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Egipto

La violencia toma la plaza Tahrir

Como si el tiempo hubiese dado marcha atrás en Egipto, las imágenes de la plaza Tahrir recuerdan a los orígenes de la primavera árabe. Por segundo día consecutivo, los disturbios tomaron la plaza cariota. El balance de los enfrentamientos que se produjeron entre manifestantes y policías egipcios fue de al menos diez muertos, aunque el elevado número de heridos, 214, hacía presagiar que la trágica cifra podría ser mayor

Los enfrentamientos entre los manifestantes y la Policía egipcia se hicieron más intensos en el día de ayer
Los enfrentamientos entre los manifestantes y la Policía egipcia se hicieron más intensos en el día de ayerlarazon

Los revolucionarios egipcios retomaron a mediodía el epicentro de las protestas en El Cairo, una vez que se replegaron las Fuerzas de Seguridad que les habían desalojado horas antes después de quemar las tiendas de campaña instaladas en este espacio público, según explicaron a Efe testigos presenciales.

Los altercados están marcando la semana previa a las elecciones del próximo 28 de noviembre, tanto que el Gobierno interino se reunió de urgencia para dar la mejor respuesta a la delicada situación y varios partidos políticos suspendieron la campaña electoral. Sin embargo, las autoridades militares tratan de mantener el calendario previsto y anunciaron que Egipto celebrará las segundas elecciones democráticas de la primavera árabe el día que tenían previsto. En las primeras, las de Túnez, el partido islamista moderado Enahda obtuvo más del 40 por ciento de los votos.

Mayor número de escaños
En Egipto también se prevé que los islamistas se conviertan en la principal fuerza del parlamento que salga de las elecciones del próximo 28 de noviembre: casi nadie duda de su victoria, pero los analistas y los propios egipcios discrepan sobre el alcance de la misma. Según el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Americana de El Cairo, Mustafa Kamal, todos los partidos islamistas en conjunto obtendrán al menos una mayoría simple, lo cual les permitirá imponerse en el Parlamento, aunque tengan que pactar con otras fuerzas.

«Los Hermanos Musulmanes serán probablemente los que obtengan más escaños en la Cámara Baja», según la previsión que ofreció Kamal a LA RAZÓN. La Hermandad parte como favorita porque es el partido político más estructurado y organizado de la escena política egipcia, y cuenta con mucha más experiencia que los demás partidos, la mayor parte formados tras la revolución del 25 de enero que derrocó al presidente Hosni Mubarak después de 30 años en el poder. Su régimen limitó y debilitó a los opositores, pero los Hermanos Musulmanes supieron sobrevivir en la clandestinidad: ilegalizados en los años 50, tolerados bajo la dictadura de Mubarak, han salido fortalecidos de ella gracias a una importante labor social y de propaganda. Siempre ha sido imposible medir la popularidad real de la que gozan los Hermanos Musulmanes, así como lo es vaticinar ahora sus resultados en los primeros comicios libres. «A la gente no le gustan tanto los Hermanos como se cree, pero ellos son muy listos a la hora de ganar votos», dice Mustafa, un taxista de mediana edad. En su paupérrimo barrio de la capital egipcia, muchos de sus vecinos votarán por aquellos que les ofrecen alimento –para el estómago y para el alma– a través de la extensa red de caridad basada en las mezquitas.

«¡Claro que ganarán!», asegura Mustafa, «no hay otro partido tan fuerte ahora mismo». Kamal explica que el partido de los Hermanos Musulmanes, Libertad y Justicia, tiene presencia en casi todas las circunscripciones de Egipto, lo cual aumenta sus posibilidades frente a otros que no presentan candidatos en todo el país y son menos conocidos, sobre todo en las áreas rurales, donde los islamistas tienen una fuerte presencia. Éste es el caso de los salafistas, mucho más radicales y que son especialmente potentes en el sur de Egipto. El profesor no descarta que los salafistas obtengan también un porcentaje significativo de votos, que acabarán fortaleciendo a los Hermanos Musulmanes con los que se prevé que formen una alianza natural en el futuro. Pero Mustafa Jalil, experto en islam político, difiere: «Las divisiones internas entre los distintos grupos islamistas afectarán a su victoria y, sobre todo, a una posible alianza en el parlamento».

Los Hermanos Musulmanes y los salafistas no han conseguido formar una alianza islámica con la que concurrir a las elecciones de la próxima semana: el partido Libertad y Justicia fue acusado de intentar monopolizar las listas y ahora acudirá a las urnas con la Alianza Democrática, en el marco de la cual le corresponderá el 70 por cientode los votos que obtengan en su conjunto las doce formaciones que la integran. Para Jalil, todos los islamistas no podrán hacerse con más del 30 por ciento de los escaños. «El sistema electoral juega en su contra en muchos aspectos y, además, no permite la formación de grandes mayorías en el Parlamento».


 

los islamistas, organizados
Los Hermanos Musulmanes fueron perseguidos y represaliados por el régimen de Mubarak, que aun así les permitía seguir desarrollando su actividad política e incluso tener presencia en el Parlamento para instrumentalizarles. En las primeras elecciones pluripartidistas celebradas en Egipto en 2005, se hicieron con un quinto de los escaños con candidatos independientes. En las parlamentarias de 2010, sufrieron una brutal represión para evitar que obtuvieran buenos resultados.