El fin del espejismo de Obama

Si uno escribe Hillary Clinton 2012 en Google, en menos de 0,38 segundos salen unos 2.360.000 resultados. El 1 de septiembre se emitió por la televisión de Nueva Orleans un anuncio producido por un dentista para respaldar la candidatura de Clinton a las presidenciales. «Hillary Clinton presidente. Empieza ahora. Hay Hill [un juego fonético que elige Hill por Will, voluntad en inglés], hay camino».

«Soy odontólogo, no político, pero creo que este país no está yendo en la dirección correcta», declaró William De Jean a la CNN. Ha pagado 5.000 dólares por producir el anuncio, pero no ha revelado cuánto ha tenido que abonar para emitirlo por televisión.

La protagonista, la secretaria de Estado y ex primera dama ha negado por activa y por pasiva su intención de optar por segunda vez consecutiva a la Presidencia. O lo que es lo mismo, volver a enfrentarse a su jefe actual, Barack Obama. Quedan dos años para las próximas presidenciales. Una eternidad en política.

Sin embargo, la convocatoria del «midterm» el 2 de noviembre ha disparado las especulaciones sobre el futuro político de Obama ante un posible batacazo electoral. El Partido Demócrata teme perder la mayoría en una de las dos cámaras del Congreso. La recuperación de la mayoría en el Senado por parte del Partido Republicano complicaría sobremanera la segunda mitad de la legislatura de Obama, pues, a diferencia de en España, en EE UU la Cámara Baja sí tiene poder de veto sobre las leyes. El presidente se convertiría en lo que llaman «lame duck», un pato cojo.

Su popularidad está dañada. Frente a las cifras del 68% (Gallup) y del 65% (FOX News) que se registraron en enero de 2009, la aprobación de Obama ha caído en picado. El 27 de septiembre la biblia de los sondeos (www.real clearpolitics.com) le otorgaba una media del 44,9%, lo que supone una diferencia de 24 puntos porcentuales respecto al principio del mandato. Gallup le suspendía con un 45%, mientras que FOXNews y CNN rebajaban la nota a un 42%. Cifras críticas para la Administración a un mes de una contienda electoral. ¿Qué ocurrirá si esta tendencia a la baja se perpetúa?

El investigador del Hudson Institute de Washington, Hebert London, aseguró en una conversación con LA RAZÓN que Hillary podría concurrir a las presidenciales si la aprobación de Obama para el final de la legislatura ronda el 30%. «Las elecciones de noviembre serán sintomáticas, pero pueden ocurrir un millón de cosas desde ahora y 2012», matiza.

La historia norteamericana indica que los pulsos internos a los presidentes no suelen terminar en éxito. El analista del American Entreprise Institute, John Fortier, explica que George H.Bush fue desafiado por Pat Buchanan y Jimmy Carter por Ted Kennedy. Los dos salieron victoriosos de la batalla interna, pero perdieron las elecciones. El aparato del partido y las bases parecen inclinadas a dar una segunda oportunidad a quien ha ostentado el liderazgo del país, a pesar de que la historia también demuestre que suelen salir derrotados en la contienda general. La batalla «inside» acaba por perjudicar a la agrupación, pero eso no significa que no se pueda producir.

«La única posibilidad de que un segundo candidato se enfrente a Obama es que la coyuntura sea igual de mala en el verano de 2011, pero no creo que sea Clinton quien le desafíe», asevera Fortier. Tampoco cree que las elecciones del «midterm» se puedan extrapolar a las presidenciales. «Reagan y Clinton fueron derrotados duramente en las elecciones de mitad de legislatura, pero luego ganaron con convicción la reelección», concluye. El Partido Demócrata podría reavivar sus diferencias en los próximos meses si las variables negativas se convierten en constantes. Necesitará orden para que no se ponga patas arriba y los conservadores le saquen más ventaja.