La verdadera cara del espía

Director: Daniel Espinosa. Guión: David Guggenheim. Intérpretes: Denzel Washington, Ryan Reynolds, Brendan Gleeson, Robert Patrick. EE UU, 2012. Duración: 115 minutos. «Thriller»

Nació en Chile, vive actualmente en Estocolmo, Washington afirma que fue un niño delincuente y, ahora, Hollywood acaba de conocerlo Dios sabe cómo y le ha confiado un buen fajo de billetes para rodar esta película con una estrella de cuerpo entero y un aspirante a ello. Desde las entrañas purulentas de la CIA, pues, Washington, el asesino traidor (en una interpretación inquietante y parca de gestos), un traficante de secretos, es ayudado por las circunstancias en su desesperada huida por un agente novato e ingenuo (Reynolds) en medio de violentas peleas cuerpo a cuerpo, un montaje endiablado y un espléndido ramillete de grandes actores en papeles secundarios. La impronta de Espinosa, el estilo que pueda tener este cineasta, con Tony Scott muy presente en la cabeza (lo que no deja de resultar peligrosillo), se nota poco, la verdad, en un filme que podría heber rodado igual otro buen puñado de directores. Ése es el mayor escollo de una película taquicárdica sobre la cara más sucia del espionaje y unas vidas tan falsas y atestadas de mentiras a la que, tras un potente arranque (la llegada del protagonista al piso franco y cuanto sucede después), le cuesta perdurar demasiado tiempo en la memoria del espectador. Que, ante tal borrachera de tiros, engaños y persecuciones varias, puede llegar un momento en que confunda a los malos con los buenos.