Catalina despliega toda su artillería

Cómplices, enamorados, cercanos y, a partir de ahora, conjuntados. Parece que los duques de Cambridge quieren demostrar que son mucho más que una pareja modélica.

Catalina, el 13 de abril
Catalina, el 13 de abril

Ayer, durante la celebración del Día de las Fuerzas Armadas en Londres, dejaron claro que su compenetración es tan fuerte que se refleja hasta en la vestimenta. Justo en el día en el que se daba a conocer que el matrimonio había conseguido recaudar más de un millón de libras gracias a su fundación –una parte de este dinero irá destino a RAFBF, un organismo de ayuda a los militares–, los duques condecoraban a soldados del ejército británico que habían regresado de la misión en Afganistán.

El príncipe Guillermo lució el uniforme de gala de coronel de la Guardia Irlandesa, un cargo que ostenta desde el pasado mes de febrero. Su esposa Catalina, consciente de que participaba en su primer desfile militar, desplegó todas sus armas (elegancia, discreción y simpatía) y se arriesgó con un look de inspiración militar en un guiño a la labor de los homenajeados. En riguroso azul marino, el traje –que podría ser un diseño de la firma Burberry Prorsu– llevaba una botonadura en tonos dorados y, tanto las tiras sobre los hombros como la forma del cuello, imitaban el estilo de los uniformes castrenses. Asimismo, para su clásico tocado apostó por uno en forma de boina, y llevaba acoplado a su vestido un broche de oro con forma de trébol que ya lucieron con anterioridad la reina Isabel y la princesa Ana.


Honores para los caídos
Eso sí, la apariencia «civil» del look la apartaron los zapatos de tacón y el bolso de mano en tonos azules y dorados. La sobriedad se impuso al conjunto y apenas exhibió joyas: tan sólo unos discretos pendientes y una pulsera. En total, Guillermo y Catalina entregaron casi medio centenar de condecoraciones, aunque las más especiales fueron las que recibieron a título póstumo los familiares de tres soldados fallecidos en la misión afgana, que fueron recibidos en privado por los duques de Cambridge antes de que se iniciase el desfile.


Embajadora del tocado
Se ha convertido en un escaparate viviente del gusto inglés por los tocados. Dos son los diseñadores favoritos de la duquesa: Vivian Sheriff, compañía que posee una fábrica en Anglesey –ciudad donde ambos vivían durante sus estudios– y que elabora sus tocados a mano, y Philip Treacy, que fue el encargado de varios de los diseños de las invitadas a la boda real. Sus modelos siempre tienen un detalle personal y también encandilan a Demi Moore, Lady Gaga o la princesa Mette-Marit.