intensidad que se antoja irrepetible. Historias, desde luego, dignas de ser escuchadas y leídas.