Tenis

A Madrid siempre le quedará Federer

Ganó su 20º Masters y arrebató a Nadal el número dos de la ATP

Roger Federer es muy consciente de qué va el negocio. Su diplomacia, con su polo azul incluido, está lejos de la sinceridad que muestran Nadal o Djokovic y que ha sacudido los cimientos del torneo. Él se limita a jugar y sobre la pista azul que provocó alergia a la inmensa mayoría del circuito engordó su palmarés y prometió regresar el año que viene. Derrotó en la final a Tomas Berdych en tres sets, 3-6, 7-5 y 7-5, después de dos horas y 37 minutos; conquistó su vigésimo Masters 1.000 con lo que igualó el récord de Nadal y arrebató el número dos del mundo a Rafa. Este último premio parece menor, aunque quizá no lo sea tanto pensando en Roland Garros y el sorteo del cuadro en París para unas hipotéticas semifinales.
Roger Federer lleva una temporada casi perfecta. Ha disputado seis torneos y ha ganado cuatro. Sólo falló en el Abierto de Australia, donde cayó ante Nadal en las semifinales, y en Miami. Se ha impuesto en Rotterdam, Dubái, Indian Wells y Madrid. Acumula diez torneos sobre tierra batida y un total de 74 en su palmarés. Berdych fue un rival notable en la final. El checo se llevó el primer set con facilidad. Ha sido junto a Raonic el único jugador capaz de arrebatarle una manga en toda la semana. Le funcionó el saque, fue muy agresivo al resto y Federer ofreció cierta sensación de indolencia. Cuando el suizo ganó en solidez a Berdych le hizo falta algo más y no lo encontró. Tuvo que arriesgar demasiado y terminó pagándolo. Las dobles faltas le costaron muy caro y, aunque salvó tres bolas de partido, a la cuarta tuvo que claudicar para que el suizo sumara su tercer título en Madrid (2006, 2009 y 2012).
«Si no tengo lesiones, espero estar aquí el año que viene», fue lo más vinculado a la pista azul que dijo Federer, tan comedido como siempre. Berdych tampoco quiso acordarse del tema que ha monopolizado todo el torneo: «La semana ha sido fantástica hasta el último día».
En la ceremonia de clausura no faltó nadie. Sobre un podio azul, como no podía ser de otra forma, estaban la Infanta Elena, que entregó el trofeo a Federer; los dos finalistas; la alcaldesa Ana Botella; el secretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal; Will Smith; Manolo Santana y Ion Tiriac. Al director del torneo se le adivinaba especialmente agradecido con el suizo y su victoria. El dueño, el millonario rumano, siguió sin alterar su gesto, como durante todo el torneo. Él tiene muy claro que en 2013, salvo prohibición de la ATP, seguirá el azul y habrá más cambios que irritarán a más de uno.