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Quitar las señales de 110 un despilfarro de 584000 euros

La utilización de adhesivos para borrar el límite de 120 km/h ha deteriorado las placas n Si el Gobierno prorroga la medida, habría que modificar 6.150.
 

  • El cambio de las placas supondría un gasto extra para las administraciones
    El cambio de las placas supondría un gasto extra para las administraciones
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

24 de junio de 2011. 02:36h

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Madrid. 24/6/2011

Se hacen apuestas sobre si el Gobierno mantendrá o no el límite de los 110 km/h en la escapada veraniega. Y si hay un motivo por el que el sector relacionado con la seguridad vial piensa que el Gobierno prorrogará el polémico límite de velocidad de 110 km/h en autopistas y autovías es, por un lado, por el beneficioso efecto que ha supuesto la medida en la reducción de la siniestralidad (9%) (aunque el objetivo era el ahorro energético), y por otro, por el coste que podría tener para la Administración central la sustitución de las señales de 110 por las de 120 km/h.

Y es que los fabricantes de señales viarias aseguran que la vuelta al antiguo límite, en línea con el resto de los países europeos, no terminaría con despegar la pegatina del «1» que se colocó encima del «2» hace cuatro meses para hacer visible en la carretera a los conductores el nuevo límite. La cuestión que se plantea ahora es que «la pegatina no se puede quitar ya que no se trata de un vinilo como el que podría pegarse en un cristal, hay que pensar que se encuentra en un entorno agresivo y hay que asegurarse de que no se cae. Es por esto por lo que la pegatina reflectante tiene que tener una adherencia fuerte y las que se pusieron están pegadas al acero con un pegamento fijo, el mismo que se utiliza para fijar las señales, que no se puede despegar», afirma un portavoz de la empresa Saludes, fabricante de señalítica en la Comunidad Valenciana.

Opciones viables
De este modo, la opción que le quedaría al Gobierno en caso de un cambio de velocidad sería o reponer la señal entera, cambiar el vinilo o bien volver a la «operación pegatina», aseguraron varios fabricantes a LA RAZÓN. La primera de las opciones supondría cambiar 6.150 señales instaladas a lo largo de 11.300 kilómetros de autopistas y autovías de la red de carreteras. Si cada una de ellas tiene un coste medio de 95 euros, esta opción supondría un desembolso para el Gobierno de 584.250 euros, a lo que habría que sumar el coste de instalación. En cuanto al cambio de la pieza magnética de vinilo, supondría un coste por señal de 35 a 50 euros, según el tamaño de la señal.

La sustitución de las pegatinas es la alternativa vista con peores ojos por los fabricantes, aunque es la más barata –15 euros cada una–. «Podría hacerse, pero cuando se pusieron las anteriores pegatinas, no se hizo en las mejores condiciones y, en algunos casos, quedaron burbujas y pliegues, con lo que si se coloca una nueva encima, el resultado no sería muy estético», afirma el portavoz de la empresa Saludes.

Cada uno de los elementos (adhesivos o magnéticos) vienen a costar del orden de 28 euros de media, con lo que volver a colocar adhesivos en las señales de 110 supondría un gasto de al menos 172.200 euros, más los gastos de instalación, una opción, sin duda, más económica, aunque con peores resultados. La «operación pegatina» que el Gobierno inició hace cuatro meses supuso un coste de 250.000 euros, en el que se incluía la instalación, una cantidad que las empresas fabricantes no consideran demasiado alta ya que el cambio normativo ha supuesto unos ingresos para cada una de ellas de entre 6.000 y 10.000 euros.

El vinilo, bueno pero caro
En un primer momento se pensó que las láminas imantadas podrían ser la mejor solución para la restricción temporal de los 110, sobre todo porque, una vez recuperados los 120, se podría quitar de la señal sin que se deteriorara la señal como sí lo hacen las pegatinas. Estas piezas soportan vientos laterales de 160 kilómetros por hora, se pueden colocar sobre superficies «sucias o mojadas» y soportan temperaturas entre los 40 grados centígrados bajo cero y los 100 positivos. También suponía un ahorro de la mano de obra, pues sólo sería necesario un vehículo con un par de operarios para quitar la lámina en segundos.

Fue precisamente la facilidad para retirarla lo que llevó a Gobiernos como el de Navarra a rechazar la propuesta al considerar que podía ser robada con facilidad.  Sin embargo, según ha podido saber LA RAZÓN, tan sólo entre un 5-10% de las señales se han cambiado a través del adhesivo magnético. Entre otras cosas, porque fue el propio Ministerio de Fomento el que recomendó utilizar la pegatina. Así, en el momento en el que la medida de los 110 llegue a su fin, el Estado y las comunidades autónomas tendrán prácticamente que repetir los gastos iniciales. O incluso se aumentará si en algún caso fuera necesario proceder al cambio de la señal completa.

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